Libro. Capítulo VII. “Amanece”

Semanas más tarde…
V.: Buenos días.
D.: Buenos días; creí que ya no volverías a hablar conmigo.
V.: Comprobarás que sí.
D.: Llevábamos muchos días sin hablar.
V.: Para ser exactos, veintinueve.
D.: Todavía no entiendo cómo participaré en Amanece.
V.: De una manera muy sencilla, que ya te explicaré; antes voy a hablarte sobre un tema, en apariencia delicado, pero imprescindible que tratemos:
EL TABACO
D.: De acuerdo.
V.: La forma en que trata la sociedad este asunto daría para hacer varios libros.
D.: Como me dijiste una vez, estoy en ascuas.
V.: Me gusta cuando estás de buen humor, y cuando no lo estás, también. Ahora, vayamos al grano, como soléis decir. Cada vez que vas al centro de salud te detienes en la entrada para mirar un póster en el que figuran algunas de las sustancias que contiene el tabaco (acetona, ácido acético, ácido esteárico, amoniaco, arsénico, benceno, butano, cianuro de hidrógeno, cadmio, cloruro de vinilo, estireno, fenol, formaldehído, hexamina, hidracina, metano, metanol, monóxido de carbono, naftalina, níquel, polonio, tolueno…).
D.: Así es; me quedo con la boca abierta, como si no lo creyera.
V.: No entiendes que se permita mantener un producto (por llamarlo de alguna manera) que mata a mucha gente.
D.: No me cabe en la cabeza; se habla del holocausto, de los muertos en una guerra o por el hambre, y se aniquila a la gente con algo disfrazado de legal. Leí un informe de la Organización Mundial para la Salud que informaba de la muerte de cien millones de personas en todo el mundo durante el siglo XX a causa del tabaco, y calculaba que en el siglo XXI, de seguir el ritmo actual, serían 1.100 millones de personas.
V.: La sociedad, en su conjunto, ha de ponerse manos a la obra para solucionar este problema. Y más del 80% de esas muertes se producirán en los países de ingresos bajos y medios, mientras que disminuirá el consumo en países de ingresos altos o medio-altos.
D.: Como en la energía nuclear y en la venta de armas, por citar dos ejemplos, aquí también aparecen los intereses privados; bueno, y lo que es más grave, creo que mucho más grave, los llamados “intereses públicos”, que de públicos nada, ya que si lo analizamos vamos a ver que son solo privados, creo yo.
V.: Te refieres en los últimos al cobro de impuestos. D.: Es un sinsentido; alegarán también la creación o mantenimiento del empleo y de más cosas.
V.: Empleo y dinero a cambio de muchas muertes y sufrimiento…
D.: Ya. Por una parte se cobran impuestos y, por otra, se atiende a las personas enfermas, con el enorme coste humano y económico que significa.
V.: Como ya hemos dicho, desde sociedades más avanzadas se os ve con admiración, pero están atentos a ver cómo resolvéis los temas que sabéis que os perjudican mucho y a los que no dais una solución.
D.: ¿Y cuál podemos darle a este?
V.: En esa información del centro de salud se señala que el tabaco contiene cuarenta y tres productos cancerígenos y doscientos venenosos; para vosotros no es difícil saber por dónde ha de empezar la solución.
D.: Pero si el tabaco se dejara de fabricar la gente tendría problemas gravísimos por no disponer de él.
V.: No es conveniente hacerlo de repente, aunque ya es apremiante, muy urgente, que todos los países, o los más posibles, se pongan manos a la obra para, en primer lugar, eliminar los productos cancerígenos y los venenosos.
D.: Aparte de esos productos citados, los cigarrillos contienen otras 4.500 sustancias químicas.
V.: ¡Qué barbaridad! En una cosa tan pequeña.
D.: ¿Quieres decir que cómo cabe tanta porquería?
V.: Algo así.
D.: Y ahora han surgido los cigarrillos electrónicos.
V.: Es curioso, por poner dos ejemplos, que para que un medicamento o una mermelada se comercialicen tengan que pasar una serie de controles y, sin embargo, algo que os produce tanto daño campe a sus anchas.
D.: Así es, y parece un tema sin solución.
V.: La hay, si se pone voluntad; en cuanto esta aparece, todo tiene remedio. Por otra parte, no estaría de más recordaros que no sois propietarios de vuestro cuerpo, como ya dijimos.
D.: Estoy de acuerdo.
V.: Con lo que hemos hablado es sufi ciente, de momento.
D.: ¿Puedo hacerte una pregunta sobre lo tratado en el tema de la justicia?
V.: Sí, no lo dudes.
D.: Hay mucho psicópata, mucha gente, trastornada o no, que comete barbaridades.
V.: Te repito que esos hermanos vuestros son enfermos; todos, en mayor o menor grado. Y te voy a contar una historia real, conocida por las personas que han tenido alguna relación con el ho´oponopono:
                    EL DOCTOR IHALEAKALA HEW LEN Y LA CURACIÓN DE 28 PRESOS AQUEJADOS DE                                             ENFERMEDADES MENTALES (Ulrich Emil Duprée, Ho´oponopono, Ediciones Obelisco)
En 1983, un conocido suyo pidió al doctor Len que trabajara en el pabellón de psiquiatría de alto riesgo del Hospital Estatal de Kaneohe, en Hawái. El pabellón donde encerraban a los treinta enfermos criminales
era peligroso. Por regla general, los médicos renunciaban al mes de trabajar allí. La mayor parte de los miembros del personal enfermaba  Ulrich Emil Duprée, Ho´oponopono, Ediciones Obelisco. al poco tiempo o simplemente renunciaban. La gente que atravesaba el pabellón caminaba con la espalda contra la pared, temerosos de ser atacados por los pacientes. No era un lugar placentero para vivir, ni para
trabajar, ni para visitar.
El Dr. Len aceptó trabajar allí, pero con la condición de poder aplicar un método que acababa de aprender por el que se limitaría a leer los informes de los enfermos y no conversaría con ellos. Nunca visitó a los
pacientes. Mientras leía varias veces al día la documentación, trabajaba sobre sí mismo; se preguntaba: “¿Qué participación tengo yo en lo que ha hecho mi hermano?, ¿qué hay en mí de oscuridad, de negatividad, de violencia y fealdad para que haya algo así en mi mundo?”. Cada vez que encontraba en su corazón un indicio de violencia, agresión, odio, venganza, envidia, celos… decía: “Por favor, perdóname, lo siento. Te amo. Gracias”.
El Dr. Len trabajaba exclusivamente la purifi cación de su corazón y su conciencia, y, transcurridos dieciocho meses, cambió el clima y la atmósfera del hospital; ningún enfermo llevaba ya esposas en las muñecas; a los que debían permanecer encadenados se les permitía que caminaran libremente; a otros, a quienes tenían que mantener permanentemente medicados, se les podía reducir las dosis; ya era posible mantener diálogos terapéuticos con ellos; y algunos que no hubieran tenido jamás la posibilidad de ser liberados fueron dados de alta. Y no solo eso, sino que el personal comenzó a disfrutar de su trabajo.
El absentismo y los cambios de personal disminuyeron drásticamente. Terminaron con más personal del que necesitaban porque los pacientes eran liberados, pero todo el personal iba a trabajar. Cuatro años después estaban todos curados, excepto dos. Finalmente se cerró el módulo.
El doctor Len había trabajado en su propia purificación y eliminado información de su subconsciente.

D.: De acuerdo. Esta historia demuestra lo que has referido sobre que cuando alguien comete un acto, llamémosle criminal, está reflejando la enfermedad de la sociedad, aparte de la suya particular.
V.: Cierto es.
D.: ¿También quiere decir que, si la sociedad sanara, esos enfermos estarían curados?
V.: Así es.
D.: Me resulta apasionante, aunque reconozco que no lo tengo asimilado del todo.
V.: Lo asimilarás y muchas personas percibirán un choque, es decir, notarán que se rebelan frente a ello, no querrán modificar lo que, hasta entonces, les parecía muy evidente; más adelante, algunas de ellas irán observando que esa manera de pensar les trae grandes beneficios a su vida.
Malen y Daniel volvieron a encontrar a Etxahun en el parque de Lekeitio; les habló de la isla de San Nicolás: en ella estuvieron los franciscanos recoletos desde 1617, año en que tomaron posesión de la ermita, hasta 1650, cuando la abandonaron y la cedieron, junto con la casa que habían construido,
al cabildo y concejo. En 1795 fueron demolidas durante la guerra contra los franceses.
Días después…
V.: Daniel, es necesario que estudies, si lo sientes así, cómo se organizan y desarrollan los

DEBATES PARA EL PROGRESO PERSONAL
D.: ¿Con qué finalidad?
V.: Necesitáis exponer y debatir temas cotidianos, siempre de una forma constructiva.
D.: Está bien que digas de forma constructiva porque, según la mayoría de los que he visto y oído, son una lucha por tener la razón, por destacar.
V.: No se trata de eso, sino de dar a conocer distintos puntos de vista que, con seguridad, van a suponer un enriquecimiento personal.
D.: ¿Qué temas sugieres?
V.: Hay muchos y variados; pueden ser, entre otros:
• ¿Cómo erradicar la pobreza?
• ¿Tenemos todos el derecho de tener cubiertas nuestras necesidades básicas?
• ¿Hay otra forma de economía más equitativa?
• ¿Debemos afrontar el reparto del trabajo?
• ¿Hay otra forma de hacer política?
• Cotilleos, críticas y juicios.
• Una persona mata a otra; ¿es culpable, inocente, está enferma…? ¿Ese hecho quiere decir algo más?
• ¿La educación está enfocada a ser buenas personas?
• ¿Cómo erradicar la violencia?
• ¿Tenemos todos la obligación de contribuir para que todos tengamos cubiertas nuestras necesidades básicas?
• ¿Somos todos igual de importantes?
• Las drogas en general.
• La vinculación del alcohol con las fiestas.
• Culpabilidad y responsabilidad.
• El papel del hombre en el hogar.
• ¿Cómo mejorar la relación con los hijos?
• ¿Cómo hemos de educar a nuestros hijos?
• Las crisis económicas.
• Derechos humanos.
• ¿El deporte nos divierte?
• ¿Los recursos naturales son patrimonio mundial?
• ¿Deben nacionalizarse el agua, la electricidad, el gas, el teléfono…?
• ¿Es necesaria una banca pública?
• ¿Son necesarios terrenos públicos para arrendar a agricultores, ganaderos, apicultores…?
• ¿Es necesario limitar los poderes de los políticos?
• ¿Es necesario establecer qué temas son prioritarios en el pueblo o barrio?
• ¿Es necesario establecer qué temas han de ser consultados al pueblo?
• ¿Nuestra vida discurre en el agradecimiento o en el lamento?
• ¿Deberían reducirse los presupuestos militares?
• ¿Es necesario eliminar la energía nuclear?
• ¿Es necesario eliminar la venta indiscriminada de armas?
• ¿El fracking daña el medio ambiente?
• ¿Son necesarias las monarquías?
• ¿Son necesarios los servicios secretos?
• ¿El pensamiento es creador?
• ¿Cómo podemos evitar el sufrimiento?

D.: También: “¿Cómo mejorar la relación de pareja?”, “¿qué papel han de desempeñar los abuelos en la educación de los nietos?”, “la alimentación sana”, “los derechos de los animales”…; tendríamos para un año, por lo menos.
V.: Para muchos.
D.: ¿En qué se distinguirían estos debates de otros?
V.: Estos debates no han de crearse para rebatir ideas que expongan otros, sino para aprender. Para conseguir esto, es conveniente que os situéis como si estuvierais en una sociedad más evolucionada, teniendo en cuenta que esta se rige por el Amor. Eso hará que modifiquéis el enfoque, es decir, las formas de pensar ancladas en el pasado, y observaréis resultados muy satisfactorios por lo que os aportaréis a vosotros mismos y al conjunto. Se trata de poner una semilla en favor de todos, como otras muchas personas hacen de muy diferentes maneras. Es imprescindible que los cambios se realicen, en primer lugar, de forma individual, mejorando aspectos que os llevan a ser más armoniosos, más comprensivos;
eso se traslada a la familia, los amigos, los vecinos, el pueblo o el barrio, lo que hace que cambien la política, la economía, la educación, la justicia, el deporte…
D.: Me imagino que las personas que participemos hemos de saber qué temas se van a tratar para que cada uno piense y se documente sobre ello.
V.: Sí, es indispensable.
D.: Está bien, lo siento como muy positivo. ¿Con qué periodicidad?
V.: Podría ser semanal, pero lo decidiréis la mayoría de los que acudáis.
D.: Una vez debatido, ¿se deja así?
V.: El paso siguiente podría ser contactar con personas que hagan debates con ese sentido para intercambiar lo que consideréis de interés; a continuación, podríais exponer las conclusiones a asociaciones del pueblo o del barrio, a partidos políticos, al ayuntamiento, etc.
D.: ¿Qué número de participantes es el apropiado?
V.: En torno a siete es el número adecuado para sacar el mayor provecho.
D.: En los debates que he visto y oído hay una persona que modera, aparte de los organizadores.
V.: Puedes empezar tú haciendo esa labor, pero, a partir de ahí, sería muy beneficioso que rotara esa labor entre los asistentes, siempre de forma voluntaria.
D.: ¿Es conveniente llamarlos de alguna forma?
V.: Si necesitáis hacerlo, debéis decididlo entre los participantes. Dos sugerencias: Debates para el progreso o crecimiento personal o Debates con otro enfoque o punto de vista.
D.: ¿Te parece que empecemos a analizar este tema: “Una persona mata a otra”?
V.: Podría marcar la pauta del sentido de los debates. ¿Sabes qué podríais añadir?
D.: ¿Qué?
V.: El hacer pactos.
D.: ¿Como los que mencionaste en algún tema?
V.: Cierto es; obviamente entre los que estén de acuerdo.
D.: ¿Cómo lo haríamos si tratamos, por ejemplo, el tema de “cotilleos, críticas, juicios”?
V.: Ya lo dijimos al tratar ese asunto; podéis añadir: “Si alguna persona de las que está presente quiere sumarse, bienvenida”.
D.: Está bien, comulgo con ello.
V.: Esta frase de Einstein puede serviros como referencia al iniciar los debates: “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.” Es decir, si queréis que la sociedad mejore, debéis variar
vuestra forma de pensar, lo que os llevará a modificar vuestra manera de actuar.
D.: ¿Tiene algo que ver con los debates aquella escena de las personas alrededor de la mesa ovalada que surgió en Nazaret?
V.: Cierto es. Fue una vivencia de otra vida tuya que sí que tiene alguna relación con ese tema. No tiene más importancia. Como ya hemos dicho, los cambios empiezan en uno (los debates servirán para hacer refl exionar a los asistentes) y, a partir de ahí, se dirigen hacia “arriba”. También, dicho está, que los cambios en los altos dirigentes no se producen mientras no lo hagan en la base.
D.: Está bien, está bien.
Días después…
V.: ¿Te ha parecido interesante todo lo que hemos tratado?
D.: ¿Sobre los debates?
V.: No solo eso, sino desde que empezamos a hablar en el Valle del Silencio.
D.: Mucho. Según lo dices, suena a despedida.
V.: Cierto es. Durante una temporada has de asimilar toda esta información para transmitirla a aquellos que lo deseen. Más adelante, dentro de un tiempo, seguiremos, pero antes he de decirte a ti y a todos los que accedan a esta información que…
  ¡YA AMANECE EN TODOS VOSOTROS!
                                                                ¡YA AMANECE EN TODO EL PLANETA!
Habéis conseguido evolucionar, aunque, a veces, os dé la sensación de lo contrario. Habéis conseguido manteneros en el camino emprendido, aunque en muchas ocasiones no os haya resultado fácil. Y no olvidéis que sois admirados por todo ello. Seguid dando pasos hacia delante; estáis más cerca de lo
que os pueda parecer de otra forma de vida más satisfactoria.
D.: Pero nos han quedado temas en el tintero.
V.: En efecto, nos falta hablar de la competitividad, de los medios de comunicación, del aborto, de las drogas, de la salud (solo hemos hablado del tabaco y de que el cuerpo no os pertenece), de la alimentación, de las bebidas de cola, del agua mineral, del deporte, de cómo enfocáis los festejos,
del pensamiento positivo, de las tradiciones y costumbres, de la abundancia, del wifi , del suicidio, de que sois eternos, de que todo es perfecto, de que nadie tiene una experiencia que no necesite, de que no existen suertes ni desgracias, de cómo reducir el ritmo de vida, de la mujer y del hombre, de los móviles, de que todos sois igual de importantes…
D.: Bueno… como sigas así llenamos otro libro.
V.: Y más.
D.: Antes de que me olvide; en el Camino de Jesús sentí que hay un denominador común entre el conflicto palestino-israelí, el llamado conflicto vasco y las mujeres maltratadas. No sabría explicar qué.
V.: Entre los dos conflictos que señalas, en efecto, hay algo en común: se tiende a considerar que las partes dominantes, Israel y España, han de ser las que den los pasos para encontrar la paz. Sin embargo, en el momento en que las partes, digamos, más débiles cesen en la violencia (que no solo es física), los estados más fuertes se quedarán sin argumentos para emplear medios que vayan en contra del diálogo que permita llegar a acuerdos (siempre posibles y muy convenientes para todos) y de los derechos humanos.
D.: Está bien. Lo que no sé es por qué mezclaba a las mujeres maltratadas en todo eso.
V.: Porque en el momento en que las mujeres maltratadas (parte dominada) mejoren su autoestima, el maltratador (parte dominante) desaparecerá.
D.: Bien. ¿Puedo hacerte una última pregunta?
V.: Por supuesto.
D.: ¿Podrías resumir qué es Amanece?
V.: Es una religión (como ya hemos dicho, se pone un nombre terrenal o etiqueta, tal como estáis acostumbrados) que os invita a refl exionar para proseguir por un camino más fácil que os lleve a la felicidad que todos anheláis y os merecéis; para ello, es necesario modifi car el punto de vista que habitualmente se tiene respecto a los asuntos del día a día. Además, no es necesario afi liarse, ni son necesarios los rituales, las normas, los dogmas, etc.
D.: Parece una religión “descafeinada”.
V.: ¿Quieres decir que esta religión es simplemente, que no es poco, un cambio de enfoque en vuestra vida cotidiana?
D.: Sí, eso.
V.: No necesita más.
D.: Gracias.
V.: De nada.
D.: ¿Y por qué amanece en Jerusalén? Ya no te pregunto más…, creo.
V.: Simbólicamente Jerusalén es el centro del mundo, como muestra el dibujo que viste en la municipalidad de esa ciudad (Foto al final del libro). El mundo occidental a un lado, el oriental al otro y el
africano debajo. Eso no significa que sea la más importante.
D.: ¿Quieres decirme algo más?
V.: Recuerda que el escuchar la Voz no te hace ser una persona especial; no lo olvides.
D.: Haré todo lo posible.
V.: Finalizamos con estas palabras y un cuento:
                                                                                            RECORDAD
Si la sociedad…
• modifica su comportamiento para conseguir que todos, todos, tengáis cubiertas vuestras necesidades básicas;
• promueve el acercamiento entre los pueblos y no la violencia en la política, en la economía, en los medios de comunicación, en el ocio y, sobre todo, la guerra;
• rectifica sus ideas religiosas de culpa y castigo y respecto al predominio del hombre sobre la mujer;
• no se ampara en las tradiciones y costumbres para cometer actos en contra de los derechos humanos, de los animales y del medio ambiente;
• dispone de educación y sanidad de calidad, gratuitas y para todos;
• dispone de una justicia independiente, que no busque la culpabilidad sino la raíz de los problemas y que
aporte posibles soluciones;
• evoluciona no por el lucro y la competitividad agresiva, sino por la armonía, el trabajo en común y la
solidaridad;
• cambia para que unos no se consideren más importantes que otros;
NO HABRÁ…
• hambre y miseria;
• enfermedades que no se solucionen;
• muertes violentas;
• violaciones;
• estrés;
• personas o animales peligrosos;
• injusticias;
• mala educación.
SÍ HABRÁ…
• respeto a todos los seres humanos;
• respeto a las próximas generaciones;
• respeto a los animales;
• respeto total al medio ambiente;
• ¡FELICIDAD!, sin duda, ¡no lo dudéis!
Y NO OLVIDÉIS QUE…
• la sociedad sois todos, todos;
• todos sois protagonistas y no actores secundarios;
• es necesario, imprescindible, el cambio en cada uno de vosotros para que todo se modifique;
• estáis viviendo una época apasionante. En pocos años se han producido y se están produciendo variaciones asombrosas en la mentalidad de todos vosotros; sí, de todos.
Por último, es necesario que no olvidéis que en mundos más avanzados que el vuestro
NO TIENEN:
• hambre, ni sed;
• ejércitos y, por tanto, armamento;
• servicios secretos;
• religiones;
• policía;
• economía en la que exista la propiedad privada;
• política como es habitual en la mayoría de los países;
• dictaduras;
• educación basada en el tener;
• sanidad privada;
• justicia que no sea igual para todos;
• cárceles;
• drogas;
• catástrofes naturales;
• energía nuclear o cualquier otra que no sea limpia;
• suicidios;
• clases o castas;
• temor a la muerte, al dolor, a quedarse solos;
• alimentación inadecuada.
SÍ TIENEN:
• siete sabios que dirigen cada mundo, elegidos en auténtica democracia por todo el pueblo;
• siete o tres sabios que dirigen las ciudades y los pueblos, elegidos de la misma forma;
• idénticas oportunidades en educación, basada en el ser;
• una vivienda digna;
• una economía solidaria;
• igual sanidad para todos, basada en buscar el origen de las enfermedades;
• medicina natural;
• centros de recuperación para personas que hayan cometido actos en contra del conjunto;
• respeto absoluto a la naturaleza;
• energías limpias;
• una alimentación sana y, por tanto, respetuosa con el medio ambiente;
• libre albedrío, con responsabilidad, para las personas y pueblos;
• la muerte del cuerpo como amiga;
• el amor, la solidaridad, el respeto a uno mismo y a los demás como bandera.

El cuento tiene como título:
                                                            UNA BOLSA DE AGUA CALIENTE
En una aldea de África, una mujer falleció al dar a luz. Dejó el bebé prematuro y una niña de dos años.
No había incubadora, ni siquiera electricidad. Las noches eran frías y las posibilidades de que el bebé sobreviviera eran muy escasas. Una estudiante de partera fue a llenar una bolsa de agua caliente, pero
esta reventó. La goma se deteriora muy fácilmente en el clima tropical. A la mañana siguiente, la enfermera, de origen occidental, habló de lo sucedido a los niños del orfanato durante un rato que cada día dedicaban a la oración. Durante el tiempo de esta, una niña llamada Ruth oró con total seguridad:
—Por favor, Dios, mándanos una bolsa de agua caliente. Mañana no servirá, porque el bebé ya estará muerto. Por eso, Dios, mándala esta tarde. ¿Y podrías mandar una muñeca para la pequeña y que así pueda ver que Tú la amas realmente?
La enfermera llevaba cuatro años en África y nunca había recibido
un paquete de su tierra natal. A media tarde de ese mismo día la
avisaron de que un coche había dejado un enorme paquete en la puerta
de su casa.
Avisó a los chicos del orfanato para que fueran testigos de lo que
había dentro de esa caja.
Después de sacar varias cosas, surgió ¡una bolsa de agua caliente
nueva! Ruth se abalanzó sobre la caja con la seguridad de que también
habría una muñeca. ¡Y allí estaba!
El paquete llegó cinco meses después de su envío.
(Abreviado de Cuentos con Alma, Rosario Gómez, Editorial Gaia Ediciones).
D.: Gracias por todo lo que me has enseñado.
V.: Nunca olvides que estoy dentro de cada uno de vosotros.
Daniel y Malen se fueron hasta San Juan de Gaztelugatxe (Situado entre Bakio y Bermeo; sus orígenes se remontan al siglo X; según la tradición, fue un monasterio templario) aprovechando el hermoso día que hacía; pasaron el puente y subieron los 235 peldaños para llegar a la ermita; contemplaron
maravillados la panorámica que se disfruta desde el lugar. Al volver hacia Lekeitio se pararon en Gernika, donde visitaron el Museo de la Paz y la Casa de Juntas (Conjunto monumental, sede del máximo órgano institucional de Bizkaia; se levanta junto a un roble, símbolo de todos los vascos).
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Libro. Capítulo V: Lekeitio

Daniel estuvo desconcertado unos días; su mente daba continuas vueltas a lo acaecido en el viaje; tuvo momentos en que le daba la sensación de estar “saturado” y en otros volvía a repasar lo escrito en días anteriores. Los paseos diarios por el sendero (con una longitud de 22,5 kilómetros, va de Lekeitio a Munitibar forma parte de la antigua ruta del vino y del pescado y está señalado con el GR-38.3) que discurre paralelo al río Lea, entre hermosos prados y una exuberante arboleda, le fueron relajando.
Pasó un tiempo hasta que oyó de nuevo la Voz:
V.: Buenos días.
D.: Buenos días. ¿Qué tal estás?
V.: Oso ondo (quiere decir “muy bien”)
D.: ¿Cómo que… oso ondo?
V.: ¿No estás en el País Vasco?
D.: Sí, ya, me desconcertaste. ¿También sabes euskera?
V.: Cierto es. Mi labor me obliga a conocer todos los idiomas.
D.: Ya, no sé cómo lo haces.
V.: Cuando desencarnéis, todos podréis saber eso y muchas más cosas.
D.: Está bien. Habrás notado que he estado un poco revuelto después del viaje.
V.: Lo he notado; es un proceso natural.
D.: Me consuelas.
V.: Dentro de poco tiempo estarás pensando en el tercer viaje.
D.: ¿Ya?
V.: Cuando tú lo sientas.
D.: Como siga así, pediré la cuádruple nacionalidad: española, vasca, israelí y palestina.
V.: Quién sabe.
D.: Era una broma. Ya sabes que no son posibles la vasca y la palestina.
V.: Ya sé; de momento.
D.: Bueno, dejemos la política.
V.: Que también es religión.
D.: Me olvidaba; pero esa política es delicada.
V.: Como otros asuntos que hemos tratado; hablemos ahora sobre
                                                              LA SEXUALIDAD
D.: ¿También?
V.: Cierto es. No tiene por qué ser tabú para tantas personas. A ello han contribuido, de forma muy importante, algunas religiones, sin mala intención. Se ha reprimido un hecho natural y enriquecedor.
D.: Sigue, por favor, que está emocionante.
V.: El hecho de que, durante muchos siglos, no se haya desarrollado conforme a lo que es, ha producido muchas carencias afectivas, por lo que la sexualidad ha pasado al otro extremo, se ha llegado a frivolizar.
D.: ¿Cómo deberíamos afrontarla?
V.: Hay que pasar a darle el valor para el que fue creada. Hacer el amor es una comunión con otro ser y eso es algo de suma importancia, lo que no deja de ser un juego. El placer no está reñido con el respeto que se ha de dar al acto. Tenéis que considerar, además, que si una persona entra en el cuerpo de otra, no debe suponer un acto intrascendente, sino, como decía, especial, sagrado. Se entra en el templo, digo bien, de otra persona. Y la pareja, los dos, así deberían valorarlo. Sin duda, es mucho más enriquecedor y duradero.
D.: Está bien, está bien. Otra cosa es que consigamos llegar a esa comprensión.
V.: Todavía no sois conscientes de vuestro talento, de las enormes capacidades que guardáis en vosotros.
Acabamos con dos frases:
“La sexualidad es un regalo, sagrado y placentero.” (ANÓNIMO)
“Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido.” (ABUELA MARGARITA)
D.: Está bien. Tomaré nota.
V.: Daniel, como complemento a lo hablado vamos a tratar
                                                                  LAS RELACIONES DE PAREJA.
D.: ¿Qué debemos tener en cuenta?
V.: Una pareja se basa en uno de estos dos aspectos: querer (vamos a considerarlo para este diálogo como posesión) o Amar (con mayúsculas). Ese querer está vinculado al temor, y el Amar, a la libertad.
D.: Amplía esto, por favor.
V.: Hay una frase muy acertada que lo expresa de forma excelente: “Cuando deseo para ti lo que tú deseas para ti, entonces en verdad yo te amo. Cuando deseo para ti lo que yo deseo para ti, entonces me estoy amando a través de ti.” (Neale Donald Walsch en Conversaciones con Dios, Editorial Grijalbo
Mondadori)
Daniel, como siempre, anotaba lo que la Voz le decía.
Esta vez tardó unos minutos en responder:
D.: Al oírla me pareció un galimatías. Leída varias veces, sí la entiendo.
V.: Como decís de forma coloquial, la frase no tiene desperdicio. Si formáis una pareja dando preferencia a la seguridad que os da, al sexo, para exponerla como un trofeo conquistado ante la familia o amistades, estáis haciéndolo desde ese querer, desde esa posesión. Como comentábamos, entra el temor, y este viene por la falta de seguridad en uno mismo.
D.: Está bien, está bien; ¿puedo ponerte un ejemplo de una amiga?
V.: Sí, cómo no.
D.: Lo está pasando muy mal porque su pareja le expuso su deseo de separarse. Como sabes, tienen dos niños pequeños.
V.: Dices que lo está pasando muy mal.
D.: Sí, porque no lo asimila, además, unos meses después su marido empezó a salir con otra mujer mucho más joven que ella y piensa en la posibilidad de que ya salieran juntos antes de separarse.
V.: Por lo que sé, los niños están bien con la mujer joven.
D.: Pues sí, es así.
V.: Vamos a desmenuzar un poco la cuestión.
D.: ¿Cómo?
V.: Si la mujer que sufre Amara en verdad a la persona que fue su pareja, agradecería en primer lugar dos cosas: el tiempo que ha estado con ella, lo que le produciría una enorme liberación, y que el dé ese paso para seguir su propio camino en la vida.
D.: Según lo dices, parece que no tiene ninguna importancia…
V.: Por otra parte, si lo Amara, también agradecería que haya encontrado otra pareja por el bien de ellos y de los niños. El que haya encontrado la nueva pareja antes o después de la separación no debe llevaros a decir “me engañó, yo que confiaba en él o ella”, solo puede sufrirlo aquella persona que se deje influenciar por su amor propio. Por otro lado, ella llevaba años presionando al que era su marido para vivir en su ciudad natal. Ahora, ahí reside; el universo se lo concedió, no como ella desearía, pero, con seguridad, de la forma más adecuada para su evolución.
D.: Vale, lo entiendo. Te cuento otro caso: un hombre le dijo a su pareja que abandonaba la relación porque había conocido a otra persona. Ella llevaba años diciéndole a su marido que deberían trabajar en otra actividad más en consonancia con lo que deseaban y vivir en el pueblo donde se habían conocido pocos años atrás, y donde tenían unos amigos comunes. La mujer está sufriendo la separación.
V.: Ella vive ahora en ese pueblo.
D.: Sí.
V.: Digamos que el universo, Dios, la energía que os mueve obran, actúan en función de los pensamientos que se hilan en los humanos. En este caso concreto, la mujer no deseaba ese trabajo y, al separarse de su pareja, lo ha dejado, ha cumplido ese deseo; por otra parte, quería vivir en ese lugar y al no seguir con su pareja está viviendo allí. Y él seguirá su proceso, experimentando aquello que considere oportuno para su evolución. Ya hablamos sobre cómo convertir los lamentos en agradecimientos.
D.: Sigo aprendiendo.
V.: No olvides que estoy en tu interior.
D.: A veces me olvido. ¿Cómo deberíamos tratar este otro caso?
V.: Dime, me tienes sobre ascuas.
D.: No seas bromista.
V.: El humor es un buen relajante, además de otras cosas.
D.: Una pareja, con dos hijos adolescentes, se separa. La mujer se queda con los chicos en la casa que habitaban. Él le pasa cada mes una cantidad de dinero para el sustento de los hijos. La relación entre la ex pareja está muy deteriorada porque, entre otras cosas, ella pone muchos obstáculos para que vea a los chicos. ¿Cómo debe afrontar él esa situación para mejorarla?
V.: Hay una palabra mágica: Amor; abre todas las puertas, penetra los muros más sólidos. Cada uno tendrá sus argumentos que justifiquen lo “mala” que es su ex pareja. Para que él consiga el noble objetivo de tener una relación habitual con sus hijos ha de sentir Amor hacia ella.
D.: Qué fácil, pero ¿cómo se hace en la práctica?
V.: Cuando él esté en una actitud de quietud, ha de imaginarse que está frente a ella, mirándola a los ojos, proyectando Amor. Él ha de ser consciente de que ha de pasar de una actitud de resentimiento a la opuesta. Y poner fe, entendiendo esta como una conciencia de que lo mejor de la vida nace dentro de uno.
D.: ¿Con eso ya está solucionado?
V.: Cierto es. Ha de repetir el ejercicio cuantas veces considere necesario hasta que disuelva ese resentimiento. Ha de olvidar lo que ella ha de mejorar; no es asunto suyo.
D.: ¿Puedes darme una receta, digamos, ideal para cuando aparece otra persona en la relación de pareja?
V.: Te voy a contar un cuento:
UNA PROFESORA
Érase una vez una mujer llamada Inés; tenía, desde hacía años, a Hugo como compañero. Todas las tardes, salvo los fines de semana, acudía con puntualidad a su trabajo; era profesora de adultos que querían hacer el curso de acceso a la universidad.
Un día sintió algo hacia uno de sus alumnos, Jacobo, años más joven. Se había enamorado.
Aunque trataba de no pensar en él, cada vez que lo veía sus ojos se dirigían hacia él, casi sin darse cuenta. A Jacobo le sucedía igual.
Un día, en la cafetería situada al lado del instituto, tomaron un café; al día siguiente otro, y…
Inés sorprendió a Hugo al contarle lo que le estaba ocurriendo. No podía ocultárselo por más tiempo. Él, esos días, había notado en ella algo distinto, pero no sabía decir qué. Hugo convenció a Inés de que debía seguir esa nueva relación de la forma que considerara oportuna; además, insistió en que le presentara
al chico, si no tenían inconveniente. “Y podéis estar en casa”, les dijo.
Varios días comieron y compartieron ratos de charla los tres juntos.
Y más de un día, Hugo les llevó el desayuno a la cama.
D.: Eso me parece un tanto exagerado.
V.: Es un ejemplo de Amor. Aunque os parezca muy difícil el llegar hasta ahí (la mayoría lo creerá imposible), este cuento trata de indicaros un, llamémosle, máximo de Amor.
D.: No será una historia real, ¿verdad?
V.: Sí; cierto es.
D.: ¿Qué pasó después? Disculpa la curiosidad.
V.: Pasado un corto tiempo, la mujer expuso a su marido que la relación sentimental con Jacobo había llegado a su fin.
El que Inés y Hugo siguieran juntos o no, no es lo importante, sino la capacidad de una persona que Ama para dejar de lado su amor propio, el qué dirán.
¿Sabías que, cuando una pareja se separa, sus almas se han puesto de acuerdo para que eso ocurra?
D.: ¿Qué dices?
V.: Lo que has oído; forma parte del aprendizaje.
D.: Alguno nos va a tirar de las orejas.
V.: Ya sabes que yo no tengo orejas.
D.: Otra vez estás muy simpático, o simpática.
V.: Ya te dije que soy ambos.
D.: Vale.
V.: En los próximos días hablaremos de más cosas. Cuando lo veas oportuno, reflexiona sobre lo tratado hoy.
D.: Lo haré. Gracias.
Al día siguiente, aprovechando el buen tiempo, Malen y Daniel cogieron el autobús para dirigirse a Markina-Xemein. Visitaron de nuevo la ermita de San Miguel de Arretxinaga (http://web.bizkaia.net/kultura/ondarea_bizkaia/pdf/ondare/%20c.pdf). Una vez en el interior admiraron de nuevo la singularidad del monumento; tres peñascos se sostienen entre sí creando una especie de capilla; según la tradición popular, si un mozo quiere desposarse antes de un año deberá deslizarse tres veces por debajo de las rocas. Acabada la visita, con sus pequeñas mochilas al hombro,
encaminaron sus pasos hacia el monasterio de Zenarruza. Atravesaron un pequeño polígono industrial y el barrio de Iruzubieta antes de llegar al pueblo de Bolívar; aquí visitaron el museo (http://turismo.euskadi.net/es/museos/museo-simon-bolivar/x65-12375/es/), donde se muestra la biografía de Simón Bolívar, su genealogía (antepasados suyos fueron originarios de este pueblo) y sus viajes a Europa. Después de dar cuenta de un bocadillo de buen tamaño, siguieron el camino (parte de él conserva una calzada romana), en continuo ascenso, hasta el monasterio. El complejo ((http://web.bizkaia.net/kultura/ondarea_bizkaia/pdf/ondare/155%20e.pdf) consta de varios edificios construidos en distintas épocas; su iglesia, cuyo origen se remonta al siglo X, de estilo gótico-
renacentista, es el más antiguo. En el monasterio han quedado reflejados sus momentos de esplendor, cuando su influencia económica y religiosa abarcaba desde el Duranguesado (una de las siete comarcas de Bizkaia; tiene a Durango como capital de la misma) hasta el mar. En la actualidad, la habitan monjes cistercienses.
Malen y Daniel dieron una vuelta por el recinto y entraron en su iglesia; admiraron, sobre todo, el órgano del siglo XVII, uno de los más antiguos de Bizkaia; al salir, se sentaron en un banco del pórtico y recordaron su paso por este lugar en la etapa del Camino de Santiago que realizaron hace años. Poco más tarde recorrieron los frondosos alrededores y regresaron a Lekeitio.
Días después…
V.: He sentido que te está entrando el gusanillo de volver a Jerusalén.
D.: Es verdad, aunque todavía no sé lo que haré allí.
V.: Como en los otros dos viajes, confía.
D.: Vale. Tampoco me imagino de dónde surgirá el dinero, pero tú sabrás.
V.: Has sido una persona de números así que ingeniarás alguna fórmula que te permita disponer de lo necesario, con mi ayuda, claro.
D.: Creo que en marzo; después hará mucho calor.
V.: Está bien.
D.: ¿El día 3?
V.: Como lo veas oportuno; el segundo viaje lo hiciste en el mes de noviembre y elegiste el día 11.
D.: Sí, fue así.
V.: Hablemos de otra cosa:
                                                           CÓMO EMPEZÓ LA VIDA EN EL PLANETA
D.: ¿Cómo surgió?
V.: Por un desprendimiento de una estrella, del Sol.
D.: ¿Del Sol?
V.: Así fue. Una vez que la Tierra reunió las condiciones adecuadas se originó la vida en la Tierra.
D.: ¿De qué forma se inició?
V.: El mundo mineral en ese desprendimiento. Parte del mundo vegetal a raíz del enfriamiento.
D.: ¿El resto del mundo vegetal?
V.: Vinieron hermanos de otros planetas a implantarlo.
D.: No es fácil creerlo.
V.: Para vuestra mentalidad, no lo es, pero ellos estaban y están mucho más adelantados. No les fue difícil hacerlo. Lo han hecho muchas veces y lo seguirán haciendo.
D.: ¿Ocurrió lo mismo con el reino animal?
V.: Cierto es. Trajeron varias parejas de cada especie.
D.: ¿Fue el primer “Arca de Noé”?
V.: El primero y el único.
D.: Entonces, ¿ahí se originó la leyenda del Arca de Noé?
V.: Así fue.
D.: ¿Y cómo empezamos los humanos?
V.: Hermanos voluntarios de otros planetas vinieron a la Tierra. Eran de distintas razas y, conforme a un plan perfecto, se situaron en distintos lugares, algunos conocidos hoy en día y otros desaparecidos.
D.: ¿Vinieron el mismo número de parejas de cada raza?
V.: Así fue; siete fue su número.
D.: Cuando fallecemos, ¿somos conocedores de la historia de la Tierra?
V.: Sin duda. No obstante, puedo decirte que el planeta, en sus inicios, era como un lienzo en blanco. Este se fue cubriendo con las experiencias de todos los que lo habitáis. Empieza estando emborronado, revuelto, pero, pasado el tiempo, se empieza a vislumbrar la belleza que contiene para dar paso a un cuadro maravilloso. La Tierra se independizó de su padre, el Sol, para vivir su experiencia y formar parte de un universo magistral, grandioso. Como ocurrió con los humanos y con otros habitantes de otros planetas, os desprendisteis del Gran Espíritu, por llamarlo de algún modo, para vivir vuestra experiencia y retornar a Él, a la unidad.
D.: Está bien, está bien.
Daniel respondió de ese modo, pero se quedó con la boca abierta por las respuestas de la Voz.
Esa tarde fue a pasear con Malen hasta la playa de Karraspio; al volver, se sentaron en un banco del parque, frente a la playa de Isuntza y a la isla de San Nicolás (con marea baja se puede acceder a ella caminando); saludaron a Etxahun, que acabó sentándose al lado de ellos; es un hombre que conoce muy bien la historia de Lekeitio. Les empezó hablando de la Basílica de Santa María (construida sobre otra iglesia, de la que existen noticias muy anteriores a 1325): de estilo gótico de transición, comenzó a construirse hacia el año 1460. El retablo, de estilo hispano-flamenco, con su maravillosa policromía y la categoría de su talla, es uno de los más bellos y el tercero más grande del Estado español, junto al de Oviedo, y solo superado por los de Sevilla y Toledo. El órgano, una obra maestra, fue adquirido en París en 1855. La talla de la Virgen de la Antigua, su patrona, que data del año 1200, fue y es venerada por gentes venidas de distintos países.
En 1325 le fue concedida a la villa la Carta Puebla, lo que garantizaba sus privilegios jurídicos, comerciales, militares y religiosos. En esa época existían pequeños astilleros, lo que daba idea de la importancia de la actividad comercial y pesquera (entre esta destacaba la caza de la ballena) en la economía de Lekeitio durante la Baja Edad Media. Hay documentos del siglo XV del tráfico portuario en los que se detalla que se movían importantes cantidades de hierro, acero, trigo, cebada, avellanas, nueces, castañas, uvas, sebo,
paños, lienzos, lanas, aceite, tablas de madera de roble, haya y castaño, cueros, sardinas en salazón, besugo, congrio, animales para la cría y consumo…; en fin, de todo.
Los barcos traían, además, a gentes dispuestas a iniciar el Camino de Santiago por la costa.
Etxahun es una enciclopedia viviente que no se cansa de hablar; lo vive. Acabó diciéndoles que, en otro momento, les contaría más cosas.
Días después…
V.: Buenos días.
D.: Buenos días. Qué sol más agradable entra en casa en estos momentos. ¿Lo ves?
V.: Sí, lo veo; además, aunque unos días se deja ver más que otros, sale siempre y es gratuito.
D.: Es verdad, pero ¿sabes qué?
V.: Dime.
D.: Que no lo digas muy alto, por si les das la idea de cobrarlo.
V.: No creo que lleguéis a tanto.
D.: Tú fíate, que al paso que vamos…
V.: Pues la evolución va en sentido contrario.
D.: No sé, no sé.
V.: Estáis yendo mejor de lo que pensáis la mayoría, sin duda.
D.: Confío en lo que dices. ¿Sabes que cada vez que oigo tu voz surgen en mí preguntas, como si las tuviera preparadas?
V.: ¿A cuál quieres que responda?
D.: ¿CÓMO PODEMOS EVITAR EL SUFRIMIENTO?
V.: En primer lugar, he de dejar claro que la creencia generalizada de que habéis venido a sufrir a la Tierra no es cierta. Con la rapidez con la que evolucionáis, casi sin daros cuenta, estáis realizando, como ya te he dicho, un cuadro hermoso, y el sufrimiento no tiene sitio en él.
D.: Algunas religiones han contribuido a esa creencia.
V.: Cierto es. En segundo lugar, ¿qué os hace sufrir?
D.: La muerte propia o la de un ser querido, el dolor, las enfermedades, las guerras, las catástrofes, las separaciones de pareja, la falta de trabajo, el hambre y padecimiento de mucha gente, las diferencias con algunos familiares o amigos.
V.: Partiendo de la base de que todos anheláis una vida mejor, voy a aportar unas recetas para ayudar a conseguirlo; de algunas de ellas hemos hablado o lo haremos:
• Agradece, no lamentes.
• No cotillees, critiques o juzgues.
• Aliméntate de la forma más sana posible y haz ejercicio.
• No tengas sentido de posesión respecto a tu pareja, hijos o amigos; tampoco respecto a los bienes materiales.
• Ama y no temas.
• Sé solidario con los que no tienen.
• Contribuye a la armonía de tu entorno.
• No eches la culpa a nadie, ni a ti, pero sé responsable.
• Ejercita el desapego.
• Procura que tus emociones no te dominen.
• Contempla y disfruta de lo que parecen pequeños pero son grandes detalles, como la perfección de una
flor o un árbol, la sonrisa de un niño o de un adulto, dos personas de la mano, un amanecer, un ocaso, las
nubes, la lluvia, el viento, las olas, un perro revolcándose en la arena, un anciano haciendo travesuras…
• Haz todo lo posible por vivir el presente.
• Reduce la velocidad en el vivir.
• Simplifica tu vida.
• Haz alguna labor en favor de tu pueblo o barrio.
• Vete a la raíz de los problemas.
• Trata de analizar los temas con otro punto de vista al habitual, como si estuvieras en un escalón más alto.
• Medita, relájate, ora.
D.: Con todo lo que has dicho se podrían escribir varios libros.
V.: Pues prepárate para escribir uno, si así lo sientes.
D.: ¿Lo dices en serio?
V.: Cierto es.
D.: Pero si ya sabes que no soy escritor.
V.: Cuando alguien empieza su primer artículo o libro tampoco es escritor. ¿Qué te preguntó Santiago, el chico argentino, en el aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv?
D.: Me preguntó si era escritor. Bueno, está bien, acepto; cuando te decía que se podrían escribir varios libros no pensaba que tuviera que ver conmigo.
V.: Pues ya ves.
A Daniel le llegaban informaciones, a través de distintos medios, referidas a que hay que pasar
EL DUELO
cuando se ha producido el fallecimiento de una persona allegada, la separación de la pareja, una hija que se independiza, así que preguntó:
D.: ¿Podemos evitar el duelo?
V.: Sin duda; evitarlo o reducirlo a la mínima expresión.
D.: ¿Cómo lo hacemos?
V.: Trabajando sobre ello; es mejor empezar antes de que se produzca el hecho.
D.: Por ejemplo, fallece un padre de familia.
V.: Sabéis que todos los días fallece alguien, es obvio.
D.: Sí.
V.: También sois conscientes de que todos los días nacen niños.
D.: Sí; ¿a dónde quieres ir a parar?
V.: Muchos reconocéis que la muerte y el nacimiento son hechos naturales, que forman parte de la vida.
D.: Sí, ¿y?
V.: Es habitual que creáis que la muerte le pasa a otros, no a vosotros, hasta que le pasa a alguien cercano.
D.: Eso es verdad.
V.: Todavía para muchas personas hablar de la muerte es tabú, lo excluyen de sus comentarios por el miedo que le tienen. Si lo hicierais de una forma más natural…
D.: Ya sabes que la mayoría no lo hacemos.
V.: Hay pueblos en la Tierra, a los que algunos consideráis primitivos, que hacen un festejo por la muerte de un allegado. Aunque algunos de los que os consideráis no primitivos ya lo hacéis, ¿por qué no celebráis el tiempo que ha compartido con vosotros la persona fallecida?
D.: Porque ya no la veremos más.
V.: Ahí radica vuestro principal problema… ¿Quién os dijo que no la veríais más?
D.: Es evidente que, si se entierra ese cuerpo, se descompone; y si se incinera, aparece en una urna.
V.: En cuanto os deis cuenta de que sois eternos desaparecerá el no verlo más. Tened en cuenta, si creéis en la reencarnación, que el ciclo se repite continuamente, siempre que sigáis siendo voluntarios de volver a la Tierra. Cada vez que vuestra vida en este planeta llega a su fi n, veis a vuestros seres queridos.
D.: ¿Quieres decir familiares y amigos?
V.: Cierto es.
D.: ¿También a animales queridos, como, por ejemplo, nuestros perros, gatos o caballos?
V.: Así es.
D.: Dijiste que hablarías sobre la reencarnación.
V.: Después de este tema. Hay algo, en apariencia muy simple, sobre lo que debéis apoyaros; para ello cito unos ejemplos: el Sol y la Luna aparecen ante vosotros todos los días; de un óvulo y un espermatozoide nace una obra de arte, es decir, un cuerpo que es una maravilla por su funcionamiento; de un papel en blanco hacéis una partitura musical, un cuento u otro escrito; de un lienzo surge un cuadro que os alegra la vida; de unas minúsculas semillas salen vuestros alimentos; de una bellota, un roble grande y fuerte; el
movimiento de las mareas, el viento, el trabajo de las abejas, el canto de un pájaro, cómo surge la lluvia, etc. Se podrían escribir muchas páginas con ejemplos y lo que quiero decir con ellos es que podéis ver la perfección en todo. Diréis que la vida entre los humanos no tiene nada de perfecta y, en apariencia, tenéis razón; pero estáis perfi lando, como ya hemos dicho, una maravillosa obra de arte, pero os lo tenéis que creer y seguir algunos consejos como los citados para evitar el sufrimiento. Si todo lo mencionado y más cosas son perfectas, ¿cómo podéis pensar que fuisteis creados imperfectos?, ¿cómo podéis creer que habéis sido abandonados?
D.: ¿Qué ejemplo puedes aportarnos que fuera el máximum de sabiduría sobre el tema de la muerte?
V.: Te informo de dos: algunos indígenas, como ya escuchaste hace años en Estella a la abuela Margarita, llegan al nivel de informar a sus familiares de cuál será la fecha de su propia muerte. Cuando llega el día, les dicen dónde han de buscar el cuerpo. El segundo ejemplo se refi ere a un hombre al que le preguntaron por qué se mostraba impasible ante la muerte de un hijo, a lo que contestó: “Cuando nació nuestro hijo, agradecí que nos hubiera elegido y, de antemano, el tiempo que estaría con nosotros hasta que emprendiera el vuelo. Ahora que ha fallecido, agradezco lo vivido con él, su decisión de irse ya y el que lo veré cuando yo parta al otro lado del velo.” (ANÓNIMO)
Algunos podéis pensar que eso es frialdad, pero es sabiduría.
D.: Apuro un poco más este tema; te pongo otro ejemplo de algo de lo más doloroso: fallece un niño de pocos años de edad. ¿Por qué tuvo que morir? ¿Por qué no ha muerto su bisabuelo de noventa y pico años que lleva años postrado en la cama?
V.: Repito sobre la perfección en todo. El niño, antes de nacer, sabía que venía a la Tierra por poco tiempo, que venía a cumplir una misión. Es muy probable que con su muerte hiciera despertar, por ejemplo, en alguna persona allegada, en su médico o en los padres de un amigo el otro sentido que tiene la vida. Es frecuente observar a personas que centran su vida totalmente en lo material, en el yo, yo, yo, y que, cuando sufren una experiencia dramática, empiezan a surgir en ellos interrogantes como ¿para qué estamos aquí? o ¿de dónde venimos?
En cuanto al bisabuelo de ese niño, podemos decir, partiendo de la base, repito, de que no hay nada injusto, que puede encontrarse así por motivos debidos a él mismo o a los de familiares allegados.
D.: ¿Puedes ponerme algún ejemplo?
V.: Uno de sus hijos no se lleva bien con él por un malentendido; el padre desea esa reconciliación antes de partir. Sus hijos no se llevan bien entre ellos y el padre quiere apurar el que hagan las paces, como ocurre muchas veces. El padre no se portó bien con su hija, por lo que desea el perdón sincero. El hombre, aunque pueda decir muchas veces que quiere morir, en realidad le tiene pavor a la muerte, lo que retrasa el desenlace.
D.: Gracias. Me disculpas que insista con otros ejemplos, con cierta similitud entre ellos: una persona fallece porque ha sido atropellada por otra que iba ebria; otra, porque tiene un accidente al ir a recoger un encargo que le hizo su madre; otra muere en un atentado. En el primer caso, la persona que murió no hizo nada para que eso ocurriera; en el segundo, la madre es fácil que sienta un tremendo dolor, incluso culpa, por haber mandado al chico a hacer el recado; la tercera tampoco movió un dedo para que se produjera
ese suceso.
V.: El primer y tercer ejemplos tienen en común lo siguiente: las almas de las personas fallecidas han estado de acuerdo con las almas de los que han producido el suceso; es decir, a otro nivel, eso se ha acordado. Ya sé que esto revolverá a algunos, pero a otros los ayudará. En los tres casos, era el momento apropiado de que ocurriera.
D.: Uf, necesito un tiempo para digerir todo esto.
V.: Lo digerirás, sin duda.
D.: ¿Hemos acabado por hoy?
V.: Cierto es. ¡Ya tenías ganas!
D.: La verdad es que sí.
V.: Descansa.
D.: Gracias.
Daniel iba pasando al ordenador todo lo que la Voz le decía. Días después…
V.: Buenas tardes.
D.: Buenas tardes. Creo que voy asimilando lo último de
lo que me hablaste.
V.: Estás en ese proceso. Vamos a hablar ahora de
LA REENCARNACIÓN
Para empezar, podemos decir que tiene un parecido con la noche, cuando os dormís. Evidentemente es un sueño distinto, además, el alma abandona el cuerpo físico de forma definitiva en esa vida. Podemos seguir con un ejemplo que refleja un proceso parecido en lo fundamental: el gusano de seda; del huevo
sale la larva, esta se convierte en crisálida y de esta surge la mariposa. Los humanos “dormís” cuando os llega la muerte física y aparecéis en otro espacio. Si a los gusanos de seda les dicen que van a ser mariposas, la mayoría no lo creería. Con los terrestres ocurre lo mismo.
D.: ¿Y por qué este proceso no se manifiesta más claro para todos?
V.: Hay religiones que no tienen ninguna duda respecto a la reencarnación (budismo, hinduismo, taoísmo…). Para lo que llamáis mundo occidental, tenéis ejemplos claros en libros y otros documentos de Raymond Moody (Vida después de la vida y Regresiones), Elisabet Kubler Ross (La muerte: un amanecer, Lecciones de vida y Los niños y la muerte), Richar Bach (escribió, entre otros libros, Juan Salvador Gaviota) o Brian Weiss (su libro más conocido es Muchas vidas, muchos sabios) que dan fe de ella. Asimismo, el Dr. Melvin Morse (escribió Más cerca de la luz) estudió las experiencias de niños que habían estado en muerte clínica y habían “vuelto a nacer”.
También la naturaleza os da ejemplos a diario: la bellota se convierte en roble, este produce muchas bellotas, etc.; el agua se evapora para convertirse en nubes, estas forman la lluvia, etc.; fallece un anciano y el mismo día nace un niño. Para finalizar este tema tan importante, unas frases: “Es por bondad de la naturaleza que no recordamos los nacimientos pasados. La vida sería una carga si arrastráramos todos los recuerdos.” (M. GANDHI)
“Si queréis entenderlo, él mismo es aquel Elías que debía venir, el que tiene oídos para oír, que oiga.”
(MATEO 11:14,15)
“El alma vive más de una vez en cuerpos humanos, pero no puede recordar sus experiencias anteriores.”
(JUSTINO MÁRTIR)
“La preexistencia del alma es inmaterial y, por tanto, sin principio ni fin de su existencia… Hay un progreso constante hacia la perfección. Todos los espíritus fueron creados sin culpa y todos han de regresar, por fin, a su perfección original. La educación de las almas continúa en mundos sucesivos. El alma frecuentemente encarna y experimenta la muerte. Los cuerpos son como vasos para el Alma,
la cual gradualmente, vida tras vida, debe ir llenándolos. Primero el vaso de barro, luego el de madera, después el de vidrio y por último el de plata y de oro.” (ORÍGENES; 184-253. Considerado el padre de la ciencia de la Iglesia, fue para San Jerónimo el maestro más grande de la Iglesia después de los
apóstoles. En el siglo VI, el emperador Justiniano declaró la guerra a los seguidores de Orígenes y logró convocar un sínodo local en el año 543, en el cual se condenó la enseñanza de Orígenes, y Justiniano publicó sus anatemas o maldiciones contra él. Luego vino el concilio del 553, en el cual ningún representante de Roma estuvo presente; el Papa Virgilio, que no rechazaba las enseñanzas de Orígenes, se negó a asistir y a aceptar los decretos de dicho concilio, que condenaban, entre otras cosas, la creencia en la reencarnación. Por extraño que parezca, este concilio sirvió de base para que las iglesias cristianas condenaran la doctrina de la reencarnación)
Daniel compró el billete para volver a Jerusalén. Como hizo en su segundo viaje, reservó la estancia en Abraham Hostels. Esta vez hizo malabarismos con el dinero llevado desde casa para llegar a tener lo que consideraba mínimo, con la complicidad de Malen.

Libro.Capítulo III: El Bierzo

Pasó un tiempo. Una mañana, Daniel subió al coche para
dirigirse a Ponferrada.
Salvo unas neblinas en Durango, Urkiola y cerca de Vitoria-
Gasteiz, un espléndido sol le acompañó hasta la entrada
de la comarca de El Bierzo.
Urkiola (declarado Parque Natural en 1989; su superficie es de 5.800 ha.) es un “monumento” de la naturaleza; rodeado de montañas, discurren múltiples senderos entre hayas, encinas,
robles, abedules, coníferas y pastizales. En el punto más
alto de la carretera se encuentra el Santuario de los Santos
Antonios (Abad y de Padua), centro geográfi co de las tierras
de Bizkaia, Gipuzkoa y Álava; curiosamente, de su tejado,
unas aguas se dirigen al Cantábrico y otras al Mediterráneo.
Durante gran parte del recorrido su pensamiento “voló”
hacia Ayna (pueblo de la provincia de Albacete, enclavado en la Sierra del
Segura, a pocos kilómetros del nacimiento del río Mundo). Hace años, en la meditación conjunta celebrada
al final de un cursillo de crecimiento personal, Daniel
sintió con nitidez que se organizaría en el País Vasco un acto
especial: El campo de fútbol de San Mamés se llenaba de gente,
venida de muy diferentes lugares, para celebrar un acto de
reconciliación entre las partes enfrentadas por el llamado
confl icto vasco. Bandas de música se acercaban al estadio desde
diferentes plazas de Bilbao. Muchas corales se situaban
en el césped formando grandes círculos, dejando un pasillo
por donde llegaban al centro del campo gente con distintos
pensamientos: los que habían defendido la independencia
a la fuerza, los que habían formado parte de los distintos
cuerpos policiales, las víctimas de uno y otro bando, jueces,
abogados, políticos, religiosos, funcionarios de prisiones…
A todos ellos les movía un objetivo: la paz sincera. Y, para
llegar a ella, era necesaria la reconciliación.
Una vez todos reunidos, las corales empezaban a entonar
diversas canciones, como el “Himno de la alegría”, “Imagine”,
“Canto a la libertad”, “Para la libertad”…
En las pantallas del estadio aparecían rostros y frases de
personajes como Nelson Mandela, Martin Luther King,
Gandhi, Teresa de Calcuta y Vicente Ferrer intercalándose
con imágenes de niños de distintas razas jugando, de mayores
divirtiéndose jugando a la petanca o a las cartas, de
preciosos amaneceres y puestas de sol…
Minutos después se producía un total silencio para dar
paso a la intervención de los representantes de cada grupo;
aun disponiendo de solo dos minutos, todos reconocían que
la paz se funda en el perdón, en la comprensión, en la solidaridad…
Casi todos ellos también hacían mención al ejemplo
que iba a suponer ese evento para las próximas generaciones.
Acabada la participación de los oradores, las corales, acompañadas
de las bandas de música, entonaban, para finalizar, otras canciones. Todos los espectadores, puestos de pie, aplaudían
muy emocionados. Algunos de ellos habían recorrido más
de mil kilómetros, no querían perderse tal acontecimiento.
El acto era retransmitido por multitud de cadenas de televisión
de todo el planeta.
Ya en Ponferrada, aparcó el coche, cogió sus trastos y se
instaló en el piso familiar.
Al día siguiente…
V.: Buenos días.
D.: Buenos días. ¿Es posible que se realice en la práctica
lo que he sentido sobre el acto de reconciliación?
V.: Sin duda. Desde el momento que lo piensas y lo sientes,
es posible. A eso hay que añadir que no importa que
otras personas lo organicen.
D.: No me importa, en absoluto. Sí he sentido que los
organizadores han de ser gente no perteneciente a grupo político
alguno.
V.: Así ha de ser. Será un acto que cerrará de forma hermosa
una etapa de mucho aprendizaje. ¿Estás dispuesto a
escribir más cosas en la libreta?
D.: Sí…
V.: Vamos a hablar sobre un tema vital,
LA EDUCACIÓN
En primer lugar, deberéis tener muy claro, muy preciso,
qué tipo de sociedad queréis.
D.: Sin duda una feliz.
V.: Para serlo hay que empezar por dirigir todos los pasos
hacia ser una buena persona. No hay un solo ser humano
que, no siéndolo, sea feliz. A continuación, la mayoría quiere,
además, dejar a las próximas generaciones una herencia
(no hablo ahora de la material) que les permita llegar a la
misma felicidad que vosotros deseáis.
D.: Con todos los respetos, vas bien.
V.: Gracias. Con esos dos objetivos debéis plantearos
asuntos cotidianos (de algunos ya hemos hablado y de otros
lo haremos) para observar si os acercáis u os alejáis de ellos:
◊ Las guerras.
◊ La venta de armas.
◊ Los juegos, películas, etc. violentos.
◊ La pena de muerte o la tortura.
◊ La destrucción de los bosques.
◊ La contaminación.
◊ La economía especulativa.
◊ La alimentación tal y como la estáis enfocando.
◊ Etc.
Vuestra educación, en gran parte, está enfocada hacia ser
más listos, los primeros y los más ricos; sin embargo, ha
de basarse fundamentalmente en fomentar los valores. Las
demás enseñanzas tendrán más o menos importancia, pero
siempre a mucha, mucha, distancia de ello. Todos los grandes
maestros han hecho y hacen hincapié en los valores.
D.: A mi entender, en la mayoría de los casos la educación
no va en esa dirección; ¿qué ocurrirá si insistimos en esta
forma de actuar?
V.: El sufrimiento será el denominador común en vuestra
vida. El no enseñar a ser buena persona acarrea, entre otras
cosas, multitud de problemas sociales, como el acoso violento,
el abuso de estupefacientes, los conflictos de pandillas…
Toda enseñanza que no vaya en esa dirección no es adecuada
para conseguir los objetivos citados.
D.: Y cuando sufrimos con suma facilidad le echamos la
culpa a alguien, nunca a nosotros mismos.
V.: Cierto es. Desaparece el análisis sereno de vuestra manera
de actuar, necesario para progresar como personas. No
obstante, he de decirte que un número muy importante de
personas sí se apoyan en los valores, pero han de tener cuidado
en no dejarse arrastrar por las aparentes comodidades
de lo que llamáis progreso, que os adormecen, os atan a nuevas
necesidades que, de alguna forma, os esclavizan.
D.: ¿Qué temas hemos de incorporar o mejorar, además
de los que dijiste, para aplicarlos en la práctica?
V.: Aun partiendo de la base de que de esta relación que
cito ya hay temas que son tratados por algunos educadores,
expongo los siguientes: alimentación sana, cómo nutrirse con
idoneidad al mínimo precio, educación de las emociones, saber
cocinar, trabajar una huerta, análisis del comportamiento
personal, utilidad de las plantas medicinales, relaciones personales
(con hermanos, padres, pareja, otros parientes, amigos y
resto de la comunidad), primeros auxilios, salud, cómo dirigir
y participar en debates constructivos y consultas populares,
economía doméstica, beneficios y perjuicios de la competitividad
y análisis de otro enfoque, fomentar el desprendimiento, la
meditación, el yoga y otras prácticas similares, cómo afrontar
las distintas etapas de la vida (adolescencia, paternidad, abuelos,
ancianos, la muerte, si ocurre un accidente, una invalidez
propia o de alguien allegado…) y cómo evitar el sufrimiento.
D.: ¿Qué más podíamos hacer?
V.: Por ejemplo, los pactos, como ya hemos hablado.
D.: ¿Deberíamos hacerlos a través de las escuelas?
V.: Las escuelas deberían incorporar en sus enseñanzas la
importancia de los pactos enfocados a los objetivos citados y
extenderlos a las asociaciones de alumnos y de padres.
D.: ¿Algo más sobre la educación?
V.: Solo hacer hincapié en otro aspecto: como ocurre en
todos los órdenes de la vida, hay que realizar los trabajos
con vocación, en especial en educación y sanidad; bueno…,
también en política y en economía; en definitiva, en todo.
D.: Uf… según está la necesidad de trabajo en muchos
países, como para elegir lo que quieres…
V.: Daniel, ¿te imaginas a una persona sin vocación, como
puede ser el caso de una educadora o de un cirujano?
D.: La verdad es que no, pero me temo que hay unas
cuantas personas.
V.: Así es y así será el resultado. Estas frases resumen lo
que debe ser la educación:
“Todos deben considerar el cultivo de la persona
como la raíz de todo lo demás.”
(CONFUCIO)
“Si tus planes son para un año, siembra trigo. Si son para diez años,
planta un árbol. Si son para cien años, instruye al pueblo.
Sembrando trigo una vez, cosechas una vez. Plantando un árbol,
cosecharás diez veces. Instruyendo al pueblo, cosecharás cien veces.”
(KUAN-TSEU)
D.: Vale, están muy bien.
V.: Daniel, es el momento de hablar de otros temas a los
que también vamos a aportar otro punto de vista.
D.: ¿Cómo conseguiremos hacer eso?
V.: Modificando creencias, formas de pensar hasta ahora
inamovibles.
D.: ¿Por cuál empiezas?
V.: El primero que me viene a la cabeza…
D.: ¡Ah!, ¿pero tienes cabeza?
V.: No te dije que pusieras comillas en esa palabra para
ver si estabas atento.
D.: Vale.
V.: Empezamos por
LAS IDEAS
D.: Te escucho.
V.: Las ideas no son propiedad del que las recibe.
D.: ¿A qué ideas te refieres?
V.: Por ejemplo, aquellas de las que surge un invento.
D.: ¿Por qué no son propiedad?
V.: Una persona sintoniza con una idea; la vibración de
esa persona es la que se ajusta a la de la idea.
D.: No lo veo nada claro.
V.: Imagínate que te “llega” la idea de inventar un artilugio
que sirva para escapar de casa en caso de incendio. Como
tienes libre albedrío, tú decides poner en marcha esa idea o
no. Estudias el tema y decides fabricar una escala. Lo mismo
podría aplicarse a un compositor, a una investigadora, a una
pintora, a un vendedor, a una escritora, al creador de una
página web…
Esa actividad te produce muchos beneficios; una parte ha
de ser para cubrir tus necesidades particulares, familiares,
etc., y el resto ha de devolverse a la sociedad de una forma
responsable, porque, repito, la idea no es tuya.
D.: Lo que estás diciendo es nuevo y no será fácil de asimilar
por la gente que ha trabajado duro para sacar una idea
adelante.
V.: Este enfoque producirá gran alegría y satisfacción a la
persona que lo aplique.
D.: ¿Y… si sale mal?
V.: Si, como decía, el tema está bien estudiado, se tiene la
voluntad de hacerlo en esa dirección y se pone fe en ello, es
imposible que no salga bien.
D.: Dijiste que el sobrante ha de devolverse de forma responsable.
V.: Sí. Tenéis muchas maneras de hacer llegar ese dinero,
por ejemplo, y yendo a lo más prioritario, para erradicar la
pobreza y la violencia, de modo directo o a través de organizaciones
dedicadas a ello. Podemos resumir este tema con
las siguientes palabras:
“Las ideas no surgen en uno, sino a través de uno.”
(ANÓNIMO)
Daniel se quedó pensativo un momento; le parecía evidente
que una idea no tiene por qué tener un dueño, según
le dijo la Voz, pero nunca se le había ocurrido tal cosa.
Días más tarde…
V.: Pasamos a hablar de otro concepto que es necesario
enfocar de otro modo:
LOS MÉRITOS
V.: Daniel, lo que llamáis mérito no es tal.
D.: ¿Por qué?
V.: La persona que ha hecho algo digno de lo que llamáis
alabanza no ha de considerarlo así.
D.: La verdad, no lo entiendo.
V.: Te irás dando cuenta. Puedo decirte, para empezar,
que todos los habitantes del planeta tendríais mérito por el
hecho de ser voluntarios de vivir en la Tierra.
D.: Vale.
V.: La persona realiza una acción porque siente que ha de
hacerla.
D.: Reconocerás que, muchas veces, con gran esfuerzo.
V.: Si no persiguiera el hacer eso, ¿cómo se sentiría?
D.: Supongo que mal, pero… Te pongo un ejemplo: una
persona estudia un tema. Hace un enorme esfuerzo para,
después de muchos años, conseguir un buen trabajo, y no
me refi ero al remunerado.
V.: En primer lugar, la idea no es suya, como ya hemos
dicho. Repito, si esa persona no hubiera realizado esa labor
hasta el fi nal, ¿crees que estaría bien con ella misma?
D.: Pues… no.
V.: Entonces, ¿dónde está el mérito?
D.: Es otra manera de verlo. Es cierto que ese planteamiento
va en favor del conjunto y rebaja un tanto la vanidad
de muchas personas.
V.: Si enfocáis las cosas en benefi cio de todos, ¿qué mérito
tiene hacer algo? En caso de poneros “medallas” habría
tantas personas a las que habría que colocárselas… Varios
ejemplos de los más de mil posibles:
−A una mujer le matan al marido por estar el país en guerra;
en invierno, atraviesa a pie un nevado puerto de montaña
con sus cinco hijos de pequeña edad. Tiene que defenderse
sola para sacarlos adelante.
−Un pescador ha de ausentarse durante meses de su hogar
para estar todo ese tiempo en alta mar, arriesgando la
vida. Si tiene “suerte”, está unos días con la familia; a continuación,
vuelve a pescar durante varios meses.
−Una pareja de agricultores trabaja sin tregua para mantener,
a duras penas, a la familia.
−Una mujer, a la que el marido abandonó, vive con sus
hijos en una chabola alquilada. Limpia de vez en cuando en
otras casas, pero subsisten con enormes difi cultades.
−Un niño de siete años trabaja en un tendejón fabricando
globos para los niños del llamado primer mundo. Traga
productos químicos que le dejarán inútil unos años después.
Si existiera, ¿qué mérito tiene una persona que, con un
grupo de trabajo, descubre algo por lo que le dan un premio,
cuando ha sentido hacerlo así y, además, en muchos casos,
le pagan por ello?
D.: Está bien, está bien. ¿Y qué hacemos con el premio de
los pocos que lo consiguen?
V.: El premio es haber conseguido hacer lo que ha sentido.
Y, en cuanto a la recompensa, que es a lo que te refi eres,
esa persona debe utilizarla como antes mencionamos.
D.: Después de lo que has hablado, pienso en los tratamientos
y títulos de don, monseñor, ilustrísima, conde, alteza,
majestad…
V.: Todos sois igual de importantes; en el caso de dar a
alguien ese, llamémosle, realce, ¿no lo merecerían más las
personas que citamos antes y, por poner más ejemplos, los
mineros, los que limpian pozos sépticos, los que limpian la
caca a los ancianos, un preso que está en la cárcel durante
años siendo inocente? La lista sería interminable.
D.: Esto es una revolución.
V.: ¿No queréis avanzar?
D.: Sí, claro.
V.: Pues ya está.
El día amaneció con un sol espléndido. Daniel dedicó la
mañana a disfrutar del pequeño casco antiguo de Ponferrada:
el edificio del ayuntamiento con su fachada barroca, la
torre del reloj, ubicada en una de las puertas de la muralla
medieval, la plaza de la Encina, con su basílica (templo renacentista; iniciada su construcción antes de 1573; su retablo mayor es de madera policromada), el castillo
de los Templarios (en su origen un castro y más tarde ciudadela romana; es una de
las fortalezas más importantes del norte de España; lo conforma un
recinto amurallado; en 1178 los reyes de León lo donan a la Orden del
Temple, que se ve obligada a abandonarlo el año 1310. En su interior se
encuentra la biblioteca templaria con miles de libros) o el artesonado del Convento de la Concepción,
la Real Cárcel, hoy Museo del Bierzo, y la Casa de
los Escudos, en la actualidad el Museo de la Radio.
Por la tarde, después del saludo…
V.: Has de ir planificando el próximo viaje a Jerusalén, si
no tienes inconveniente.
D.: Cuento con tu ayuda, como en el primero.
V.: No lo dudes.
D.: Estoy seguro de ello; bueno… también tengo mis dudas,
momentáneas.
V.: Es natural que las tengas. Estoy “pensando” ofrecerte
un regalo.
D.: ¿Un regalo?
V.: Cierto es. Será algo que vas a encontrar en este próximo
viaje. Vamos a hacerlo como un juego.
D.: ¿Me das alguna pista?
V.: Sí; está en un libro.
D.: Tengo varios sobre Israel y Palestina; ¿está en la guía?
V.: Así es.
D.: ¿Está en Jerusalén?
V.: Vas bien.
D.: ¿En la Ciudad Vieja?
V.: Cierto es.
D.: ¿En el barrio judío?
V.: Como soléis decir, frío.
D.: ¿En el barrio musulmán?
V.: Te estás acercando.
D.: ¿En el barrio cristiano?
V.: Caliente.
D.: ¿En la Basílica del Santo Sepulcro?
V.: Cuidado, te quemas.
D.: Espera un momento; voy a coger la guía.
Instantes después…
D.: Pero… en el Santo Sepulcro hay muchas partes, treinta
y dos.
V.: Pregunta.
D.: ¿Antes del número 16?
V.: Así es.
D.: ¿Después del número 8?
V.: Frío.
D.: ¿Después del número 4?
V.: Correcto.
D.: ¿Antes del número 6?
V.: Ya lo tienes.
D.: La guía, en el número 5, pone “Arcos de la Virgen”.
V.: Cierto es.
D.: ¿Y qué veré allí?
V.: Un texto grabado en la piedra.
D.: En este libro no pone nada sobre ello.
V.: Por eso es un obsequio. Comprobarás que sí que lo
hay.
D.: Está bien, lo subrayaré.
V.: ¿Hablamos de otro tema?
D.: Por supuesto.
V.: Sobre
LOS RICOS
Los ricos tienen ante sí un reto muy importante, tienen
un cometido que, en muchos casos, no coincide con lo que
es habitual en la mayoría.
D.: ¿Qué quieres decir?
V.: Su función es dar; no es acumular, es servir; no es la
justificación de su esfuerzo o la demostración de su inteligencia;
es dar ejemplo, no es “quemar” o “almacenar” el
dinero; es crear o ayudar en beneficio del conjunto, no es
facilitar la vida a sus herederos sin esfuerzo alguno.
El rico tiene un reto muy hermoso: el de saber para qué es
rico. Si cree que es rico porque ha sido muy listo, no va bien
encaminado, entendiendo esto como el estado hacia el que
una persona se dirige para encontrarse por entero satisfecha.
Si cree que ha sido un regalo de su Dios, tampoco va en la
dirección adecuada.
El rico ha de entender que, a todo lo que recibe, digamos
de la Providencia, ha de darle el mismo destino que expuse
en ideas y mérito. Esa, en resumen, es su función.
El rico tiene una enorme responsabilidad, antes citada:
la de servir. Él no es propietario de su fortuna, aunque lo
sea según las leyes, ya que ha de considerar que la tiene en
depósito.
Te pongo dos ejemplos:
“Todo pertenece a Dios y, por tanto, la riqueza la tienen los hombres en depósito.”
(EL ISLAM; corresponde a El Zakat, uno de los cinco pilares del islam) “Y otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que entrar un rico en el Reino de los Cielos.” (JESÚS DE NAZARET;Mateo 19:24)
D.: Sobre esto último, que yo sepa, hay varias interpretaciones;
por ejemplo, que la aguja se refería a la estrecha
entrada de las puertas de las murallas.
V.: Es habitual que los humanos os justifi quéis en aquello
que os interesa. En este caso, no es que el rico deje de ir al
cielo y vaya al infierno (que no existen), sino que el mismo
rico pedirá, una vez haya fallecido y esté en otro plano, el
volver a la Tierra, bien como rico de nuevo o como pobre,
para aprender, para evolucionar. Ten en cuenta que se refi ere
al rico que acumula y no al que trabaja para ayudar a otros.
D.: Los ricos dirán que todo esto le parecerá muy bien
al que no tiene, pero que a ellos no les hace ninguna gracia.
V.: Muchos ricos han creado y crearán fundaciones porque
tienen necesidad de compartir, de colaborar. Necesitan
hacerlo para encontrarse bien consigo mismos. Solo poseer
y no compartir les produce una enorme insatisfacción, aunque
algunos aparenten lo contrario.
Una cosa debéis tener en cuenta y no olvidarla: los ricos
seguirán existiendo mientras una buena parte de la población
desee serlo. Es curioso observar a personas que despotrican
contra ellos y participan en juegos de azar ansiando
ser nuevos adinerados.
Esta frase de Jesús es muy apropiada para esta cuestión:
“Más bienaventurado es dar que recibir.” (Hechos 20:35)
Pasamos a tratar otro asunto, muy importante:
LA PROPIEDAD DE LA TIERRA
La Tierra, como planeta, es un ser vivo, como vosotros,
y aunque os parezca normal que una o varias personas sean
propietarias de un gran terreno, no tiene sentido alguno para
un mundo que quiera evolucionar. La tierra es patrimonio
mundial. Podéis preguntaros: ¿Cómo puede ser que una persona,
un grupo o un país sea dueño de una parte de la Madre
Tierra? Hay una frase que lo resume en pocas palabras:
“La Tierra no nos pertenece; nosotros pertenecemos a ella.”
(HO´OPONOPONO)
D.: ¿Ese mismo enfoque valdría para
LOS RECURSOS NATURALES?
V.: Cierto es. No deberían ser nunca propiedad de un
país, ni de una multinacional o de otra empresa privada. Son
de igual modo patrimonio mundial, de todos, sin excepción.
Estas palabras repito y seguiré repitiendo: “sociedades
más evolucionadas, o avanzadas”. Hago mención de ello
porque en esos mundos es inconcebible que esos recursos
no sean de todos.
D.: ¡En menudo lío nos metemos si esto sale a la luz!
V.: Saldrá a la luz, no dudes. Habrá personas que lo entiendan
de inmediato, otras lo entenderán a medias y otras
no lo entenderán. Y está bien que ocurra así. Abundando
más en ello, ¿cómo es posible que, si del suelo de un país sale
petróleo, por ejemplo, sea propiedad de alguien en particular?
Es la Madre Tierra quien os lo da y vosotros os hacéis
dueños de un pedazo de ella.
D.: Entonces… tendríamos que hablar del
AGUA
V.: Así es. Siendo como es vital para todos los humanos
y para los reinos animal y vegetal, es patrimonio mundial.
El agua surge de la tierra, de la Madre Tierra; y, para que
reflexionéis, os pregunto: ¿cómo un país puede considerarse
poseedor de algo tan necesario para todos porque disponga
de un clima más favorable?; y ¿cómo pueden uno o más humanos
ser dueños del agua en un lugar determinado? ¿No
podéis poner solución al reparto del sobrante de agua en
unas zonas para favorecer a las que carecen de ella, cuando
hacéis oleoductos, gasoductos, vais a la Luna y gastáis una
enormidad de dinero en asuntos que ni se acercan a la prioridad
del agua?
D.: No sé si me ves, pero, escuchándote decir esto, y sin
pensarlo, estoy agachando la cabeza; me ruborizo, me da
vergüenza ajena, y propia.
V.: Daniel, recuerda, estoy en ti; sin duda, podéis ponerle
solución. Como hemos dicho, es cuestión de poner voluntad
para solucionarlo.
D.: De acuerdo, de acuerdo…
Daniel recibió a Malen en la estación de ferrocarril de
Ponferrada. Era palpable la cara de alegría de ambos después
de dos semanas sin verse. Tenían pendiente visitar de nuevo
Las Médulas, y él la sorprendió con esa “oferta” turística.
Este paraje, único, declarado Patrimonio de la Humanidad,
está formado por las ruinas de la explotación aurífera de los
romanos, que llegaron a crear una red de canales de más de
150 kilómetros para llevar el agua de los Montes Aquilianos
y de la comarca de la Cabrera a las galerías preparadas en
este lugar con la finalidad de derribar grandes cantidades de
piedra y tierra y obtener así oro.
Recorrieron el lugar, visitaron el pequeño Lago Sumido y
reposaron a orillas del Lago de Carucedo.
Días después…
V.: Buenos días.
D.: Buenos días.
V.: Paso a hablarte de un tema de aparente poca importancia,
pero que es esencial evitar:
LOS COTILLEOS, CRÍTICAS Y JUICIOS
Si la energía que os permite avanzar es el amor, criticar,
cotillear o juzgar os hace ir en sentido contrario. Y debéis
empezar por no criticaros o juzgaros a vosotros mismos; si
no debéis hacer esto, ¿qué razón puede haber para criticar a
los demás?; ¿podéis asegurar que cualquiera de vosotros, en
el lugar de la persona a la que criticáis, no haríais lo mismo?
Tenéis el hábito de cotillear, criticar o juzgar no solo a
personas de vuestro entorno, sino también a cualquiera de
las que veis en la televisión, en la prensa o en otro medio de
comunicación. Como eso es educacional, será muy beneficioso para vosotros cortar ese hábito. Tenéis este cuento,
muy antiguo, que se titula:
EL ASCETA Y LA PROSTITUTA
Era un pueblo en el que vivían, frente a frente, un asceta y una prostituta.
El asceta llevaba una vida de penitencia y rigor, apenas comía y
dormía en una mísera choza. La mujer era visitada muy frecuentemente
por hombres. Un día el asceta increpó a la prostituta:
—¿Qué forma de vida es la tuya, mujer perversa? Estás corrompida
y corrompes a los demás. Insultas a Dios con tu comportamiento.
La mujer se sintió muy triste. En verdad deseaba llevar otra forma
de vida, pero era muy difícil dadas sus condiciones. Aunque no podía
cambiar su modo de conseguir unas monedas, se apenaba y lamentaba
por tener que recurrir a la prostitución, y cada vez que era tomada por
un hombre dirigía su mente hacia el Divino. Por su parte, el asceta
comprobó con enorme desagrado que la mujer seguía siendo visitada por
toda clase de individuos. Adoptó la medida de coleccionar un guijarro
por cada individuo que entrara en la casucha de la prostituta. Al cabo
de un tiempo tenía un buen montón de guijarros. Llamó a la prostituta
y le recriminó:
—Mujer, eres terrible. ¿Ves estos guijarros? Cada uno de ellos suma
uno de tus abominables pecados.
La mujer sintió gran tribulación. Deseó profundamente que Dios la
apartase de ese modo de vida, y, unas semanas después, la muerte se la
llevaba. Ese mismo día, por designios del inexorable destino, también
murió el asceta, y he aquí que la mujer fue conducida a las regiones de la
luz sublime y el asceta a las de las densas tinieblas. Al observar dónde
lo llevaban, el asceta protestó enérgica y furiosamente por la injusticia
que Dios cometía con él. Un mensajero del Divino le explicó:
—Te quejas de ser conducido a las regiones inferiores a pesar de
haber gastado tu vida en austeridades y penitencias, y de que, en
cambio, la mujer haya sido conducida a las regiones de la luz. Pero
¿es que no comprendes que somos aquello que cosechamos? Echa un
vistazo a la tierra. Allí yace tu cuerpo, rociado de perfume y cubierto
de pétalos de rosa, honrado por todos, cortejado por músicos y plañideras,
a punto para ser incinerado con todos los honores. En cambio,
mira el cuerpo de la prostituta, abandonado a los buitres y chacales,
ignorado por todos y por todos despreciado. Sin embargo, ella cultivó
pureza y elevados ideales para su corazón, pensando en Dios constantemente,
y tú, por el contrario, de tanto mirar el pecado teñiste tu
alma de impurezas. ¿Comprendes, pues, por qué cada uno vais a una
región tan diferente?
D.: Lo conozco; muy apropiado; estoy de acuerdo con lo
que dices, aunque reconozco que hay momentos que “peco”,
sobre todo cuando sale un político hablando de obligaciones
para los ciudadanos y él y su partido son corruptos, o cuando
salen los banqueros o grandes empresarios hablando de
bajar los sueldos y ellos tienen, cada año, mayores sueldos y
muchísimos beneficios.
V.: Hablaremos más adelante sobre política, economía
y más asuntos. Volviendo al tema que tratamos ahora, no
os podéis imaginar la cantidad de energía que ahorráis y la
frustración que os evitáis si no recurrís al cotilleo, crítica o
juicio. Y tened en cuenta que estar “pegados” a, por ejemplo,
la televisión, escuchando a otros actuar de esa manera, os
produce un efecto parecido a si lo hicierais vosotros. Si en
otras cuestiones el pacto, del que hemos hablado, es conveniente,
aquí diría que es imprescindible.
D.: ¿Cómo sería?
V.: Algo así:
“Pacto conmigo mismo el no cotillear, criticar o juzgar, porque irá
en mi propio benefi cio y en el del conjunto. Haré todo lo posible por
recordar, cuando incumpla este pacto, la frase: ¿Puedo asegurar que yo,
en el lugar de esa o esas personas, no haría lo mismo?”
D.: Por una parte, me da la impresión de que es fácil llevarlo
a cabo, pero, por otra, todo lo contrario. Con tu permiso,
ya te diré cómo llevo este asunto.
V.: Si un día caes, haces como los niños cuando empiezan
a andar: te levantas y ya está. Que te ocurre otra vez, pues…
te levantas de nuevo. Ten fe en superarlo y no te culpes.
D.: Gracias. Lo haré.
V.: Para acabar por hoy, hay otro tema, también importante:
AGRADECER O LAMENTAR
Al igual que ocurría con el tema anterior, este también, en
apariencia, contiene dos palabras poco significativas; sin embargo,
señalan dos caminos en vuestra vida. Según decidáis
cuál tomar, vuestra vida será más fácil o no. Y ello deriva de
forma directa, por ejemplo, en la salud mental y, por ende,
en la física. Esto se explica porque las células, como seres
vivos que son, perciben al instante lo que siente y piensa
cada uno.
Es sencillo distinguir a las personas que todo lo ven negro
de las que son optimistas por naturaleza. Unas muestras,
muy simples:
• A primera hora de la mañana, la que lamenta, observa
el tiempo y siempre tiene algo “oscuro” que decir;
porque llueve, está nublado, demasiado despejado…
Otros agradecen el nuevo día y, aunque les gusta más
un día soleado que lluvioso, extraen de él lo positivo.
• Al levantarse, unos, al mirarse al espejo, dicen “qué
pelos tengo”; otros, “¡guapa!”.
• En un atasco de tráfico: “Este (presidente de la nación)
es un inepto…”; otra, en cambio, disfruta con la
música.
• En una cafetería, un domingo: “Este camarero, desde
que se casó, está tonto”; otra, “gracias por trabajar un
día como hoy”.
• Encienden la televisión: “Qué porquería de cadenas”
(pero acaba viendo una); otro, en cambio, mira un documental
o apaga la televisión y lee algo interesante.
• Al acostarse: “Menudo día me espera mañana…”; otra
persona, en cambio, hace tres respiraciones profundas,
se relaja y agradece el día por las lecciones que se
le han presentado para aprender.
D.: Está bien, está bien.
Pasaron unos días.
V.: Daniel, volvamos a hablar sobre
CULPABILIDAD O RESPONSABILIDAD
La primera no existe. Aunque está muy arraigada en la
mayoría de los humanos, en especial porque así lo consideran
las leyes de todos los países y por motivos religiosos, el
sentiros culpables no os ayuda a mejorar, más bien contribuye
a hundiros emocionalmente, a no dejaros disfrutar del
momento, os maniata en el pasado.
D.: En efecto, tanto en el ámbito jurídico como religioso
la culpabilidad no admite duda alguna; y en particular señalamos
un culpable si nuestra economía no va bien, si se produce
una separación de pareja, si un hijo se nos “tuerce”…
V.: Así es. Ten en cuenta que otra cosa es la responsabilidad.
En vuestra vida cotidiana debéis poner el esmero necesario
como para hacer vuestros cometidos de forma efi ciente
y respetuosa, lo que os producirá una mayor satisfacción. No
olvides que religión también es aceptar responsabilidades y
no escapar de ellas.
D.: Está bien.
V.: Como ya mencionamos cuando hablamos sobre la justicia,
es conveniente que dialoguemos sobre las
INFLUENCIAS RELIGIOSAS.
D.: Algunas de las más importantes religiones han justificado guerras, inquisiciones, han sido cómplices de dictaduras…
V.: Inicias este tema apuntando algo negativo de ellas;
también hablaremos de lo positivo. Respecto a lo que dices,
nunca puede haber una guerra que se justifi que por la defensa
de una determinada religión, nunca. Va por entero en
contra de lo que ellas predican y de los derechos humanos
más elementales. De la misma manera, ante las dictaduras,
que no solo son políticas, las religiones han de trabajar para
apoyar a los ciudadanos de la forma en que ellas saben hacerlo,
sin confrontación.
D.: También se ha hablado, y todavía lo hacen algunas, de
pecado, de culpas…
V.: Conceptos como infi erno, guerras santas, sometimiento
de la mujer al hombre, matrimonio para toda la vida… han
dejado y siguen dejando profundas heridas que influyen en
el comportamiento humano.
D.: Ello ha provocado que muchos humanos no admitan,
como ya hemos hablado, todo aquello que provenga de las
religiones.
V.: Y han cerrado su puerta a las enseñanzas de grandes
personajes, lo que ha provocado que muchas personas se
“refugien” en la satisfacción fugaz de lo material.
D.: Como decías, todavía algunas hablan del infierno o
fuego eterno.
V.: En este aspecto, buena parte de la humanidad está más
adelantada que algunas religiones; en muchos países, cada vez
más, la pena de muerte y la tortura están abolidas (aunque
algunas apliquen la última), y hay religiones que condenan al
“fuego eterno”. ¿Qué Dios puede querer ese destino para sus
hijos, siendo como es amor, compasión, perdón, bondad…?
D.: Muchos hombres y, todavía, muchas mujeres consideran
el género masculino superior al femenino; ¿tiene algo
que ver con el maltrato?
V.: Sin duda. Cierto es. Daniel, hablemos en positivo de
las religiones, porque es indudable que han producido muchos
beneficios; ¿te puedes imaginar qué ocurriría si, de repente,
no estuvieran muchos de los religiosos en colegios,
misiones, comedores sociales, hospitales…?
D.: Pues… no había pensado en ello.
V.: Se valoraría realmente la enorme labor que realizan.
Estas palabras de algunos hermanos vuestros son suficientes
para mostrar esa cara:
“Sobre todo desarrollen el amor. Amen a todas las religiones
y a todas las naciones. Reconozcan a todas las religiones y acéptenlas
como sendas que llevan al hombre hacia un mismo destino.”
(SATHIA SAI BABA)
“De mi formación religiosa he obtenido mis ideales…”
(MARTIN LUTHER KING)
“Todas las grandes religiones son lo mismo en lo esencial,
ya que todas buscan la paz mental y la bondad…”
“Aunque haya religiones diferentes, debido a distintas culturas
y tradiciones, lo importante es que todas coinciden
en su objetivo principal: ser buena persona y ayudar a los demás.”
“Todas las religiones del mundo tienen los mismos ideales de amor
y la misma meta de benefi ciar a la humanidad a través de la práctica
espiritual y la intención de hacer de sus seguidores
mejores seres humanos.”
(DALAI LAMA)
V.: Para finalizar este tema, una frase:
“No me gusta la palabra ‘tolerancia’, pero no encuentro una mejor.
El amor empuja a tener, hacia la fe de los demás,
el mismo respeto que se tiene por la propia.”
(M. GANDHI)
Hay una creencia muy extendida entre los humanos que
os vendrá bien modificar para encontraros mejor:
EL CUERPO NO ES DE NUESTRA PROPIEDAD
D.: Como sigamos así, no seremos propietarios de nada…
V.: Cierto es. Lo has dicho bien: no sois propietarios de
nada, pero, a la vez, lo sois de todo.
D.: ¿Qué quieres decir?
V.: Si queréis evolucionar, no sintáis la propiedad como
algo individual, sino colectivo. Si asimiláis eso, ahora refiriéndonos al cuerpo, tenéis mucho avanzado respecto a
la salud. Y, si esta está en buenas condiciones, es evidente
que podéis hacer más y mejores cosas para conseguir estar
en armonía, para ser más felices. El cuerpo se compone
de multitud de células, seres vivos, como dijimos; por supuesto,
no sois dueños de ellas. Están en vuestro cuerpo
para ayudaros a realizar la labor que cada uno sienta. Vosotros
sois depositarios del cuerpo, que os permite moveros.
Por ese motivo tenéis la responsabilidad de cuidarlo, así de
simple.
D.: Para mí, esto significa una gran novedad, muy interesante.
V.: Así es.
Al igual que ocurrió en el primer viaje, Daniel solo tenía
dinero para el billete de avión, no para albergues, traslados
y demás, pero la Providencia se lo facilitó a través de Malen,
su hija Lucía y sus amigos Jonan y José.
Esta vez llegó en autobús directo al aeropuerto de Barajas
desde Vitoria-Gasteiz.

Libro.Capítulo VI: Jerusalén

Después de un viaje sin contratiempos, el 3 de marzo Daniel estaba de nuevo en Israel. El sherut recorrió los cincuenta kilómetros que separan el aeropuerto Ben Gurión de la ciudad de Jerusalén en un abrir y cerrar de ojos, o eso le pareció a él. Llegó sobre las ocho de la noche a su bien conocido albergue Abraham Hostels.
V.: Buenas tardes.
D.: Yo creo que, más bien, buenas noches.
V.: Sí, eso. Estaba un poco despistado.
D.: ¡Ah!, pero ¿tú te despistas?
V.: Era una broma.
D.: Vale, vale. ¿Qué tal pasaste el viaje?
V.: Muy bien; como delego en ti (como en todos) el comprar los billetes del vuelo y autobuses, el agua, una revista, subir al avión…
D.: Me estoy dando cuenta de que, además, no gastas ni un céntimo.
V.: Vuestros gastos son míos también.
D.: Ya, así cualquiera. ¿Podemos decir eso mismo a Hacienda?
V.: No, esto es otra cosa, ya sabes.
D.: Ya. ¡Bueno, estamos por tercera vez en Jerusalén!
V.: La conoces tanto como a Lekeitio y Ponferrada.
D.: Yo creo que exageras bastante para animarme. En mi cabeza está el preguntarte sobre la tensión que se vive, o mejor dicho, que se sufre en Oriente Medio; los conflictos políticos y religiosos no tienen fin. ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué ocurre?
V.: Como una cascada, se manifiestan tres partes que influyen en la situación de Jerusalén y, por tanto, de Israel y Palestina; y podemos añadir, también, de Oriente y Occidente. En primer lugar, y por orden de importancia, muchos seres que ya no están en el plano físico y que participaron en los confl ictos a lo largo de distintas épocas están pululando por la Ciudad Vieja como seres que ven, pero no son vistos; en segundo lugar, los hermanos que profesan distintas religiones, que viven actualmente en el mundo físico y que están en confl icto tanto a nivel individual como dentro de su confesión y con otros credos; por
último, los políticos, enredados en disputas entre ellos.
Una vez que los primeros lleguen a entender (en ese plano pueden hacerlo) que ya no deben intervenir y que han de seguir su curso de evolución, los segundos modificarán su conducta a favor de una convivencia mucho más pacífica, beneficiosa para todos, y, a continuación, aparecerán nuevos políticos con otro sentir, porque el pueblo estará, como decís vosotros, en otra onda.
D.: Explicado así parece, como te digo otras veces, muy fácil, pero ¿cómo se resuelve?, ¿cuál es el camino?
V.: Si estás conforme con ello, que ya sé que lo estás, ayudarás, al igual que lo están haciendo muchas otras personas de múltiples maneras, proyectando mucho Amor hacia los seres desencarnados.
D.: ¿Cómo?
V.: Dirígete mañana a la parte alta de una de las murallas y, mientras caminas por ella, háblales a esos seres, como decíamos, con muchísimo Amor, haciéndoles ver que su vida en otro plano ha de seguir su curso, necesario para su propia evolución, y que no deben inmiscuirse en la vida terrenal para beneficio de todos, incluidos ellos.
D.: ¿Es suficiente con hacerlo así?
V.: Ayudará, sin duda, a desenredar la tela de araña; pasado mañana debes hacer el mismo ejercicio en la otra parte de la muralla. El objetivo principal de este tercer viaje es lo que te acabo de desvelar.
D.: Como es obvio, cuento con tu ayuda.
V.: No lo dudes ni un instante.
Daniel bajó muy pronto a desayunar a la primera planta del albergue con la idea de estar temprano en la muralla. Recorrió de nuevo los dos kilómetros que le separaban de la Puerta de Jaffa y en un local situado a pocos metros de esta compró el tique para recorrer la parte izquierda. Subió el primer tramo de escaleras, dio la entrada, pasó la rueda giratoria y se detuvo arriba, en el primer rellano; un grupo de niños estaba atento a la información de su maestro. Daniel empezó contemplando, a su derecha, los tejados y patios de la Ciudad Vieja; en la parte opuesta, numerosos edificios y el constante tránsito de
coches que discurrían por la nueva.
Ahí comenzó a recitar unas palabras, con el sentido que la Voz le había dicho. Cada pocos metros se paraba y lo repetía.
Poco más adelante, a unos metros de la muralla, abajo, observó con atención a niños y niñas jugando al fútbol; al verle, le hicieron gestos de invitarlo a jugar con ellos, pero los separaba la altura, una alambrada y unos cuantos años. Según avanzaba en su recorrido, a un lado y otro vio un buen campo de hierba artifi cial, el bullicio alrededor de las tiendas del este de Jerusalén y la estación de los autobuses que se dirigían a Belén y otros pueblos. Durante unos segundos oyó un ruido, pero, en un primer momento, no identifi có qué era ni de dónde surgía; miró hacia la azotea de un alto edificio y divisó a un chico con un bote atado a una larga cuerda que pedía alguna moneda. El ingenio del chaval merecía un premio, pero Daniel estaba
concentrado en lo suyo e hizo caso omiso. Más tarde le entró un ligero remordimiento por ello.
La muralla atraviesa los barrios cristiano y musulmán y pasa por encima de la Puerta Nueva, la de Damasco y la de Herodes y finaliza en la Puerta de San Esteban, o Puerta de los Leones.
Daniel ponía todo el Amor de que era capaz, consciente de que aportaba un grano de arena para ayudar a resolver una situación enquistada y sin aparente solución. Hacia la mitad del recorrido se relajó todo lo que pudo y preguntó a la Voz:
D.: ¿Es correcto como lo estoy haciendo?
V.: Así es. ¡Ánimo!
Acabó el recorrido bajando las escaleras que dan acceso a la última puerta y, bastante cansado, inició el regreso al albergue. No imaginaba que iba a ponerse enfermo minutos después; empezó con unos tosidos que surgían del pecho y le siguió una fi ebre y temblores que le postraron en la cama tarde y noche.
De madrugada desaparecieron, aunque se encontraba débil. Agradeció que surgiera de nuevo la Voz. Después del saludo matinal, preguntó:
D.: ¿El estar en esta situación es consecuencia directa del trabajo realizado en la muralla? (Esta vez, la Voz tardó un poco más de lo habitual en contestar.)
V.: Cierto es. Te cargas, por decirlo de alguna manera, de energías situadas en la parte baja astral que en ese momento se rebelan a cambiar de estado; poco a poco van comprendiendo la nueva situación, lo que les producirá una enorme liberación. Una vez hayas recorrido la otra parte, sentirás una reacción muy similar, pero no te preocupes. Si lo deseas, aplaza algún día el recorrido por la otra parte de la muralla.
D.: Ya notas que no estoy repuesto del todo, pero conviene hacerlo cuanto antes, salvo que me vea en peor estado.
V.: No te preocupes.
D.: Vale.
Desayunó más tarde de lo habitual y salió acto seguido a la calle. Mientras se dirigía a la muralla derecha, orientada hacia el sur, Daniel se daba cuenta de que sus pasos eran muy lentos, como los de un anciano.
Compró el boleto en la misma entrada del recinto, subió las escaleras y se detuvo al fi nal de ellas; contempló la Ciudadela-Torre de David y siguió su recorrido. Se detuvo en numerosas ocasiones para repetir lo del día anterior. En una amplia terraza surgida del corredor, un grupo de turistas atendía a su guía; más adelante observó en la Ciudad Vieja un recinto de la policía y un amplio aparcamiento; en la parte nueva, muy cerca de las murallas, la bella iglesia de la Dormición. Pasó por encima de la Puerta de
Sión para fi nalizar en la de Dung. Ligeramente aturdido, se sentó en el banco de un pequeño parque; se distrajo mirando a unos niños jugando con una pelota; lucía un sol espléndido.
De vuelta al albergue, se repitieron la fiebre y los temblores hasta la madrugada. A media mañana, cuando se levantó de la cama, notó que estaba casi del todo bien; el desayuno le dio nuevas fuerzas.
Volvió a la habitación a lavarse la boca, se sentó y se relajó. Acudió la Voz con su saludo matutino.
D.: ¿Sabes una cosa?
V.: Creo que sí.
D.: Al meditar, sentí de una forma muy nítida, no creo que durara más de un segundo, que, además de las citadas siete puertas de la muralla (construidas entre 1537 y 1542, en tiempos de Solimán el Magnífico), existe una octava, la Puerta Dorada, situada en la Explanada de las Mezquitas; está cerrada por motivos de seguridad.
                                                                                 JESÚS VOLVERÁ A LA TIERRA
Mi cuerpo se estremeció. Es la segunda vez que me sucede.
D.: ¿Es cierto lo que sentí?
V.: Cierto es. Jesús, al que también llamáis Jeshua, Joshua, Jashua, volverá a este planeta.
D.: ¿Qué misión tendrá?
V.: Transmitir de nuevo lo que dijo hace dos mil años.
D.: ¿Nada más?
V.: Con que aplicarais todo lo que os enseñó entonces sería suficiente. Además, dará el “empujón” defi- nitivo para que esta humanidad tome conciencia de los beneficios que produce el vivir en el amor, en la solidaridad, en la sencillez, en el desapego.
Daniel, es conveniente que recuerdes el texto que sentiste la primera vez sobre esta venida.
D.: Lo tengo guardado en el portátil. Tengo que buscarlo.
V.: Te lo digo; decía así:
“Querido Jeshua, por qué se apoderan de ti, si fuiste de todos;
por qué te utilizan algunos hermanos como estandarte exclusivo,
si fuiste universal; por qué nos colgamos de tu fi gura y nos descolgamos
de tus mensajes; dirige una religión abierta a todos, sin templos
ni rituales obligatorios; acógenos a todos, sin distinción,
como Tú sabes; no te importará que seamos lesbianas, homosexuales,
divorciados, ricos, pobres, gordos, fl acos, de una u otra raza
o nacionalidad; danos cobijo bajo el paraguas del Amor; por último,
toma cuerpo en forma de mujer para recuperar la igualdad respecto
al hombre. Gracias querido Jeshua por escucharme. Tuyo.”
D.: Muy hermoso. Entonces me dejó “tocado”. Y ahora me sucede lo mismo. Te pregunto: ¿vendrán más seres especiales?
V.: Han venido, están viniendo y vendrán a distintos lugares del planeta.
D.: Pero Jesús se encontrará de nuevo con los fariseos, los escribas, el imperio romano; es decir, con los poderes civiles y religiosos, que tratarán de seguir con sus privilegios. Además, con una parte de la humanidad adormecida por su bienestar material.
V.: Sorteará lo que vosotros llamáis obstáculos para dar un impulso de gran trascendencia a esta nueva era.
D.: Esta vuelta de Jesús es una noticia maravillosa.
V.: Así es.
Poco después, Daniel decidió ir a la Tumba del Jardín;
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y hacia allí dirigió sus pasos. Una vez en su interior, se fue hacia un extremo, a los bancos más cercanos a la ladera con forma de calavera, y a cierta distancia de grupos de turistas; meditó y, después de un rato, escuchó:
V.: ¿Cómo estás en este lugar?
D.: Muy bien, con una paz inmensa; quiero preguntarte, ¿el sepulcro nuevo labrado en la peña, señalado por los evangelistas como propiedad de José de Arimatea, es el que hay en este jardín?
V.: Cierto es.
D.: ¿Fue donde se colocó el cuerpo de Jesús desde el descenso de la cruz hasta su ascensión?
V.: Así fue.
D.: ¿Creará esto alguna incomodidad a determinadas personas?
V.: No tiene por qué. Ante todo, ha de prevalecer el respeto de unos a otros.
D.: Está bien.
Permaneció en el jardín algo más de una hora, moviéndose entre los distintos espacios con bancos que hay al aire libre; también observó la cisterna de origen pre-cristiano (la tercera más grande de Jerusalén, con capacidad para un millón de litros), la antigua prensa de uva y entró en el lugar del sepulcro; aprovechó que estaba solo para orar un rato.
Al salir, visitó la Catedral Rusa y la Iglesia de Etiopía. Aunque ya las había visto en el viaje anterior, le siguió llamando la atención el contraste entre ambos monumentos: en el primero destacan las cruces doradas sobre las ocho torres que coronan sus cúpulas de cobre y en su interior reina la fastuosidad; en el segundo, la sencillez.
Un rato después de haber llegado al albergue escuchó:
V.: ¿Sabes que
                                                                                               LAS CÉLULAS
tienen conciencia propia?
D.: ¿Que tienen vida propia?
V.: Conciencia propia.
D.: ¿Quieres decir que tienen conciencia como los humanos?
V.: Evidentemente, igual que vosotros.
D.: Nunca había oído tal cosa. Solo oírlo me ha parecido exagerado, pero si tú lo dices… ¿Quieres decir que sienten y actúan como nosotros?
V.: Cierto es. Y están a vuestro servicio.
D.: Si tarareamos una canción, ¿nuestras células también lo hacen?
V.: Así es.
D.: Si estamos contentos, tristes, pesimistas, de mal humor u optimistas, ¿las células también lo están?
V.: En efecto. Y si sentís amor, vuestras células también.
D.: Supongo que también infl uye cómo nos alimentemos.
V.: Cierto es, las afecta de inmediato.
D.: ¿Además de los humanos y de las células algún otro ser vivo tiene conciencia propia?
V.: En la Tierra no hay otro ser vivo que disponga de ella. Lo que las distingue del ser humano es que no tienen libre albedrío.
D.: Algo no me cuadraba, y debía ser eso; porque, si están a nuestro servicio, es evidente que dependen de nosotros. Decías que, si sentimos amor, nuestras células también lo sienten.
V.: Así es.
D.: ¿Puedo preguntarte sobre Jesús?
V.: Sin duda.
D.: ¿Él llegó a sentir, cuando expiró en la cruz, un Amor total, sin fi suras, hacia la humanidad?
V.: Cierto es.
D.: ¿Quiere eso decir que sus células, como fiel reflejo de ese Amor, eran menos densas?
V.: Totalmente cierto.
D.: Lo contrario de densas es fluidas, volátiles, si no me equivoco.
V.: No te equivocas. Sigue, que lo que estás sintiendo, vas en la buena dirección.
                                                                                         ASCENSIÓN
D.: Si las células que integraban el cuerpo de Jeshua, o Jesús, estaban ya en ese estado, quiere decir que su
cuerpo se evaporó.                                                                                        
V.:  Cierto, muy cierto es. Ocurrió, por poner un ejemplo, como si fuera un globo invisible que tenía la fuerza suficiente como para mover la enorme piedra circular que tapaba la tumba.
D.: No sé decirte por qué, pero siento una enorme satisfacción por todo esto.
V.: Es una explicación humana para un hecho trascendental surgido no solo en Jesús, sino también en otras personas especiales, muy especiales.
Por la tarde visitó a Asunción, la monja del colegio con la que había estado en el segundo viaje. Esta le informó, entre otras cosas, de las dificultades económicas por las que atravesaban y de que acababa de recibir la traducción del grabado en piedra de los Arcos de la Virgen, del Santo Sepulcro; decía así:
“Mil seiscientos treinta y cuatro; durante el mes de agosto fue restaurada la presente escalera gracias a la fatiga y el deseo del muy reverendo entre los monjes-sacerdote monseñor Anania.”
Al día siguiente…
V.: Ahora, Daniel, ya sabes lo que quiere decir ese texto.
D.: Sí, pero esperaba algo más relevante, más importante.
V.: Seguro que le darás vueltas, por si tiene alguna clave.
D.: ¿La tiene?
V.: Ya lo verás tú. Te lo dejo así.
D.: Vale.
Al día siguiente, Daniel visitó la Ciudadela-Torre de David, se detuvo más tiempo en el museo y en admirar las estupendas vistas de Jerusalén desde sus distintas torres. Acudió a una sinagoga situada en el barrio judío y al mercado Mahane Yehuda, (los viernes por la tarde cierra pronto debido al sabbat. Los productos perecederos son más baratos a medida que se aproxima la hora de cierre) siempre atractivo.
Por la tarde, surgió de nuevo el saludo de la Voz.
V.: Otro tema muy interesante, y que a muchos os preocupa, es:
                                                                   ¿CÓMO ERRADICAR LA VIOLENCIA?
D.: Buena pregunta.
V.: La violencia está muy arraigada en vuestra sociedad, sin duda en unos países, ciudades o barrios más, o mucho más, que en otros. La mayoría desconoce los ingentes beneficios que produciría, para todos, el erradicarla.
D.: ¿Cómo hacerlo?
V.: En primer lugar, debéis tener claro qué tipo de sociedad queréis y qué deseáis transmitir a las próximas generaciones. Después, trabajar vuestros pensamientos para que no se dirijan contra el que se ha portado “mal” con vosotros o con otros, ya sea un familiar, un político, un banquero… A continuación, es indispensable que vuestro verbo esté limpio de cotilleos, juicios y críticas. Con todo esto habréis dado un paso fundamental para eliminar la violencia.
D.: Me atrevo a asegurar que queremos una sociedad pacífica y sin problemas, o con los menos posibles; o sea, ser felices a tope, como dice uno de mi tierra.
V.: Para tener una sociedad pacífi ca, como primer requisito es imprescindible erradicar la pobreza; después, que la gente tenga cubierto lo mínimo necesario y que los organismos y representantes públicos sean humanos y justos para todos. Después, sed conscientes de que sobran casi todas las armas, tanto las que matan como las que las imitan, aunque parezcan juguetes inofensivos.
D.: Conforme, conforme; ¿es sufi ciente con eso?
V.: El que cada vez más gente esté de acuerdo, como está ocurriendo, hará mover todo lo demás.
D.: Está bien, está bien. Te diré que hace unos días vi un documental en el que, en una ciudad de Estados Unidos, se ofrecía un rifle por abrir una cuenta bancaria (Documental Bowling for Columbine. ¿Están locos por las armas o simplemente están locos?, de Michael Moore).
V.: Lo vi contigo, ¿y a ti qué te parece?
D.: Me parece que, en ese aspecto, están en la edad de piedra, con perdón de los que habitaron o habitamos el planeta en ese tiempo.
V.: ¿Y cuál es la consecuencia más inmediata?
D.: Unas once mil personas, cada año, son víctimas en ese país de las armas de fuego. Y cuando ocurre una masacre se preguntan qué es lo que falla en su sociedad.
V.: Debéis contemplarlo como un espejo en el que miraros. Los que no pueden vivir sin tener un arma que los defienda están exponiendo al mundo el gran miedo que hay dentro de ellos. Los que colocan el miedo a los demás para lucrarse están mostrando el pánico que tienen a ser pobres.
D.: Lo que dices está muy bien, pero, como te he preguntado en otros temas, ¿qué hacemos?
V.: Podéis hacer un pacto con vosotros mismos en el que declaréis que sois seres pacífi cos, lo que conlleva no agredir a nadie de pensamiento, palabra u obra, así como establecer el compromiso de no ser espectadores de actos de violencia, por ejemplo, en el cine, la televisión, Internet, etc., y de no mantener en casa juguetes, digamos, agresivos.
Muchos humanos no son conscientes de que la violencia refl ejada en juegos o medios de comunicación tiene una proyección en la forma de actuar de la gente. Algunos dirán que no emplean la violencia aunque jueguen o la vean, pero pueden proyectarla en una fría mirada, en cómo se trata a la pareja, a un hijo o a un padre, en el deporte, en el colegio, en el trabajo…
D.: Está bien, está bien.
V.: Daniel, ya que hablamos de la violencia no nos queda más remedio que hablar de
                                                                                        LAS GUERRAS
D.: Dime.
V.: Hace cuarenta y dos años oíste de un médico con un cargo importante en un hospital de León algo que te sorprendió: “Las guerras son necesarias para equilibrar la población, porque, si sigue aumentando, no habrá alimentos para todos”.
D.: Es verdad.
V.: Hace pocos días oíste a otra persona repetir más o menos lo mismo.
D.: Así es.
V.: La población, en esos cuarenta y dos años, se ha duplicado; a lo largo de este tiempo, muchos hermanos vuestros han pasado y siguen pasando hambre, y muchos comieron o comen más de lo que necesitan.
D.: Es así.
V.: Lo cual quiere decir que sigue habiendo suficientes alimentos para todos.
D.: Quieres decir que ese argumento de la necesidad de guerras no tiene sentido.
V.: Ninguno. Es habitual que lo pronuncie alguien alejado de la guerra y con una buena posición económica. Las guerras no tienen ninguna razón de ser, aunque siempre hay quien las justifica o las ha justifi cado con algún razonamiento religioso, político o económico. Si, como ocurre con otras cuestiones, hay una voluntad clara de no guerrear con nadie y de tratar a todo ser humano con el respeto y la bondad a que tienen derecho, no surgirá conflicto armado alguno. Ello llevaría a destinar todos los recursos dedicados a la guerra a erradicar el hambre y, como consecuencia de eso, la violencia.
D.: Está bien, está bien.
V.: Acabamos con dos frases:
“La guerra es un juego que los reyes no practicarían nunca, si sus súbditos fueran inteligentes.”  COWPER
“Si te diriges a las gentes con afecto y confianza, se te devolverá ese afecto y esa confianza multiplicados por mil.” M. GANDHI
Cuando hace años Daniel fue a vivir al País Vasco, vio en el escaparate de una tienda de Lekeitio una hoja que invitaba a la refl exión; decía así: “Si nuestro objetivo para Euskal Herria es la independencia
y algunas de nuestras acciones son violentas, evidentemente nos alejamos de aquel. Y nosotros queremos conseguir nuestra meta.” ANÓNIMO
Dos juegos de dominó comprados por Daniel para los nietos desconcertaron a los tres guardias de seguridad del aeropuerto por donde pasó la maleta. La máquina de rayos X les hacía ver algo, digamos, dudoso. La abrieron e introdujeron la mano hasta localizar una de las dos cajas; le preguntaron,
en un castellano muy básico, qué era aquello y, aun con gestos de no estar muy conformes, le dejaron pasar al mostrador de embarque.

Libro. Capítulo IV: “Sión”

Era la madrugada del 11 de noviembre cuando Daniel llegó al aeropuerto. Faltaban dos horas para que se abriera el servicio de la compañía EL AL, lo que aprovechó para dar múltiples paseos dentro del recinto.
A las nueve y media se dirigió con su maleta al mostrador de facturación y observó un despliegue de medios humanos inusual. Era personal del servicio de seguridad israelí. Con amabilidad y mucha seriedad le repitieron el interrogatorio del primer viaje, haciendo especial hincapié en: “¿Lleva algo que le hayan dado para entregar a otra persona en Israel?”. El avión despegó con un pequeño retraso, pero llegó  puntual al aeropuerto Ben Gurión, ya de noche.
El conductor del sherut de Jerusalén, después de llevar al resto de viajeros a sus domicilios u hoteles, le dejó enfrente del albergue Abraham Hostels. El conductor, en apariencia con un tremendo estrés, a la hora de darle la vuelta de los dos billetes recibidos le devolvió tres monedas de diez céntimos de shéquel en vez de las de diez shéquels. Cuando Daniel se dio cuenta, el hombre había desaparecido.
Le asignaron la habitación 238 (la que le enseñaron en el primer viaje, que no llegó a ocupar), que tenía dos ventanas que daban a Jaffa Rd. y a HaNevi´im St.; cenó y se relajó.
V.: Ya estás en Jerusalén.
D.: Todo me es familiar; dicen que la veteranía es un grado.
V.: Cierto es.
D.: ¿Durante el sueño es posible ofrecernos a ayudar en algún sitio del planeta?
V.: Así es.
D.: ¿Puedo echar una mano, por ejemplo, en el conflicto palestino-israelí?
V.: En ese y en cualquier otro conflicto.
D.: ¿Cómo lo hacemos?
V.: De una forma muy sencilla: ofrécelo.
D.: ¿Y ya está?
V.: Así es. Cuando dormís, estáis en otro nivel, el astral.
Daniel, para mañana tenías pensado ir a la Basílica del Santo Sepulcro.
D.: Sí. No puedo esconderte nada.
V.: La verdad es que no.
D.: Ya.
V.: Allí hay una pirámide.
D.: Me atrae la parte donde se encuentran los franciscanos; no sé por qué siento cierta afinidad hacia ellos.
V.: ¿No será porque fuiste uno de ellos en otra vida?
D.: Alguna vez me lo han dicho. ¿La pirámide está en esa zona?
V.: Cierto es.
D.: Mañana te diré lo que veo. ¡Ah! Y no olvido lo del regalo.
V.: Buenas noches. Que duermas bien.
D.: Gracias.
El abundante desayuno en el albergue le dio suficientes fuerzas a Daniel para iniciar el día. Momentos después, se encaminó hacia la Ciudad Vieja; atravesó la Puerta Nueva y dirigió sus pasos hacia un colegio situado en el barrio cristiano.
A la hora acordada por correo electrónico, Asunción, una monja del centro, le abrió la puerta. Esta le contó a Daniel que atendían a doscientas niñas palestinas, en su mayoría de familias muy humildes; desde hacía años, ante la gran demanda de alumnos que tenían y la falta de espacio, habían decidido optar por atender en exclusividad a las niñas; tuvieron en cuenta el que ellas, con estudios, serían mucho más valoradas en su entorno, en especial el familiar. Seguían el programa dictado por la Autoridad Palestina y recibían visitas periódicas tanto de inspectores palestinos como israelíes. Escuchó de la directora una historia que le sobrecogió: un día les llevaron al colegio a tres niñas, eran hermanas; una de ellas tenía los brazos quemados. Fueron atendidas de inmediato y, a continuación, llevadas a un hospital; las acabaron alojando en un convento-hospicio. Su padre había sido detenido por haber quemado la vivienda con toda la familia dentro; su mujer y un hijo murieron. Las monjas de este colegio tenían historias para contar que llenarían un libro, por lo menos.
Acabada la visita, se dirigió a la Basílica del Santo Sepulcro; a la entrada y dentro del recinto, gente de todas las razas y edades. Un grupo de Kenia destacaba sobre los demás por el colorido de sus vestimentas.
Daniel se aproximó a los Arcos de la Virgen, situados detrás de la Capilla de María Magdalena, para confirmar si estaba grabada en la piedra la inscripción que le dijo la Voz.
Era cierto, allí estaba, entre dos columnas, un tanto escondida.
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Para él, ese descubrimiento fue algo extraordinario. Aunque no tenía dudas respecto a la Voz, este regalo fue la guinda del pastel.
Se sentó en los bancos de piedra, situados allí mismo, para recuperarse de lo que acababa de ver.
Poco después se acercó a la sacristía franciscana; entró en ella observándolo todo, pero, segundos después, le dio el alto un hombre que le daba claras muestras de que no podía pasar. Como no tenía duda de que sí que debía hacerlo, pidió permiso al fraile que controla la iglesia de la Aparición y la
capilla de María Magdalena. De nuevo dentro de la sacristía, siguió mirando todos los detalles, pero no veía algo que tuviera forma de pirámide.
Momentos después se sentó en un banco de madera colocado para los que asisten a los oficios religiosos; observaba el incesante ir y venir de los visitantes, llegados de todo el mundo.
Volvió a los Arcos de la Virgen. Llevaba unos minutos recitando sus particulares oraciones cuando observó un haz de luz que entraba por una ventana y se dirigía hacia una pila de piedra, antiquísima, y hacia una columna en la que estaba tallada una cruz de los cruzados. Supuso que muchos días del año ocurriría lo mismo, pero para él fue otro momento especial.
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Después de lo vivido, dio vueltas por el interior de la basílica y entró en un espacio, sin restaurar, por donde se accede a una tumba, descubierta en el siglo XV, a la que llaman tumba de José de Arimatea. Poco más tarde, sintiendo que sus fuerzas iban menguando, tomó de su pequeña mochila unas galletas y chocolate y se encaminó con tranquilidad a su habitación.
Después del descanso, Daniel anotó en su cuaderno lo acontecido durante la mañana. Solo terminar, oyó:
V.: ¿Te sentías bien en los Arcos de la Virgen?
D.: Bien; mejor dicho, muy bien, en especial en dos momentos: cuando comprobé las palabras grabadas, tal y como me habías dicho antes de este viaje, y cuando vi cómo se proyectaba el haz de luz desde el exterior hacia la pila y hacia la columna. Fueron unos minutos excepcionales. ¿Esa inscripción quiere decir algo que necesite saber?
V.: No es importante. Hay personas que pueden traducírtelo, para tu tranquilidad.
D.: ¿Te refieres a la monjita? ¿En qué está escrito?
V.: Sí, Asunción conoce personas que pueden hacerlo. En griego antiguo.
D.: Esperaba ver el techo de la sacristía en forma de pirámide o algo así.
V.: Es una pirámide etérica, por lo que no está a la vista.
D.: ¿Es lo que llamamos un vórtice de energía?
V.: Cierto es.
D.: ¿Qué función realiza?
V.: Cualquier pensamiento, sentimiento, palabra o acción que se realice en ese lugar tiene una mayor proyección, una mayor repercusión.
Daniel dedicó la tarde a distraerse, dejando a un lado lo acontecido por la mañana; tomó chocolate a la taza y un dulce en el Café Hillel, visitó una oficina de cambio de moneda y paseó por las animadas calles de la parte nueva de Jerusalén, por las que discurrían todo tipo de gentes. Contemplaba con más detenimiento a niños y adultos ultraortodoxos.
De mañana, visitó en primer lugar el famoso mercado Mahane Yehuda, a pocos minutos del albergue; espectáculo fascinante de puestos con toda clase de productos y colores: frutas, verduras, especias, frutos secos, torres de huevos blancos, café, té, jabones, aceites, carne, pescado…; completaban el cuadro varios bares y restaurantes y algún pequeño supermercado.
Después de proveerse de alimentos y dejarlos en el albergue, se dedicó a visitar monumentos, como la iglesia y el monasterio de la Dormición, el cenáculo, la iglesia de St. Saviour y la capilla del Huerto de Getsemaní. En esta última volvió a sentir mucha paz.
Al día siguiente se dirigió otra vez a la Ciudad Vieja. Atravesó la Puerta de Jaffa y el barrio armenio y llegó al barrio judío; siguió las indicaciones de las señales que le llevaron al Muro de las Lamentaciones. Pasó sin problemas el control de seguridad.
Ya en el recinto se dirigió hacia la parte derecha, pero una mujer le hizo señas de que no debía estar ahí. No se había dado cuenta de que el muro está dividido en dos partes, y la de la izquierda, mucho más grande, es la de los hombres. Se colocó una de las kipás (casquete redondo usado por los judíos practicantes para cubrirse la coronilla) que ofrecían de forma gratuita a la entrada y estuvo junto al muro. Momentos después se acercó a las filas de sillas más apartadas, en las que se sentó; observó a las personas centradas en sus rezos. “¡Qué pena! Ni los mismos judíos están en armonía, ¿cómo van a ponerse de acuerdo con los palestinos, enredados también entre ellos?, pensó. En ese preciso instante escuchó la Voz; notó calor en su rostro por el rubor que sentía al oírla en un lugar cerca de
personas, aunque estaba a unos metros de ellas.
V.: La paz existirá entre los judíos, entre los musulmanes y entre los cristianos, y entre todos ellos juntos.
D.: Reconocerás que hoy por hoy parece imposible.
V.: Hay un ejemplo muy claro en vuestra historia reciente sobre cómo se ha resuelto un asunto, como dices, imposible.
D.: ¿Te refieres al apartheid de Sudáfrica?
V.: Cierto es. Cuando hay un asunto difícil siempre os da la sensación de no terminar nunca, pero todo tiene su fin.
D.: Esperemos que así sea.
V.: Será, no lo dudes.
D.: ¿Lo veré en vida? Me refi ero a esta.
V.: Lo verás.
Instantes después, Daniel salió del recinto y atravesó de nuevo, sin dificultad, el control policial. Quiso acceder a la Explanada de las Mezquitas, o Monte del Templo, situado detrás del Muro de las Lamentaciones, pero no tuvo claro cómo. Le mostró un plano a un joven al que preguntó. Este le hizo señas para que le acompañase, lo introdujo en unas calles del mismo barrio judío y le indicó que fuera tres
calles a la derecha. Al despedirse, le señaló el bolsillo para que le diese dinero. Daniel agradeció las indicaciones, pero no le entregó cantidad alguna, tocándole con amabilidad el brazo. El joven le había dado un rodeo para justificar su “trabajo”.
Al pasar el control de seguridad, sonó la alarma dos veces. El policía israelí, algo nervioso, revisó casi todo lo que tenía en la mochila; mientras lo hacía, se formó una cola muy larga de turistas.
En una esquina de la rampa de acceso al Monte del Templo, apoyados en la pared, vio unos diez escudos antidisturbios de la policía israelí. “Con seguridad, es el punto más conflictivo de Jerusalén”, pensó Daniel.
Una vez dentro, a pocos metros, bulliciosos corros de mujeres se entretenían con sus labores. Continuó hacia la Mezquita Al-Aqsa, se agachó para quitarse los zapatos, pero, antes de empezar a hacerlo, un hombre le hizo signos ostensibles de que no podía pasar.
A pocos metros, se le acercó otro, muy delgado, de unos sesenta años; le habló algunas palabras en castellano mezclado con inglés y con algún otro idioma desconocido del todo por Daniel. Le preguntó si era español o inglés y le dio explicaciones sobre los monumentos del lugar, al que se le denomina Explanada de las Mezquitas, Monte del Templo o Monte Moriá; le habló de la Mezquita Al-Aqsa (es el tercer lugar más sagrado del islam, después de la Mezquita de Masjid al-Haram, de la Meca, y de la Mezquita del Profeta, de Medina. Se cree que fue edificada en el mismo lugar del Templo de Salomón), de la Cúpula de la Roca (se construyó entre los años 687 y 692, durante el califato de Abdal-Malik. Es uno de los monumentos mejor conservados a nivel mundial. Desde toda Jerusalén puede contemplarse su maravillosa cúpula dorada),
0-CÚPULA ROCA-Libro
donde se guarda, según la tradición, la roca desde la que Mahoma ascendió a los cielos y en la que Abraham se dispuso a sacrificar a su hijo (la religión judía también considera que Abraham se dispuso a sacrificar a su hijo Isaac en ese lugar. Para el islam fue Ismael),  de los establos de Salomón…
Minutos más tarde, Daniel le hizo saber al hombre que deseaba seguir viendo él solo el entorno; la reacción de aquel fue de desagrado y le exigió un precio, cien shéquels, que Daniel consideró fuera de lugar. Durante el tenso regateo, Daniel observó que, por detrás del señor, se aproximaba un hombre joven, alto; suponía que era cómplice en el “negocio”. Aun así, se mantuvo fi rme y le entregó diez
veces menos de lo solicitado. El “guía” le “obsequió” con un pellizco muy fuerte en el brazo derecho. Como respuesta, Daniel aparentó no haberse enterado de ello. “Por si esto se complica”, pensó.
Después de lo ocurrido, Daniel vio cierto peligro si se mantenía en el lugar, por lo que se dirigió hacia una de las salidas, la que daba acceso al barrio musulmán; en ese corto recorrido pasó a pocos metros de unos niños palestinos uniformados que jugaban durante el recreo.
De nuevo en el albergue, Daniel se sentó a meditar; instantes después surgió de nuevo la Voz.
V.: Buen trabajo. El hecho de que sientas amor allí donde te encuentres, al igual que hacen otras muchas personas, ayuda en gran manera a encaminar la paz a estas tierras.
D.: Gracias.
Daniel, durante las dos mañanas siguientes, visitó la Iglesia de la Redención, la Catedral Rusa, el Monasterio Etíope y otros; examinó libros en castellano en la librería franciscana situada al lado de la Puerta de Jaffa; almorzó en un restaurante chino y en una pizzería; preparó sus cenas en el albergue; intentó donar sangre en un furgón situado en Zion Square, pero sin éxito, pues le mostraron unas hojas con instrucciones en hebreo y en inglés que Daniel no entendía.
El viernes, día 16 de noviembre, a primera hora de la tarde, estando en su habitación, oyó un fuerte sonido de sirena; pensó que anunciaba el inicio del sabbat, aunque todavía no eran las tres de la tarde; miró a través de las ventanas y vio que la gente paseaba con toda tranquilidad. Momentos después, leyó en un diario español, a través de Internet, que desde Gaza había llegado un cohete hasta las afueras de Jerusalén y que una bomba había estallado en un autobús, en Tel Aviv.
Durante un rato estuvo nervioso, pero se fue calmando al no ver que sucediera nada extraño en las calles. Pensó que, si se repetía, bajaría a la planta baja, a recepción, para que le informaran. Cuando se relajó del todo, oyó:
V.: No temas; aunque lo que está ocurriendo es doloroso, es necesario para que todo mejore.
D.: Si lo dices así… Gracias.
Un rato después bajó a la cabina de teléfono situada frente al albergue para tranquilizar a Malen, a la que suponía informada a través de la familia, los amigos, la radio o la televisión.
El sábado, Daniel visitó la Tumba del Jardín o Jardín de la Tumba (la Asociación del Jardín de la Tumba fue establecida en Inglaterra en 1893 para preservar la tumba y el jardín, que muchos creen que son el sepulcro y el jardín de José de Arimatea, en el cual Jesús fue enterrado antes de su resurrección; así reza el folleto que recibe cada visitante), fuera de los muros de la Ciudad Vieja; se apartó de algunos grupos de turistas para sentarse en un banco situado a pocos metros de la ladera con forma de calavera.
En su recogimiento encontró una paz indescriptible, algo hermosísimo.
El domingo cogió el autobús 18, muy cerca de la Puerta de Damasco, en dirección a Ramala. Después del correspondiente puesto de control llegó sin problemas a pocos metros del centro de la ciudad. Durante unas dos horas recorrió sus calles, observándolo todo: tiendas, joyerías cada dos por tres, taxis amarillos muy nuevos, altos edifi cios (algunos en construcción), multitud de gente en las calles… “Se nota que
es la capital de Palestina”, pensó Daniel.
Sin más novedades, regresó a Jerusalén. Le dio tiempo a presenciar los maravillosos cantos corales en la Catedral de Santiago.
Esa tarde se dedicó, casi en exclusiva, a escuchar música, mucha música. Lo necesitaba imperiosamente. A primera hora de la mañana…
V.: Daniel, vamos a tratar otro asunto,
 LA  ECONOMÍA,
que, por cierto, según vuestro diccionario se defi ne como “administración eficaz y razonable de los bienes”. Podemos añadir que la economía, al igual que la política, la sanidad, la educación o la justicia, está para servir al conjunto, sin exclusiones.
D.: Está bien… pero, de inmediato, me surgen cosas concretas: especulación, capitalismo, juego, dinero sin declarar, etc. La mayoría de los países tienen una economía capitalista y muchos, cada vez más, sentimos que no está en línea con la nueva era; es algo así como un caballo desbocado que arrasa gran parte de lo que pisa.
V.: Por lo que decíamos al definirla, tenéis que replantearos el citar economía cuando mencionáis a continuación la palabra capitalista. Uno de los valores fundamentales es la solidaridad, como ya hemos dicho; y en un sistema capitalista prima el tener, y en muchos casos no importa a costa de quién.
D.: Pero… ¿qué podríamos hacer?
V.: Muchos países llevan muchos años privatizando todo o casi todo. Y en mundos más avanzados que el vuestro no hay nada privado. Con eso bastaría para que tomarais nota de cuál es el camino a seguir.
D.: Está bien, pero… estamos como estamos y ¿qué hemos de modificar?
V.: Mientras no entendáis, en primer lugar, para qué sirve la economía…
D.: Dime.
V.: Como ya dijimos, para servir al pueblo, a todo el pueblo, sin excepción.
D.: Pero ¿qué hemos de variar para llegar a eso?
V.: Debéis ir hacia una economía mixta; aquello que sea básico ha de ser nacionalizado, o intervenidos los precios de una forma justa para todos: alimentación y vestido básicos, vivienda digna, electricidad, agua, gas, teléfono…; en lo que no sea básico, mantened los precios libres. Tanto una forma como otra siempre con total respeto a los derechos humanos, de los animales y del medio ambiente. Tened en cuenta que el mercado libre y el libre comercio no favorecen la solidaridad, no ayudan a la evolución, más bien al contrario.
D.: De acuerdo, pero ¿cómo se corrige esto?
V.: Ya lo estáis haciendo. ¿Has oído hablar de la economía del bien común?
D.: La verdad es que no.
V.: Infórmate; va en línea con la nueva era.
D.: Está bien. Lo haré y seguiremos hablando, si estás de acuerdo.
V.: Lo estoy.
Daniel encendió su portátil y consultó Internet. Más tarde…
V.: ¿Estás bien?
D.: Ya sabes que sí, ¿por qué lo dices?
V.: Para ver si te acuerdas de que estoy dentro de ti.
D.: Muy simpático… o simpática.
V.: Ambos.
D.: Suerte que tienes… o no…
V.: Ya… ¿Qué te pareció lo que leíste de la economía del bien común?
D.: Es un avance realmente importante, de mucha transcendencia; ya no solo porque se ponga el corazón en primer lugar en los negocios, sino porque, y eso es lo más llamativo para mí, se han incorporado muchas empresas y varios ayuntamientos a esa forma de hacer.
V.: Como hemos dicho, en todo el planeta se están produciendo grandes progresos.
D.: La verdad, es una alegría. Quería decirte, por otro lado, que muchas empresas públicas se han privatizado porque no funcionaban.
V.: A unos no les interesaba que fueran bien, y otros, no pocos empleados, trabajaban o trabajan sin defender lo que es de todos, incluidos ellos.
D.: Hablaste de la especulación.
V.: En la economía capitalista se especula, como si no pasara nada, como si fuera normal, y es un cáncer que debéis suprimir en su totalidad si queréis avanzar más rápido.
D.: Pero la bolsa, las operaciones inmobiliarias…
V.: No podéis seguir teniendo una economía que, en gran parte, es un casino. Cito un ejemplo: ¿cómo se puede especular con las materias primas, referidas a la alimentación, mientras muchos habitantes de los países productores se mueren de hambre o tienen dificultades para pagarlas? Hay comida para todos, solo es necesario distribuirla de una manera justa y al menor precio posible, teniendo en cuenta que al agricultor o ganadero se le ha de pagar el precio suficiente para que viva de forma digna; es curioso observar en los humanos cómo, en muchos casos, los que más trabajan son los que menos cobran.
D.: Estoy de acuerdo. Mencionaste casino en sentido figurado, pero las apuestas… ¿qué opinas de ellas?
V.: No tiene sentido que los estados fomenten las apuestas con el afán de recaudar dinero. Te menciono solo dos ejemplos que dan idea de la necesidad de variar lo que hacéis: en un pequeño país, se enseña a los turistas un lugar de donde se tiran algunos de los que se suicidan por quedar arruinados en el casino; el otro, un centro de salud público tiene un póster en el que ofrece ayuda a los ludópatas pero, por otra parte, se fomenta el juego ya que se permite una publicidad masiva. En buena parte de esta humanidad hay grandes avances en valores pero, otra, hace cosas que parecen de chiquillos, con perdón de estos.
D.: Supongo que podríamos hablar largo y tendido sobre más aspectos de la economía; hay otro asunto, el llamado dinero negro, el no declarado; en muchos países es muy habitual hacerlo. Entiendo que una persona con difi cultades para tener lo mínimo imprescindible para ella o su familia no se pare a declarar lo que gana, y es muy posible que no tenga obligación de hacerlo, pero hay mucha, mucha gente, que no
está en esas condiciones y lo hace como si fuera natural.
V.: El pagar los impuestos correspondientes también es religión; por tanto, lo que no tiene razón de ser es lo que llamáis paraísos fi scales a los que alguna gente lleva su dinero (que no es suyo, como dijimos en el tema “Los ricos”) para eludir el pago de impuestos, con lo que está hurtando dinero que es de otros.
Por último, llama la atención que algunas personas, profesores y asistentes a cursos de crecimiento personal, consideren que no tiene importancia, que es “normal” no pagar los impuestos a que están obligados; como que es algo ajeno a la nueva era. Creen que es suficiente con meditar, recitar mantras, ser “buenas” personas, dejando al margen alguna obligación como la que citamos, como si fuera un “pecado venial”; en sus conversaciones, con rapidez dicen: “como lo hace la mayoría…”, “como el Gobierno es…”, “como los banqueros son…”, “es que la sociedad…, “es que el sistema…”.
Al día siguiente, después del saludo de la Voz:
D.: Hace días vi en Internet esta frase:
“Los que creen que el dinero lo es todo, se hallan indudablemente dispuestos a hacer cualquier cosa por dinero.” (BEAUCHÊNE)
V.: Eso ocurre con muchas personas, pero no olvides que otras muchas no sienten así; gran parte de la humanidad pasa por las experiencias del tener para darse cuenta, en poco tiempo, de que el camino va en dirección del ser.
D.: Con lo que has dicho, es evidente cuál es el camino que hay que seguir. ¿Podemos hablar de
 POLÍTICA?
V.: Podemos.
D.: ¿Qué opinión tienes de ella?
V.: La política sin valores no es política.
D.: ¿Cuáles son esos valores?
V.: Partiendo de la base de que está concebida para servir
al pueblo, ha de ser humana, transparente, participativa,
113
justa… Las decisiones han de hacerse desde el corazón; es la
única manera de solucionar los problemas.
D.: Ya sabes que no es así…
V.: En este tema tenéis mucho camino por recorrer, pero
no olvidéis agradecer el trayecto realizado; esto no implica
el que perseveréis, de manera pacífi ca, en exigir y promover
cambios que vayan en benefi cio de la mayoría.
D.: ¿Cuáles debemos llevar a cabo?
V.: Aquellos que vayan en la aplicación de los valores
mencionados. Por ejemplo, para que se cumpla el que sea
humana es fundamental que todos los ciudadanos tengan
cubiertas sus necesidades básicas, como hemos mencionado
varias veces.
D.: ¿Qué opinas de algunos políticos?
V.: ¿Te refi eres a los que están involucrados en escándalos?
D.: Sí.
V.: Son, como sois todos, personas con un origen divino
y con la divinidad dentro de ellos.
D.: Uf… ya me explicarás.
V.: En su momento lo haré.
D.: Eskerrik asko.49
V.: Ya veo que dominas el euskera.
D.: Ya sabes que no; hice varios intentos por aprenderlo,
pero no puse la voluntad sufi ciente; siempre ponía alguna
disculpa: que si el trabajo, que si la edad, que si dedicaba el
tiempo a una asociación…
V.: No te preocupes, las personas euskaldunes en seguida
te hablan en castellano.
D.: Es verdad, pero…
49 En castellano, ‘muchas gracias’.
114
V.: Volvamos a la política.
D.: Es difícil de creer ese origen divino cuando hacen lo
que hacen.
V.: Lo entiendo, pero así se evoluciona.
D.: ¿Asimilaremos tantas cosas?
V.: No lo dudes, lo haréis.
D.: ¿Tú no tienes ninguna duda?
V.: Ninguna. Vuelve a quitar la culpabilidad y verás.
D.: Necesito que me lo amplíes…
V.: Muchos políticos, para perpetuarse en el poder, defi
enden conceptos basados en el miedo, en “buenos” y “malos”,
“nuestro partido” y “los otros”… La política refl eja la
conciencia de la mayoría de las personas; una vez que un
conjunto de ellas modifi ca su manera de actuar, lo va haciendo
también el resto. Esto es válido también para la economía,
la educación… El político es el “vértice de la pirámide”.
Y si el político está arriba es porque la base, su electorado,
lo sustenta.
D.: ¿Quieres decir que si algunos políticos son corruptos
es porque una buena parte del electorado también lo es?
V.: Cierto es.
D.: ¿Y no será al revés, que hay ciudadanos corruptos
porque hay políticos corruptos?
V.: Si una buena parte de los electores no fueran corruptos,
esos políticos no existirían.
D.: ¿Me pones un ejemplo?
V.: Algo cotidiano, la televisión: los programas de los distintos
canales existen porque hay gente que los ve. Cuando
es pequeña su audiencia, desaparecen.
D.: No lo veo tan fácil.
115
V.: Ahondo más en el tema. Otro ejemplo: a un político
al que llamáis corrupto se le ha descubierto que percibe un
dinero sin declarar. ¿Cuántos ciudadanos hacen lo mismo?
D.: ¿No crees que será mucho más el dinero evadido por
personas que tienen más que ese mínimo?
V.: Seguro que sí. Hay algo de suma importancia en la
política, y es que los políticos deben sentir que su labor es
servir al pueblo, nunca servirse de él. También es vital que
muchos políticos no se consideren de una condición social
más alta por el hecho de estar en el puesto que ocupan.
D.: Está bien. También es cierto que hay mucha diferencia
entre unos países y otros. Unos, democráticos, y otros, no.
V.: Es cierto que hay países más avanzados que otros,
pero es necesario decir que algunos de los que se consideran
democráticos están muy lejos de serlo. Si existe la tortura,
si una parte de la población oprime (y hay muchas formas
de hacerlo) al resto, si hay hambre cuando otros viven con
suma holgura, si la población no tiene defensores del pueblo
independientes (imprescindibles mientras no estéis más adelantados)
elegidos por este, si no se crea una cultura de debates
para que sea la población la que decida sobre los asuntos
importantes, si una educación de calidad no llega a todos,
si la sanidad se convierte en un baile de intereses económicos
privados, si se destina a armamento cantidades ingentes
cuando una buena parte de la población tiene sin cubrir sus
necesidades, no se la puede llamar comunidad democrática.
D.: ¡Menudo chaparrón!
V.: Solo pretendo haceros ver cosas que, para muchos,
son primordiales. Y otra cosa, es urgente que limitéis los
poderes de los políticos. Muchas decisiones que toman están
116
en contra de la mayoría del pueblo, lo que quiere decir que
no lo representan, aunque hayan salido elegidos en las urnas.
Vamos a acabar este tema, si te parece, con estas dos frases:
“No pasará mucho tiempo para que en la Tierra
deje de existir la diferencia de clases, castas, clanes, etc.”
(ANÓNIMO)
D.: ¿Es tuya?
V.: De todos.
D.: Está bien. ¿Cuál es la otra?
V.: Te va a gustar:
“La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar
y aquellos que no quieren salir.”
D.: Muy, muy buena; en pocas palabras refl eja de manera
fi el lo que es la política actual.
V.: Pero ya lo dijo Bossuet en el siglo XVII.
D.: No me imaginaba que estuviéramos así desde entonces.
V.: Por lo menos.
Por la tarde, poco después de la siesta, oyó el saludo de la
Voz, a la que le dijo:
D.: Me gustaría saber qué opinión Te merecen las
117
MONARQUÍAS
¿Te parece que los humanos las necesitamos?
V.: Si el pueblo las ha elegido y están al servicio de este,
haciendo todo lo posible para que sus conciudadanos, que
no súbditos, dispongan de los elementos básicos adecuados
y no ejercen el poder para su enriquecimiento personal o el
de sus allegados, están en línea con esta nueva era.
D.: Con lo que has expuesto está muy claro cómo deberían
ser. Dudo que haya alguna con esas características.
V.: Si no se ajustan a lo citado, irán extinguiéndose.
D.: También estoy de acuerdo. Otro tema: ¿qué hemos de
tener en cuenta sobre los
SERVICIOS SECRETOS?
Si no me equivoco cada país tiene los suyos.
V.: En mundos más desarrollados no existen.
D.: Si sumáramos los gastos de todos los servicios secretos…
V.: Pues tendríais cubiertas, como mínimo, las necesidades
básicas de varios países. Desde mundos más avanzados
que el vuestro se observa con atención, por ejemplo, lo siguiente:
los países se reúnen en la Organización de Naciones
Unidas, la ONU, que, por cierto, dista mucho de ser lo democrática
que debería ser; los representantes se saludan, algunos
se abrazan como conocidos o amigos que son y, a sus
espaldas, como si no tuviera ninguna importancia, como si
no pasara nada, tienen a sus servicios secretos que se espían
118
unos a otros sin cortapisas. Como soléis decir, es del todo
surrealista. Eso no resta nada a la admiración que se os tiene,
repito, por los grandes avances producidos en la Tierra,
y no me refi ero, en este caso, a los tecnológicos. Por cierto,
invirtiendo la sigla ONU esta se convierte en UNO; la dirección,
inexorable, inevitable, de un organismo mundial es
llevar a los países hacia la unidad, respetando su diversidad.
Ese día Daniel apenas salió a la calle; dedicó un tiempo a
repasar y a tratar de digerir lo que había oído.
En Jerusalén, la Voz le hablaba de más temas y durante
más tiempo, así lo creía Daniel.
V.: Estoy fresco para hablar de más temas.
D.: ¿No te agotas nunca?
V.: Por suerte, no.
D.: ¿Existe la suerte?
V.: Empleé esa palabra para que me preguntaras. No existe,
no sería justo que la hubiera.
D.: Ya me explicarás.
V.: Habrá asuntos que trataremos a corto plazo y otros
más adelante. Ahora hablemos sobre el
MEDIO AMBIENTE.
Una cosa, muy importante, debéis tener en cuenta.
D.: Te escucho.
V.: Debéis considerar a la Madre Tierra un ser vivo como
vosotros.
119
D.: ¿Como nosotros?
V.: Cierto es. Es del todo paciente, amorosa, entregada, es
decir, lo da todo por sus hijos. Sufre el maltrato que estos le
producen, lo que le provoca sobresaltos y sarpullidos.
D.: ¿Te refi eres a que nos da todo: alimento, vestido, vivienda,
etc., y nos empeñamos en envenenarla, en destruir los
bosques, en cubrirla de cemento con multitud de carreteras?
V.: Así es.
D.: ¿Y quieres decir que los sobresaltos y sarpullidos son
los terremotos, inundaciones y volcanes en erupción?
V.: Cierto es.
D.: Te voy a decir una cosa: tengo inquietud especial sobre
asuntos relacionados con el medio ambiente, que lógicamente
tienen sus derivaciones hacia la vida en el planeta;
hace unos cuantos días hablamos del agua, pero están el fracking
y las centrales nucleares, por citar dos ejemplos.
V.: Todo eso también es religión.
D.: Todavía no me resulta fácil conectar un tema con religión.
V.: Poco a poco. El “piano” se va afi nando. Empecemos
con el
FRACKING
Va en la dirección contraria a la que os conviene. Si destrozáis
la Tierra para conseguir unos benefi cios económicos,
mal, muy mal lo van a tener vuestros hijos y las siguientes
generaciones. El fracking arrasa la Tierra y esta, repito, no
es vuestra, la tenéis para aprovechar los regalos que os da.
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Podéis haceros esta pregunta: cuando vuestra madre, padre,
hermano o un amigo os hace un regalo, ¿aniquiláis a esa
persona? Alguno responderá: ¿cómo vamos a hacer eso, si
es una barbaridad? Pues eso es lo que hacéis con el fracking y
con más cosas respecto a la Tierra.
D.: Comulgo con lo que dices.
Daniel acostumbraba a acostarse y levantarse muy temprano;
de madrugada, meditando, oyó de nuevo la Voz; en
primer lugar, como siempre, su saludo.
V.: Buenos días.
D.: Buenos días.
V.: Daniel, pasemos a hablar de las
CENTRALES NUCLEARES
D.: ¿Qué opinas de ellas?
V.: No son necesarias; solo con pensar (ya muchos, cada
vez más, lo estáis haciendo) en el destino de los residuos ya
se excluye cualquier “bondad” con la que se quiera justifi car
ese tipo de energía.
D.: Hay quien dice que son seguras…
V.: Como Chernóbil…
D.: Esa central no reunía las mínimas condiciones de seguridad,
según han dicho.
V.: Pongamos otro ejemplo: Fukushima. ¿Necesitáis que
pase algo más? ¿No os dais cuenta de que ya tenéis bastante con
desactivar las que tenéis en marcha y resolver lo de los residuos?
121
D.: Es cierto, pero también hay muchos intereses comerciales
en ello.
V.: Como ya hemos dicho, cuando hemos hablado de la
crisis y otros temas, el enfoque de vuestra vida no ha de
ir dirigido al interés particular (personal, familiar, empresa,
país), sino al interés del conjunto, y no olvidéis que el conjunto
sois todos, viváis en Francia, Vietnam, Estados Unidos,
Etiopía, Bolivia, Australia…
D.: ¿Y qué hemos de hacer?
V.: Hace más de veinte años, Kryon50 ya apuntaba dos
tipos de energía sufi cientes para toda la humanidad: la producida
por las mareas y la geotérmica.
D.: Parece fácil cuando lo dices, pero ¿quién hace modifi
car la forma de hacer de los grandes poderes económicos
que reinan en este planeta?
V.: Esos poderes están porque la base, el resto de ciudadanos,
contemporiza con ellos. Cada vez más humanos
estáis sensibilizados con el buen trato que debéis dar a la
Madre Tierra, pero esta necesita que un mayor número de
personas tome conciencia de ello. Una vez conseguido esto,
las exigencias de la población harán modifi car lo que, hasta
entonces, parecía inamovible.
D.: Está bien. Me viene esto a la cabeza: seguro que ningún
accionista importante de las centrales nucleares, ningún
responsable del ministerio correspondiente y ningún político
que decida sobre la conveniencia de ese tipo de energía
viven cerca de una central.
50 Entidad extrafísica canalizada principalmente por Lee Carroll,
que ha participado en reuniones en todo el mundo, entre ellas en la
ONU, en los años 1995, 1996, 1998 y 2005, en Israel y en España.
122
V.: Te puedo asegurar que no.
D.: ¿Algo más sobre el medio ambiente?
V.: Los inventos, en este caso referidos al medio ambiente,
no utilizados o infrautilizados y que benefi cien al conjunto
deben ser patrimonio mundial de todos los seres humanos.
Además, han de ser patrimonio mundial el petróleo, el gas, el
carbón, el oro, el cobre, los diamantes, otros minerales, etc.
D.: Todo eso signifi caría un radical cambio de rumbo.
V.: Cierto es. Estáis modifi cando la trayectoria, a pesar de
la resistencia de las viejas energías.
Para acabar lo hablado sobre el medio ambiente, el poema
de vuestro hermano Tagore, conocido por muchos pero que
no está de más recordar, habla por sí solo de lo que signifi ca
una parte de la naturaleza vital para el ser humano:
EL ÁRBOL
Viajero, escucha:
Yo soy la tabla de tu cuna, la madera de tu barca, la superfi cie de
tu mesa, la puerta de tu casa. Yo soy el mango de tu herramienta, el
bastón de tu vejez.
Yo soy el fruto que te regala y te nutre, la sombra bienhechora que te
cobija contra los ardores del estío, el refugio amable de los pájaros que
alegran con su canto tus horas y limpian de insectos tus campos. Yo soy
la hermosura del paisaje, el encanto de la huerta, la señal de la montaña,
el lindero del camino.
Yo soy la leña que te calienta en los días de invierno, el perfume que
te regala y embalsama el aire a todas horas, la salud de tu cuerpo y la
alegría de tu alma.
123
Por último, soy la madera de tu ataúd. Por todo esto, viajero que me
contemplas, tú que me plantaste con tu mano y puedes llamarme hijo, o que
me has contemplado tantas veces, mírame bien, pero… no me hagas daño.
D.: Lo conozco, hermosísimo; lo he leído muchas veces,
me sensibiliza un montón.
V.: Un maestro más, de los muchos que habéis tenido y
tenéis.
D.: Parece que estás apurando mi estancia en Jerusalén.
V.: ¿Lo has notado?
D.: Hay sesiones de mañana y tarde contigo.
V.: Quieres decir hablando.
D.: Sí, eso; ya voy asimilando que estás conmigo siempre.
V.: Y con todos.
D.: Eso. Aprovecho para preguntarte sobre los
DERECHOS HUMANOS
V.: ¿Qué necesitas saber? El tema es muy amplio…
D.: Para empezar, ¿qué te parece el que haya pena de
muerte en muchos países?
V.: Nunca puede justifi carse el condenar a un ser humano
a la muerte. Nunca, en ninguna ocasión, en ninguna circunstancia.
Las leyes que sirven para cometer tal barbaridad
no son leyes, por mucha unanimidad que haya a la hora de
aprobarlas. Estas han de estar al servicio de los gobernados,
de todos, sin excepción.
Como tampoco puede amparar ningún Estado las torturas.
Tanto el matar dentro de la legalidad como la tortura
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corresponden a colectividades muy primitivas; en el planeta
Tierra hay aspectos que corresponden a mundos muy evolucionados
y otros que concuerdan con lo opuesto; no es la
primera vez que os lo digo.
D.: Estoy totalmente de acuerdo. ¿Qué opinión tienes sobre
las cárceles?
V.: En todo el planeta está extendida la palabra infi erno
como si fuera un lugar donde se lleva a los “malos” después de
que estos dejen su vida física. Es evidente que el infi erno está
en muchas cárceles, en los que pasan hambre o sed (o ambos),
en los que viven en la calle, en las personas violadas, en los
que son torturados, en los niños, hombres y mujeres que son
explotados en su trabajo. La relación completa sería muy larga.
Ciñéndome a las cárceles, nunca han de ser lugares de represión
y sí de sanación. Con este otro punto de vista el trato a
los presos sería de todo modo distinto, humano. He de resaltar
de nuevo que, desde otros mundos habitados, se observa a los
terrestres con admiración por la metamorfosis que estáis realizando
en poco tiempo; pero, por otra parte, se contempla que
muchísimas personas (con más pesadumbre cuando son las
que disponen de un poder político o económico), ante cosas
evidentes, miran hacia otro lado, como si no tuvieran que ver
con ellos, hasta que por alguna razón son ellos los afectados.
D.: Hay tanto de qué hablar. Por ejemplo, del servicio
militar obligatorio existente, todavía, en muchos países.
V.: Hay países que se consideran adelantados y que mantienen
esa obligatoriedad. Sin la menor duda, es un atentado
contra el libre albedrío al que tiene derecho todo ser humano.
Si los países tuvieran el mismo interés en sembrar la paz
que en armarse o comerciar con las armas, como lo están
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haciendo en la actualidad, no habría ninguna necesidad de
obligar a los jóvenes a pasar un tiempo de su vida entre rejas.
D.: Pero mi duda está cuando un país se ve amenazado.
V.: Si se pusiera la voluntad de extender la paz entre los
países y se dejara de ver las armas como un negocio, por
cierto muy lucrativo para unos pocos, no harían falta armamento
ni servicio militar.
D.: Está bien… ¿Qué opinas sobre la independencia que
piden algunas comunidades o países?
V.: La transformación que se está realizando en la Tierra
os llevará hacia la unidad, y cada persona, comunidad o país
aportará su propia singularidad, su idiosincrasia, lo que será
muy provechoso para todos. Aunque todo ha de ir en esa
dirección, todavía es necesaria la independencia de algunos
países. Una vez conseguida, ese recorrido en conjunto será
más fl uido.
Hay que hacer una salvedad; hay comunidades que pueden
desear la independencia por intereses solo económicos y
no por razones de lengua, geográfi cas, culturales… Partiendo
de la base de que los recursos naturales, como ya hemos dicho,
son patrimonio mundial, se entiende que nadie debería
independizarse porque sea más rico. Por la importancia que
tienen, repito, esos recursos naturales, pertenecen tanto a
los habitantes de las zonas donde se encuentran estos como
a los de las zonas carentes de ellos.
Abundando más en el tema te doy una pequeña muestra:
un hijo, mayor de edad, decide independizarse de su familia;
es obvio que tiene todo el derecho del mundo, es su libre
albedrío. Si una comunidad o país decide independizarse,
con igual o más razón tiene derecho a hacerlo. Cuando hay
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resistencia por parte del Estado dominante, el denominador
común es el miedo de este.
D.: He oído que, en el caso de un referéndum para la
posible independencia, debería diferenciarse, a la hora de
valorar cada voto, por una parte, a los habitantes originarios
del lugar, después a los que lleven, por ejemplo, más de
treinta años, a continuación a los que lleven más de diez y,
por último, a los que lleven menos de diez. ¿Sería de justicia
hacerlo así?
V.: Sí, ese debería ser el camino.
D.: Podríamos hablar de más asuntos referidos a los derechos
humanos, como, por ejemplo, la explotación laboral,
tanto infantil como de adultos.
V.: Ya decíamos que el tema es muy amplio. La explotación
laboral atenta contra todos los valores, y máxime si
es con niños o ancianos. Los ciudadanos de los países más
ricos (que no siempre coinciden con los más evolucionados)
han de exigir la procedencia de los artículos que compran,
incluyendo el domicilio del lugar donde se fabrican.
Acabamos este tema con unas palabras muy apropiadas:
“Los derechos humanos, bien entendidos e interpretados de manera justa,
no son extraños a ninguna cultura; son inherentes a todas las naciones.
(…) Los principios consagrados en la Declaración Universal de Derechos
Humanos 51 tienen profundas raíces en la historia de la humanidad.
Pueden encontrarse en las enseñanzas de todas las grandes tradiciones
culturales y religiosas del mundo.”
(KOFI ANNAN)
51 http://www.acnur.org/t3/fi leadmin/scripts/doc.php?fi le=biblioteca/pdf/0013.
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En este segundo viaje a Israel sintió, en repetidas ocasiones,
que era vigilado, pero no vio nada que justificara esa
impresión. Tal cosa no le ocurrió en el viaje que había hecho
en enero.
Al día siguiente fue en sherut al aeropuerto y, después de
pasar los consabidos controles de seguridad, llegó a Barajas.
Esta vez quiso llegar cuanto antes a casa; tomó el autobús en
el mismo aeropuerto, que le dejó en Vitoria-Gasteiz. Allí, a
las cinco de la madrugada, le esperaba Malen; ese mismo día
se fueron a Lekeitio.

Libro: Capítulo I-“Valle del Silencio”

Una suave brisa otoñal soplaba sobre Peñalba de Santiago (al noroeste de la península Ibérica, en las faldas de los Montes Aquilianos). Daniel dejó el coche en el aparcamiento, a la entrada del pueblo; con mucha calma atravesó sus calles admirando sus bien rehabilitadas casas de piedra, balcones de madera y tejados de pizarra. Se dirigió hacia el Valle del Silencio. Había decidido pasar una noche en la cueva de San Genadio. Poco tiempo atrás había sentido que tenía una cuenta pendiente
con la oscuridad. Estaba dispuesto a quitarse miedos.
Era un miércoles del avanzado mes de septiembre cuando, con su mochila al hombro, se instaló en la cueva que Genadio y otros ermitaños habían ocupado durante sus retiros en el siglo X.
Minutos más tarde, sentado en una roca, junto a unos robles, dio buena cuenta de la tortilla de patatas que Malen, su mujer, le había preparado con gran esmero, aun no entendiendo muy bien por qué Daniel hacía eso.
Entre bocado y bocado, observó el extraordinario paisaje: la luna en cuarto creciente, la sombra que iba cubriendo el pueblo, el paso de un avión y el vuelo de unos murciélagos que entraban y salían de la cueva de forma vertiginosa.
Momentos después de caer la noche, cansado, entró de nuevo en la cueva; levantó un poco la deteriorada verja que la cerraba, le puso una cuerda para que no entrara animal alguno, encendió una vela y se sentó en el escalón de piedra que cubre el ancho de la gruta. Verbalizó sus oraciones y meditó. Una gran paz le invadía. Para nada imaginaba lo que instantes después iba a ocurrirle, pero que significaría un giro total en su vida.
En el momento que precede al sueño, oyó:
—Buenas noches.
—¿Quién eres?
—Soy la Voz que está dentro de ti, dentro de todos.
Daniel: Te he oído alguna vez, pocas, pero ahora me pillas del todo desprevenido. Bueno… las otras veces también.
Voz: Daniel, es momento de hablarte.
D.: ¿De qué?
V.: Surgirán muchos temas, pero voy a empezar a hacerlo sobre una nueva religión.
D.: ¿Una nueva qué…?
V.: Una nueva religión. En vuestra humanidad es necesario ponerle un nombre y ese es el más apropiado.
D.: ¿Una nueva religión?
V.: Cierto es.
D.: ¿No te parece que ya hay muchas religiones?
V.: Esta integraría.
D.: Creo que eso dicen todas y, además, cada una se considera la verdadera, al menos las que conozco. ¿Por qué y para qué una nueva religión?
V.: Nuevas religiones han existido a lo largo de la existencia humana, aunque es bastante habitual que vinculéis religión con la voz de Dios dicha a un profeta, muchos siglos, escrituras sagradas… Es necesaria una que aporte a la sociedad nuevos enfoques sobre asuntos cotidianos. Va a marcar unas pautas que seguir para contribuir a haceros una vida más fácil, con más sentido, más feliz. Debéis tener en cuenta
la necesidad de desmitificar las religiones. Todo está en continuo movimiento, en un cambio permanente.
Después de un silencio total, segundos después escuchó:
V.: Buenas noches.
D.: ¿Vas a decirme algo más?
V.: Cuando vuelvas a Espinoso.
Como había ocurrido con anterioridad, era una voz distinta. Las palabras no sonaban como lo hacen en un diálogo habitual. Era un oír sin voz, por describirlo de alguna forma.
Daniel se quedó pensativo un momento, agradeció lo que había escuchado, miró la luz de la vela y, aunque se relajó todo lo que pudo, tardó en dormirse.
Hace años empezó a recordar con más nitidez algunos de sus sueños, razón por la cual siempre tiene a mano una libreta.
Eran cerca de las siete cuando vio clarear el día; minutos después se levantó. Se abrigó bien y salió al exterior. El sol iba iluminando las cumbres y observó de nuevo el paso de aviones con su estela naranja, momentos después otros con ella amarilla y, por último, blanca. Era consciente de que, con la seguridad de la verja, la experiencia no había servido para quitarse ese miedo, pero le pareció provechosa. A la
cueva la llamó a partir de entonces, con humor, una “habitación con vistas”.
Desayunó y se encaminó hacia el arroyo que, junto con otros de los valles próximos, forma el río Oza. Se sentó en una piedra, cerró los ojos y escuchó el sonido del agua, que le atraía tanto como una buena música. Poco más tarde subió por unos campos de fácil acceso con la idea de ver algún corzo, animal que le atraía sobremanera, igual que le ocurría con las ardillas. Olvidó que por esa zona habitan también
jabalíes, zorros y algún que otro lobo.
No pasó mucho rato hasta que decidió volver a la cueva. Recogió sus cosas y se sentó en “su” roca; cerró los ojos y dedicó un rato a la meditación. A esa hora del día, un sol muy agradable bañaba el lugar.
Con su mochila a cuestas anduvo unos tres kilómetros por la senda que se dirige a Montes de Valdueza, (En Montes, durante el siglo VII, san Fructuoso fundó un oratorio y el Monasterio de San Pedro de Montes, hoy parte en ruinas; con posterioridad, el oratorio se amplió y se convirtió en iglesia, consagrada el 24 de octubre del 919. Por aquellos tiempos, a esta zona se la denominó la Tebaida Berciana), siempre en ascenso, entre robledales, espinos, helechos y retama. “Es un privilegio presenciar esta belleza”, pensó.
De vuelta a Peñalba de Santiago visitó una vez más su iglesia (monumento histórico-artístico. Destacan la portada principal, con dos arcos de herradura y tres columnas de mármol con sus capiteles, otras columnas y capiteles interiores, la pila antiquísima… La más bella joya arquitectónica del arte cristiano del siglo X, a juicio del profesor Gómez Moreno, arqueólogo español e historiador del arte), considerada una joya arquitectónica del arte mozárabe; se subió a su utilitario y se dirigió a Espinoso de Compludo,
situado a 18 kilómetros.
En este pueblo, situado a 1.100 metros de altitud, destacan
la iglesia, con su cúpula de piedra, las casas bien restauradas,
el mirador, desde donde se divisa buena parte de la comarca
de El Bierzo, y la tranquilidad de la que se puede disfrutar.
Se ha convertido en un ejemplo que imitar por muchos otros
pueblos de la zona. En 1996 llegó a estar deshabitado unos
meses; a partir de entonces, se han ido incorporando nativos
del pueblo y gentes venidas de muy diversos lugares. Después
de la rehabilitación de las viviendas y del empedrado de
las calles, realizado con gran esfuerzo y de forma artesanal
por los vecinos y personas naturales del lugar, ha cobrado
una vida digna de mención. En la actualidad, hay albergues,
hoteles rurales y mesones que acogen múltiples actividades
durante casi todo el año.
La visita a la cueva signifi có para Daniel un “antes y un
después” en su vida. A partir de esa experiencia, ¿qué le deparará
el futuro?, ¿qué será lo de la nueva religión y su relación
con las cuestiones cotidianas?
Pasaron unos cuantos días sin oír la Voz; a medida que
discurrían, su ansiedad iba en aumento hasta llegar a un
punto en que desapareció. Se convenció de que, si seguía así,
no tendría la tranquilidad necesaria para oír de nuevo lo que
tanto esperaba.
V.: Buenos días.
D.: Buenos días. ¿Puedes decirme algún ejemplo de esos
temas de la vida cotidiana?
V.: Sí. Es conveniente que os preguntéis qué analizar y
cómo solucionar el que muchos hermanos mueran de hambre, el que una persona mate a otra, el que se viole, el que
gran parte de la humanidad vaya cada vez más deprisa…;
también sobre vuestra relación con los políticos, con los
banqueros, con los grandes empresarios, con vuestros vecinos,
con los aficionados que no son de vuestro equipo, con
los que pertenecen a otra religión o no pertenecen a ninguna,
con los homosexuales y lesbianas, con la mujer…
También es necesario reorientar temas como la educación,
la justicia, los deportes, la alimentación, la relación con vuestro
cuerpo, el medio ambiente, la reencarnación, la violencia…
D.: Bueno… expones muchas materias.
V.: Cierto es. Comenzamos con
LA JUSTICIA
El enfoque que le vamos a dar refleja con exactitud la línea
que seguiremos más adelante con otras cuestiones.
D.: ¿Qué opinión tienes de ella?
V.: Respondo con otra pregunta: ¿cómo te gustaría que
fuera?
D.: Justa, humana, independiente en su totalidad de otros
poderes…
V.: Así debe ser, pero… ¿para ser una justicia más evolucionada
qué más es necesario?
D.: En casi todos los países, si no en todos, transformarse,
mejorar.
V.: Cierto es, aunque falta algo más.
D.: La verdad, no lo sé. ¿Te pongo un ejemplo de los temas
que citaste?
V.: Por favor…
D.: Una madre mata a su bebé.
V.: Para el sentir general, ¿esa mujer es culpable, inocente…?
D.: Culpable.
V.: ¿Para ti qué es?
D.: Aunque no haya duda alguna de que sea la autora del
crimen, me cuesta mucho considerarla culpable y descarto
que sea inocente. Es habitual en mí sentir pena por la persona
que causó ese hecho.
V.: ¿Qué te parece si se la considera una enferma?
D.: Cuesta creer que lo sea, sobre todo en algunos casos
en que a los que cometen un crimen se les ve muchas veces,
en apariencia, en su sano juicio, fríos, calculadores…
V.: ¿Crees que, si no estuviera enferma, haría tal cosa?
D.: Después de oírte, creo que no.
V.: Entonces… tenéis que ir a la raíz de los problemas.
D.: ¿Puedes extenderte algo más?
V.: Sí. Tenéis que partir de la base de que necesitáis desterrar
la “culpabilidad”, como analizaremos más adelante.
No existe.
D.: ¿Cómo que la culpabilidad no existe?
V.: El señalar y juzgar a las personas como culpables os
ha llevado a un callejón sin salida.
D.: ¿Qué quieres decir?
V.: Debéis entender que esa mujer está refl ejando, además
de su enfermedad, que la sociedad también está enferma. Según
actúa la justicia, se aísla el “grano”, el “tumor”, pero no
estudiáis su origen; por lo tanto, no ponéis solución.
D.: Muchos no estarán de acuerdo en tratar “con suavidad”
a las personas que cometen actos de ese tipo.
V.: Si vuestra pretensión es la de vivir mejor, es necesario
modificar la forma de pensar y actuar.
D.: Para la mayoría, creo, está claro que esa mujer cometió
un hecho horrible y ha de pagar por ello.
V.: Si cambiarais el enfoque, los episodios como ese disminuirían,
hasta su total extinción.
D.: ¿Cómo hacerlo?
V.: Analizar lo que ha sido su vida y su entorno; es posible
que haya habido, por lo menos, una de estas cosas: alcoholismo,
violación, abandono, machismo, hambre o violencia.
D.: ¿Y qué se debería hacer con esa persona?
V.: Llevarla a una granja o centro de rehabilitación para
ese tipo de enfermos, con personal especializado en el Amor,
con mayúsculas.
D.: ¿En el Amor?
V.: Cierto es, en tratar a las personas con el máximo
Amor. Esta energía es la impulsora de los cambios que se
están produciendo en el planeta.
D.: Ya lo iré asimilando. ¿Qué tiempo debería estar internada
esa persona?
V.: Saldría cuando estuviera curada y no, como está ocurriendo,
cuando cumpliera una condena.
D.: Con este enfoque la justicia experimentaría una transformación
total.
V.: Así es. También el sistema penitenciario.
D.: De acuerdo; me identifico con ese punto de vista,
pero… ¿haríamos igual con un violador?
V.: Lo mismo. Hace poco tiempo una persona escribió
esta carta:
CARTA DE UN VIOLADOR A SU MADRE:
“LO SIENTO, MADRE”
Madre, no llego a comprender lo que me pasa.
Ya sabes que estuve quince años, dos meses y veintinueve días (cada
día que pasaba lo anotaba en una libreta) en el infi erno de la cárcel.
Salí de prisión con mucha vergüenza; además de por lo que había
hecho, porque estaban esperándome muchos periodistas en la puerta de
salida, lo que quería decir que sabían que había cumplido la condena.
Desde ese momento, fui acosado constantemente, no me dejaban ni
respirar. Hubo noches en que dormí en la calle; los albergues estaban
llenos, o eso decían.
Como sabes, he vuelto a la cárcel, tuve tentación con una mujer.
No sé qué ocurre dentro de mí, es algo que no puedo o no sé controlar.
Cuando veo a una mujer sola, con cara de miedo, no soy yo, se
produce un cambio brutal en mí, algo que desconozco me arrastra. No
soy yo, y no es una disculpa.
Madre, yo estoy enfermo, tú sabes que no soy malo; ¿alguna vez se
dará cuenta la sociedad de que no consigue nada metiendo a un violador
en el infierno? Algo más se tendrá que analizar, aunque no sé qué.
Yo sé que tú eres la única que me comprende, aunque no estés de acuerdo
con lo que he hecho. Tú que rezas por mí, sigue haciéndolo, no te canses.
Lo siento, madre, lo siento, mamá, no puedes imaginarte cuánto.
Creo que nunca te he dicho esto: te quiero.
D.: Se me humedecen los ojos.
V.: Ya lo veo. Con otro enfoque, cuánto bien se puede
hacer, bien para todos.
D.: Insisto con otro caso. Imagínate una persona que ha
cometido un desfalco: ¿es también un enfermo?
V.: Apuntemos dos cosas: el desfalco no existiría en una
sociedad más solidaria en la cual no prime el tener, así que
se ha de trabajar para fijar las prioridades de aquello que os
permita ser más felices. Por otra parte, esa persona está enferma
al prevalecer en ella el miedo a no tener lo suficiente,
a ambicionar más para aparentar…; esto la hace ser egoísta ya
que se apropia de lo que les corresponde a los demás.
D.: Yo no sentía, hasta ahora, que el egoísmo, la codicia,
fueran una enfermedad…
V.: Lo son, sin duda. Daniel, fi nalicemos este tema, como
ocurrirá con la mayoría de los que tratemos, con una o varias
frases de personas que han dejado su huella en la Tierra, y
con un pacto:
“Levanta al que ha caído.”
(PROVERBIO AMBÁRICO)
“Nunca modifiquéis una ley para satisfacer los caprichos
de un príncipe; la ley está por encima del príncipe.”
(KUAN-TSEU)
“Nadie debe ampararse en la protección personal, familiar,
de un grupo o país para cometer una injusticia.”
(ANÓNIMO)
Los pactos se suelen hacer entre dos o más personas, pero
“inventemos” este, personal, que más o menos podría ser así:
“Pacto conmigo mismo no juzgar a personas que han cometido actos
violentos y recordar esta frase: ¿Puedo asegurar que yo, en esas mismas
circunstancias, no habría hecho lo mismo?”
D.: Me gusta lo del pacto, pero… ¿qué finalidad tiene?
V.: Será la semilla que ha de “plantarse”, en primer lugar,
en uno, para que se extienda al entorno más próximo y se
“lance” a todo el planeta, como una onda de radio. En algunos
de los temas que tratemos expondré un pacto apropiado
para ellos.
D.: Está bien, me estoy animando. Oírte me resulta enriquecedor,
pero… volviendo a hablar de religión, reconocerás
que esta palabra produce un rechazo en muchos de nosotros.
V.: En general, no ha sido agradable lo experimentado
con algunas religiones, aunque también es cierto que os habéis
olvidado de los beneficios recibidos de ellas. El rechazo
que comentas ha llevado a que gran parte de la humanidad
se haya volcado hacia el disfrute, casi exclusivo, de cosas materiales,
lo que ha producido una “huida hacia adelante”, una
insatisfacción permanente; lo positivo de todo esto es que
un número de personas cada vez mayor le busque otro sentido
a la vida.
D.: Habrá gente que no esté de acuerdo con esta nueva
religión.
V.: Unos estarán del todo de acuerdo, otros lo estarán en
parte y el resto no lo estará; como debe ser. Diversidad para
enriqueceros como personas.
D.: ¿Qué es lo que definirá a esta religión?
V.: Penetrará, como ya te dije, fundamentalmente en los
asuntos cotidianos: no tendrá templos, no habrá rituales,
no necesitará feligreses o simpatizantes, por lo que no necesitará
saber quiénes y cuántos la integran, no necesitará
personas intermediarias, considerará a todos los humanos
protagonistas e igual de importantes…
D.: ¡Qué raro!
V.: Será una religión de nueva era, como llamáis a esta
época, en la que se necesitan herramientas lo menos abstractas
posibles que puedan aplicarse en el día a día. Aportará un
grano de arena, “bajando” la religión a la calle. No condenará,
no juzgará, no tendrá necesidad de imponer castigos.
D.: Decías que no tendrá templos.
V.: Cierto es. El templo es cada ser humano y como lugar
sagrado puede considerarse cualquier espacio donde una o
varias personas se sientan en paz, en armonía…
D.: También decías que no habrá rituales.
V.: Cierto es. No habrá necesidad de ningún ritual establecido.
Si, por ejemplo, en una oración conjunta por la paz,
o en una meditación, alguien pone unas velas, flores, incienso…
se respeta, por supuesto.
A la mañana siguiente, después del buenos días de la Voz:
D.: ¿Dónde se iniciará?
V.: En Sion, en Jerusalén.
D.: ¿Y quiénes la impulsarán?
V.: Tú y otras personas.
D.: ¿Yo?
V.: ¿Y por qué no?
D.: Porque no tengo los conocimientos necesarios para
realizar algo de tal envergadura.
V.: Una mayoría diría lo mismo que tú, pero… ¿a qué conocimientos
te refi eres?
D.: Por tu respuesta, entiendo que es otra cosa.
V.: Cierto es.
D.: Todo eso requerirá de personas que sintonicen con la
idea y que estén en Jerusalén o viajen allí.
V.: Aparecerán, no lo dudes. En cuanto a viajar, prepárate
para hacer algún viaje a Oriente Medio.
D.: ¿Quieres decir que he de hacer un viaje a Jerusalén?
V.: A Jerusalén y a otros lugares. Serán varios viajes.
D.: ¿Con qué medios?
V.: Irán surgiendo, no te preocupes.
Horas después, sentado en una roca, en el lugar al que
llaman La Encrucijada, por donde discurre una de las sendas
que surgen del pueblo, oyó:
V.: Estás en un bonito lugar.
D.: Hay mucho monte bajo, pero el extenso robledal de la
izquierda es un pulmón extraordinario.
V.: Ya sabes que el pueblo es antiquísimo.
D.: Sí. Dicen que es del tiempo de los templarios.
V.: Antes, mucho antes ya existía.
D.: Es verdad. ¿Puedo hacerte ahora más preguntas?
V.: Si te parece, cuando vuelvas a la casa.
D.: Está bien. Te refieres a la de Espinoso.
V.: Así es.
Más tarde.
V.: ¿Qué tal los nidos?
D.: Ya sabes que bien. A medida que pasa el tiempo me
gustan cada vez más, siento una especial atracción hacia
ellos. Y, como sabes, hemos comprado algo de madera y nos
han regalado recortes en una carpintería para hacer algunos.
V.: ¿Sabes qué pájaros hay en esta zona y en la de Lekeitio,
por sus medidas, tamaño del agujero de entrada, etc.?
D.: Hasta ahora no me había interesado por ello, pero
seguro que hay gente de ambos pueblos que sí que lo saben.
V.: Daniel, volvamos a hablar sobre la nueva religión.
D.: ¿En qué se va a sustentar?
V.: En unos principios o recomendaciones éticas que reflejen su filosofía, que sirvan de referencia a las personas
interesadas; son puntos orientativos que llevan a la unidad.
No son dogmas, no son normas de obligado cumplimiento.
En su mayoría, entran de lleno en la vida cotidiana, como
corresponde a estos momentos tan importantes y apasionantes
que vivís.
D.: ¿Quién será el líder?
V.: No es necesario que lo haya, pues iría en contra de su
fi losofía. La iniciaréis y continuaréis varias personas, como
ya te dije. Tened en cuenta, y esto es muy importante, que
eso no significa que seáis unos elegidos, ya sabes… Resolveréis
los temas de forma unánime y meditada, es decir, de
forma horizontal y no vertical.
D.: ¿Cómo se va a dar a conocer?
V.: A través del boca a boca.
D.: Esa forma será muy lenta.
V.: No hay plazos, no hay prisas, no hay objetivos que
cumplir.
D.: ¿Se pedirá algún requisito para formar parte de esta
religión?
V.: No es necesario; como dijimos con anterioridad, no se
pedirá porque las personas no han de afiliarse.
D.: ¿Va a tener relación con otras religiones?
V.: Sin duda. Es muy conveniente, necesario, imprescindible.
D.: ¿Cómo?
V.: Una vez tengáis las bases, sentiréis la necesidad de
exponerla a los dirigentes de otras.
D.: ¿Con qué fin?
V.: Será conveniente que sean ellos los que, en primer lugar,
tengan conocimiento de ella, por ética, por la necesidad
de compartir, por intercambiar opiniones, por solidaridad,
por hermanamiento…
D.: Aun con todo lo que te he oído, me sigue dando la
impresión de que sobran las religiones.
V.: Cada religión tiene su razón de ser. Cumple su misión
en el momento en que una serie de fieles, en mayor
o menor número, la demandan, la siguen. Ninguna está de
más; mientras haya personas que las necesiten, ahí estarán.
Cuando esta humanidad haya evolucionado lo suficiente, no
necesitará religiones, como tampoco, por ejemplo, la economía,
la justicia, la educación… tal y como las conocéis en el
presente.
Una mañana, Malen y Daniel salieron a caminar. De una
de las dos lagunillas, minúsculas pero muy bonitas, que hay
en el pueblo sale un camino que lleva a los restos de antiguas
minas de oro romanas, a los molinos y a la herrería.
El paseo discurre, en primer lugar, entre castaños centenarios,
dignos de ver; más adelante, a partir de una bajada
muy pronunciada, los robles se adueñan del lugar. Al final se
llega a la herrería de Compludo, rodeada de álamos, nogales
y castaños. Esta es testimonio de la economía agraria y monasterial del Bierzo en la Alta Edad Media; allí se elaboraban
útiles de labranza, como rejas de arados, legones (especie de azadón), horcas…
Dos horas más tarde llegaron a Compludo, lugar donde
san Fructuoso fundó el primer monasterio (actualmente solo existe el solar) del monacato
español bajo la advocación de los santos Justo y Pastor.
Después de comer y de un breve descanso, iniciaron otro
camino más directo que los devolvió a Espinoso.
Hasta unos días después, Daniel no volvió a oír el ansiado
saludo.
D.: Disculpa mi insistencia; muchas personas cuando oímos
hablar de religión torcemos el gesto, no nos agrada.
V.: No solo cuando oís esa palabra, sino también cuando
os referís al nombre de una religión o a un personaje con los
que no simpatizáis.
D.: Es verdad, oímos Jesús y unos no quieren saber más y
otros lo adoran.
V.: Y oís, por ejemplo, islam, Iglesia católica, Iglesia protestante,
testigos de Jehová, budismo, hinduismo u otras confesiones y las
excluís sin saber de qué tratan. Sería muy conveniente que
examinarais lo que dicen y que extrajerais aquello que considerarais
útil para vosotros.
D.: De acuerdo.
V.: También tened en cuenta que, en vez de quedaros en
la admiración a ciertos personajes, debéis estar atentos a lo
que han dicho y aplicar lo que sintáis.
D.: Está bien, está bien.
Daniel no paraba de darle vueltas a la cabeza a todo lo
que surgía respecto a la nueva religión. Lo que en un principio
parecía fuera de lugar, daba paso a la duda, de ahí a verlo
con una cierta lógica y, por último, a verlo con una evidente
nitidez. Pero ¿cómo iba a impulsarla? ¿Con qué personas?
¿Con qué medios?
D.: ¿Es imprescindible que haya personas que ejerzan
como intermediarios entre su dios y los hombres?
V.: No lo es.
D.: ¿Puedes decirme algo sobre Jesús?
V.: ¿Te refieres a Jesús de Nazaret?
D.: Sí.
V.: Fue un hermano avanzado, especial, como habéis tenido
otros en la Tierra.
D.: ¿Algo más?
V.: Como ya hemos dicho, hay muchas personas que han
quedado vinculadas a un personaje, pero en menor medida,
o en ninguna, a los mensajes.
D.: ¿A qué mensajes te refieres?
V.: Como muestra, “Tratad a los demás como quisierais
ser tratados. Esta es la esencia de todo lo enseñado por la ley
y los profetas”.
D.: También dijo: “Ama a tus enemigos”.
V.: Muy importante, primordial. Si aplicarais ese o el anterior
mensaje, no pondríais disculpas, por ejemplo, para
justifi car una guerra, no tendríais a vuestra disposición, de
forma legal, tabaco con sustancias cancerígenas, no tendrían
derecho a la salud, en muchos casos, solo los que la pueden
pagar… Debéis tener en cuenta otro aspecto referido a Jesús.
D.: ¿Cuál?
V.: Que su persona no debe ser monopolizada por una
religión, como ocurre también con otros personajes en otras
religiones: Jesús, Buda, Abraham, Moisés, Mahoma y otros
muchos personajes que fueron maestros en el planeta Tierra.
Deberíais considerarlos patrimonio mundial.
D.: ¿Por qué dices eso?
V.: Todos los mensajes de los grandes maestros son o han
sido para toda la humanidad, no para un grupo concreto.
D.: ¿Y por qué es necesario, entonces, que hagamos una
nueva religión?
V.: En otro momento ya lo has preguntado. Te añadiré
que esta no va a suplantar a otras. Va a contribuir a la espléndida
evolución que se está realizando en el planeta. Estará en
él mientras sea necesario para los humanos.
Después de todas estas preguntas y respuestas, Daniel tenía
la cabeza aturdida. Necesitaba descansar y asimilar todo
lo que recibía.
Días después.
D.: No me veo, en estos momentos, con la capacidad
suficiente para comprender todo lo que dices, pero estoy
aprendiendo mucho.
V.: ¿Te das cuenta de que cuanto más sabes más te falta
por aprender?
D.: Sí, así lo siento. Por cierto, ¿cómo se va a llamar la
nueva religión?
V.: ¿Cuál es el primer nombre que te viene al pensamiento?
D.: Amanece.
V.: Cierto es. Como un nuevo día. El amanecer trae esperanza,
y eso hará.
D.: ¿Quieres decirme algo más?
V.: Recuerda que el escuchar la Voz no te hace ser una
persona especial; no lo olvides. Ya sabes que todos la podéis
recibir.
D.: Intentaré no olvidarme.
Daniel, de vuelta a Lekeitio (situado a orillas del Cantábrico, en el País Vasco), donde residía, recopilaba todo
lo escrito en sus conversaciones con la Voz. No tardó en oír:
V.: Has de ir preparando el primer viaje a Jerusalén, si así
lo sientes.
D.: Ya sabes que no dispongo de dinero.
V.: Ten fe.
D.: ¿He de ir solo?
V.: Es necesario que sea así.
D.: ¿Qué he de hacer?
V.: No te preocupes, lo irás sabiendo.
D.: Sabes que el castellano no se habla por aquellas tierras,
que no sé nada de inglés y menos de hebreo o árabe…
V.: Algunas personas sí hablan castellano y te ayudarán
cuando lo necesites.
D.: Vale…
Comentó con Malen lo que la Voz le había dicho. Se imaginó
que ella le haría ver los posibles peligros, pero no fue
así; le animó, y de qué manera…
No obstante, a Daniel, en sus quehaceres y paseos cotidianos,
la mente le exponía sus miedos: “Los israelíes y los
palestinos están siempre enfrentados…; se están dando las
condiciones para una nueva intifada…; aquello es peligroso…;
pasas de los 60 y…”.
Se dirigió a la biblioteca del pueblo con unas ganas enormes
de leer todo lo relacionado con la llamada Tierra Santa.
Encontró varios libros interesantes, pero no resistió la tentación
de examinar, en primer lugar, las guías de viajes; a
continuación, tomó nota de lo referido a Sion y Jerusalén.
Sobre el primero encontró varios significados:
−En la Biblia aparece como “centro espiritual y madre de
todos los pueblos”; también como “lugar utópico de unidad,
paz y libertad”.
−Idea de Jerusalén como centro espiritual del pueblo judío
y, por extensión, la llamada “Tierra de Israel”.
−Término adoptado por el sionismo; se ha mantenido
para designar no solo a Jerusalén, su capital, sino a toda la
tierra de Israel.
−Una de las colinas de Jerusalén.
Observó, en uno de sus análisis “muy particulares”, algo
muy diferente: SION, SI-ON, SI-NO (este no, leído de derecha
a izquierda, como en árabe y hebreo, refl ejaba, o así lo
creyó, el conflicto que vive Jerusalén, el mundo occidental
y oriental, árabes e israelíes, musulmanes, judíos y cristianos…).
Lo que más le llamó la atención sobre Jerusalén fue lo
que significaba para muchos: Jeru = Ieru = ‘ciudad’; Shalem =
shalom = saludo que indica paz y bienestar. ‘Ciudad de paz’,
‘fundad en paz’, ‘Posesión (visión) de la paz’.
Daniel ya no tenía la angustia de los primeros días en que
escuchó la Voz. Ahora esperaba con tranquilidad, sabiendo
que surgiría en el momento preciso, ni más ni menos. Y así
fue.
Días después…
V.: Buenos días.
D.: Buenos días. Al documentarme sobre Israel y Palestina
he sentido un solo estado palestino-israelí. Hablando
estos días con dos amigos sobre ello, me dijeron que algunos
políticos palestinos e israelíes han planteado esa fórmula.
V.: Para que dos pueblos antagónicos se unan, es necesario
que ambos lleguen a darse cuenta de los enormes beneficios que ello significaría, y aprender de las diferencias que
los separan para enriquecerse en su evolución.
D.: ¿Sería posible una bandera, mitad israelí, mitad palestina?
V.: Posible y muy conveniente.
D.: Sería un hermoso ejemplo para todo el planeta.
V.: Sin duda. Cuando esa zona se pacifique, todo el planeta
vivirá en paz. Pero no solo depende de los políticos.
D.: ¿Qué quieres decir?
V.: Que las religiones tienen en esa zona una infl uencia
decisiva en la vida del pueblo. Y en otro viaje a Jerusalén
descubrirás algo que también influye de manera decisiva.
D.: Ya me dirás.
V.: Te diré.
“¿Qué será lo que influye en esa zona, además de la política
y la religión?”, se interrogaba Daniel.
En una librería compró la guía de Israel y los territorios
palestinos (Israel y los Territorios Palestinos, de Lonely Planet). Durante un tiempo fue su libro de cabecera.
Disponía de tiempo para planificar el viaje. O eso creía él.
V.: Deberías ir en enero, si te parece.
D.: ¿Algún día en concreto?
V.: El domingo es el día de la semana más apropiado para ti.
Daniel tenía un calendario a mano, por lo que respondió:
D.: ¿Te parece que sea el día 22?
V.: Sí.
D.: ¿Por qué en domingo?
V.: Porque llegarás recién acabado el sabbat (el judaísmo considera el sábado un día sagrado, en el que hay que aparcar los asuntos materiales para dedicarse al espíritu. Para los judíos es uno de los deberes -miswot- fundamentales). Te irás ambientando
antes de que llegue el siguiente.
D.: ¿Cuántos días?
V.: Los que tú sientas.
D.: Gracias. Voy a ver qué precios tienen los billetes.
Después de consultarlo, vio que tenía el dinero justo para
el viaje. Todavía le quedaba algún miedo, pero así y todo
tenía plena confianza en que le llegaría el resto, necesario
para pagar los albergues y desplazamientos. No se imaginaba
cómo podría ser.
Con esa fe que le “empujaba” decidió comprar ya el billete
de ida y vuelta, con vuelo directo desde Madrid. Intentó hacer la reserva del albergue Citadel Youth Hostel, situado en
la Ciudad Vieja de Jerusalén, pero, después de introducir el
número de tarjeta y de darle a “continuar”, no quedó reservado;
le extrañó, pero no puso interés en repetirlo. Faltaba
más de un mes para el viaje.
Poco antes de Navidad, un día sintió que ese viaje era un
“viaje de fe”. Y si era un viaje de fe… ¿cómo iba a llevar la
tarjeta del banco? Significaría miedo. O sea… no la llevaría.
Y tampoco debería reservar albergue para asegurarse donde
dormir. Meses atrás había decidido prescindir del móvil
por los daños que causa al medio ambiente, a la salud y a las
abejas.
Minutos más tarde, justo al salir del baño, le ocurrió algo
inesperado: su hija Lucía, sin saber lo que él había pensado,
le dio trescientos euros para el viaje. Se disiparon las dudas;
se confi rmaba todo lo que había sentido.
Pocos días más tarde, su amigo Jonan le devolvió casi
cuatrocientos euros que Daniel le había entregado a cuenta
de un trabajo. “Para el viaje”, le dijo.
Había decidido hacer a pie alguna etapa del Camino de
Jesús antes de aparecer en Jerusalén. Desconocía que existía
pero, al verlo en la guía, no se resistió.
Los días transcurrieron con mucha actividad para Daniel.
Anotaba en un papel lo que metía y lo que faltaba en
la mochila. Había hecho tramos del Camino de Santiago y
estaba experimentado en este cometido, aunque sentía que
este viaje era distinto, especial.
Daniel introdujo en su mochila un ligero saco de dormir,
tres pares de calcetines, dos calzoncillos, una camiseta de
manga corta, otra de manga larga, una toalla, esparadrapo y
desinfectante, un chubasquero, una linterna, una sudadera,
chanclas, un pequeño neceser con sus “cosas”, frutos secos,
barritas energéticas y la guía de viaje; en total casi seis kilos.
V.: Buenas tardes.
D.: Buenas tardes. Estaba acostumbrado a oírte decir buenos
días.
V.: El tiempo no existe para mí.
D.: Bendito de ti; aquí ya sabes que lo tenemos, y se puede
observar que el ritmo de la mayoría de los seres humanos
se va acelerando.
V.: Ya sé, ya sé.

Libro.Capítulo II-Galilea

Y llegó el ansiado día. Malen acompañó a Daniel hasta la terminal de autobuses de Bilbao; el semblante de ella iba reflejando más y más la preocupación que sentía. Cinco horas más tarde, Daniel llegó a Madrid; sus amigos Carmen y Darío le esperaban en el intercambiador de la Avenida de América para llevarlo a casa, en Paracuellos; llevaban tiempo sin verse, por lo que hablaron sin tregua. A la mañana siguiente, Darío lo llevó al aeropuerto.
Aprovechó la larga espera para leer, “mover las piernas”, comprar unos shéquels y hacer los trámites habituales; y embarcó al mediodía rumbo a Israel. La lectura, el sueño, la comida y la visión de las numerosas islas en el Mediterráneo ocuparon todo el tiempo del vuelo; llegó a media tarde, ya de noche, al aeropuerto de Ben Gurión, en Tel Aviv. El exhaustivo interrogatorio al que le sometió una mujer del
servicio de seguridad del aeropuerto le dejó un poco desconcertado: “¿Viaja en grupo?, ¿cómo viaja usted solo?, ¿Adónde se dirige?, ¿dónde se va a alojar?, ¿cuántos días?, ¿cómo tantos días?, ¿lleva solo esa mochila?, ¿qué va a hacer?, ¿le han dado algo para traer a Israel?…” fueron algunas de las preguntas.
A la salida de las instalaciones presenció la llegada de un personaje judío; un grupo lo recibió al son de una música muy pegadiza, a todo volumen; dos jóvenes se subieron al techo de la furgoneta, bailando de modo muy alegre.
En un folleto turístico, Daniel había leído que salían autobuses desde el aeropuerto hacia Nazaret, pero no era correcta esa información. Preguntó al chófer de un sherut (Taxi compartido, de unas diez plazas, muy habitual en Israel) cuánto costaba el viaje a Haifa, pero como le pareció caro decidió coger el tren.
Empezó a experimentar que su desconocimiento del inglés, del hebreo y del árabe le hacía más difícil de lo que preveía el ir de un lado a otro.
En Haifa, al resguardo de la lluvia, esperó un buen rato en la parada del bus, situada a pocos metros de la estación del ferrocarril; el conductor que le llevó a Nazaret derrochaba simpatía. Sentada al lado de Daniel estaba una mujer joven, árabe; conocía algunas palabras de italiano, pero fue con papel, lápiz y diccionario como se entendieron. Le dijo que estudiaba en Haifa y vivía en Nazaret, que tenía siete
hermanos, y que tenía veintiún años.
Llegó a las diez de la noche; compró algo para cenar y se dirigió al albergue Casa Nova, de los franciscanos; lo encontró cerrado. A pocos metros, subiendo la calle, entró en la recepción del Convento de las Hermanas de Nazaret, que atienden, además del albergue, una escuela de niños árabes sordos y
ciegos y un hospicio. Limpio, con calefacción y muy bien atendido. Dos jóvenes ingleses fueron su única compañía.
Durante la noche se despertó varias veces por la excesiva temperatura de la habitación; hacia las cuatro de la madrugada, una escena, muy nítida, acudió a su mente: alrededor de una mesa ovalada estaban sentadas unas personas con vestimenta oscura; un hombre, en la cabecera más cercana, con una ropa distinta, presidía la reunión; todos ellos tenían un aspecto serio. ¿Tendría algo que ver con lo que sucedería más adelante?
A partir de ese momento se quedó un rato en vela pensando qué querría decir el sueño, si tienen alguna relación el conflicto palestino-israelí, el del País Vasco y el maltrato que sufren muchas mujeres, si sería suficiente el dinero que traía…
Desde la cama oyó, por primera vez en el viaje, la llamada del almuédano (o muecín; desde las mezquitas convocan a los musulmanes a la oración (salat). Lo hacen cinco veces al día: al salir el sol, al mediodía, cuando la sombra de un objeto es mayor que el objeto mismo, al ponerse el sol y a la salida de la primera estrella de la noche). Nazaret tiene alrededor de unos sesenta mil habitantes, en su mayoría árabes; está salpicado de mezquitas e iglesias, con callejuelas repletas de gente, puestos y bazares; es fácil observar que el turismo es su principal actividad.
Poco después de amanecer, Daniel estaba en la calle con su mochila a cuestas; lo primero que hizo fue visitar la Basílica de la Anunciación, el templo cristiano más grande de todo el Oriente Medio, construido según la tradición sobre la antigua casa de María y donde, según las creencias cristianas, recibió el anuncio del arcángel Gabriel. Compró plátanos, dátiles, higos y unos pistachos a los vendedores callejeros
e inició el llamado Camino de Jesús. Se introdujo entre  estrechas calles, antiquísimas; en una de ellas vio un letrero que indicaba “Fauzi Azar Inn”, una casa de huéspedes atendida por una mujer árabe y su marido judío, que, junto con otras personas, dieron vida a este itinerario.
Siguió las indicaciones hasta allí; lo recibió una mujer joven, muy amable; le dio un plano del Camino, bajó con él las escaleras que dan a la calle y le señaló que siguiera las indicaciones hacia la derecha. Al final del casco antiguo comenzó a subir los innumerables peldaños que llevan a las afueras de la ciudad.
Empezó a observar algo que se repetiría con puntualidad durante todo el viaje: cuando tenía un apuro, aparecía alguien que hablaba castellano, como le dijo la Voz. Pasadas las últimas casas, el terreno ya no tenía grandes altibajos. El suelo arcilloso y muy embarrado, debido a las lluvias de los días anteriores, era el único contratiempo; se le pegaban grandes tortas que le obligaban a pararse a menudo para, con un palo o una piedra, despegarlas de las botas. Bueno… hubo otro: después de unos cuarenta y cinco minutos siguiendo las flechas, algunas tiradas en el suelo, se dio cuenta de que volvía al mismo lugar por el que ya había pasado. Había descartado, según estaba acostumbrado, ir por donde había pintadas equis en las piedras, pero el camino seguía por ahí.
Unas dos horas más tarde llegó al Parque Nacional de Séforis (también llamada Tzipori, Zippori y Sepphoris. Los cristianos lo consideran el lugar de nacimiento de Joaquín y Ana, padres de María. Tiene un legado cultural y arquitectónico de influencias otomanas, bizantinas, judías, babilónicas, islámicas y árabes. También hay restos de los cruzados. Hay un extraordinario mosaico llamado la “Mona Lisa de
Galilea”), enorme yacimiento arqueológico en el que se ha descubierto la que fue capital romana de Galilea en tiempo de Herodes y cuna de la Mishná (cuerpo exegético (interpretativo) de leyes judías compiladas que recoge y consolida la tradición oral judía desarrollada durante siglos desde los tiempos de la Torá, o ley escrita, y hasta su codificación a manos del rabí Yehudá Hanasí), fundamento del Talmud (contiene la Mishná y las discusiones de los rabinos sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, leyendas e historias).
Le llamó la atención el verdor de los campos; siempre había asociado Israel y Palestina a terrenos áridos. El cielo no tenía nube alguna y la temperatura era óptima para caminar. Se sentó al lado de un olivo, bebió agua, tomó unos frutos secos y se relajó; imaginó a Jesús y a sus discípulos por aquellos mismos caminos, observando los mismos montes. Sintió una gran paz. De forma inesperada, oyó de nuevo la Voz:
V.: Daniel, estás un poco fatigado, pero feliz.
D.: Sí, estoy bien. Creo haber andado la mitad de esta etapa.
V.: Has recorrido un poco más. ¡Ánimo!
D.: Gracias.
Llegó a Caná al mediodía; se dirigió al albergue Cana Wedding Guesthouse. Después de subir unas pocas escaleras, la señora de la casa lo alojó en un pequeño edificio de planta baja, junto al huerto de limoneros. La mujer ofreció prepararle la cena, pero Daniel no consiguió hacerle entender que era ovo-lácteo- vegetariano. En ese momento se olvidó de que llevaba el diccionario. Después de comer oyó:
V.: Buenas tardes.
D.: Buenas tardes.
V.: Es el momento de hablarte de
LA POBREZA
D.: Vale… Agradezco que me expliques algo que los humanos no somos capaces de resolver: ¿cómo erradicarla?, ¿cómo podemos eliminarla de la faz del planeta?
V.: De este y otros muchos temas daremos unas pinceladas sobre las modificaciones que podéis hacer.
Respecto a cómo eliminar la pobreza, te diré que no es nada difícil, si con sinceridad ponéis la voluntad para erradicarla y consideráis que todo ser humano, por el hecho de serlo, tiene derecho a tener lo mínimo imprescindible, es decir, a tener cubiertas sus necesidades básicas. Una vez asumido esto, hay muchos recursos económicos y humanos que destináis en la actualidad a asuntos no prioritarios.
D.: Pero cada persona tendrá un concepto distinto de lo que es prioritario…
V.: Nada hay nada más prioritario que quitar el hambre; si alguien lo duda, sería conveniente que pasara varios días sin comer y que opinara después sobre ello. Es un asunto muy preocupante, sin resolver, que debéis atajar con urgencia. No lo solucionaréis mirando para otro lado, como si no tuviera que ver con vosotros, y en la mayoría de los casos echando la culpa a los políticos, a los ricos, a…
D.: ¿Cuáles son los asuntos no prioritarios?
V.: Para empezar, la venta indiscriminada de armas; no se puede justificar nunca, jamás, la fabricación de armas porque ello suponga creación o mantenimiento de empleo, para intimidar a otros países o por cualquier otro motivo.
D.: Pero es necesario tener un armamento para la defensa de cada país…
V.: Cierto es, pero de forma transitoria. Si hubiera una voluntad clara, decidida y sincera de fomentar y consolidar la paz entre todos los países, en poco tiempo no sería necesario armarse. Muchas veces se ha puesto como excusa esa defensa del país para ir mucho más allá, causando un daño atroz a otros hermanos.
D.: ¿Puedes ponerme algún ejemplo?
V.: Vamos a elegir solo dos, referidos a instrumentos que vosotros, los humanos, no necesitáis: un portaaviones y un avión de combate; ¿puedes consultar cuánto valen? Y también cuánto cuesta, en el que llamáis “tercer mundo”, un tratamiento nutricional, una bicicleta y construir una casita.
D.: Por supuesto.
Daniel consultó los datos en un cibercafé; más tarde, después del saludo de la Voz…
D.: Sobre las consultas que me pediste, vi en Internet que un portaaviones cuesta entre 285 y 11.000 millones de dólares; un avión de combate vale entre 14 y 350 millones de dólares. En los dos casos, sin contar el enorme gasto de mantenimiento anual. Consulté la web de la Fundación Vicente Ferrer, que realiza una gran labor en la India: un tratamiento o programa nutricional (para niños menores de cuatro años, madres gestantes, huérfanos, ancianos y enfermos crónicos) cuesta 17 dólares; una bicicleta (para que una niña pueda ir a la escuela, situada a varios kilómetros de su hogar), 70 dólares; construir una casita (para personas que viven en choza), 2.200 dólares.
V.: Daniel, haz el favor de realizar los cálculos.
Un rato después, aportó estos datos:
D.: Con el valor de un portaaviones: de 17 millones a 647 millones de tratamientos nutricionales, o de 4 millones a 157 millones de bicicletas, o de 130.000 a 5 millones de casitas. Con el valor de un “simple” avión (hay miles): de 823.000 a 20 millones de tratamientos nutricionales, o de 200.000 a 5 millones de bicicletas, o de 6.000 a 159.000 casitas.
Como hace pocos días me llegó un correo electrónico de Médicos Sin Fronteras he hecho también estos cálculos, referidos a vacunas contra el sarampión: con el valor de un portaaviones, de 1.676 millones a 64.700 millones de vacunas; con el valor de un avión de combate, de 82 millones a 2.058 millones de vacunas.
V.: Daniel, esto es una pequeña muestra del, llamémosle, mundo de las armas, al que podemos añadir el apelativo mundo de la destrucción. Podríamos añadir más ejemplos, como cuántos pozos se podrían hacer, cuánta agua se podría trasladar a hermanos sedientos desde lugares donde hay sobrante, cuántos árboles se podrían plantar para suavizar y humidificar el clima, cuánta harina, arroz o mijo podría distribuirse, cuántas escuelas y hospitales se podrían construir…
D.: Como decías, son “pequeñas muestras”. ¿Qué debería hacer cada persona para ayudar a mejorar lo existente?
V.: Podríais hacer este pacto con vosotros mismos:
“Pacto conmigo mismo que, siendo como soy corresponsable de la pobreza existente en el planeta, me comprometo a aportar de mis ingresos, con responsabilidad y dentro de mis posibilidades, una cantidad destinada a paliar aquella y, además, a colaborar a través de otros medios.”
D.: Está bien, está bien.
V.: Para finalizar este asunto, tres citas:
“Si los individuos no se ayudan entre sí, viven en la pobreza; si la sociedad no reconoce los derechos del individuo, se producen conflictos. La pobreza crea la angustia y los conflictos engendran la desgracia. Para mitigar la angustia y eliminar los conflictos, lo mejor es instituir una sociedad que reconozca
claramente los derechos del individuo.” (SIUN TSEU)
“Las personas felices tienen un defecto del que jamás se corrigen: el de creer que los desgraciados lo son siempre por su culpa.” (BEAUCHÊNE)
“La pobreza no está solo para ser entendida, sino para ser resuelta.” (VICENTE FERRER)
V.: Por cierto… esta última está en una de tus camisetas.
D.: Pues sí…, es verdad. Todavía no entiendo cómo lo ves, pero te aseguro que es así.
Poco después, meditando, oyó un ruido fortísimo: “Un avión de combate”, pensó.
En su segundo día de caminata se paró a menudo para observar el entorno. Muchos tramos estaban igual de embarrados que el día anterior, algunos de ellos con una dificultad añadida: estaban anegados; tuvo que salir varias veces del camino para introducirse en los campos, donde la hierba le facilitaba el avanzar.
En la entrada de Mash´had, un hombre árabe le preguntó si quería water; al responder de manera afirmativa, llamó a una mujer de la casa que le trajo un vaso con zumo de mango.
Daniel lo bebió con gran satisfacción porque estaba fresco y muy dulce; cuando Daniel le dio la mano al señor para despedirse, este le regaló la botella. Atravesó el pueblo; de algunas de sus calles surgían niños que salían de la escuela; unos se rieron al verlo pasar, otros lo observaron con los ojos bien abiertos y unos pocos, tímidos, agacharon la cabeza.
Después de unas horas calculó haber andado más de veinte kilómetros. Llegó a un cruce de caminos donde vio un letrero que anunciaba el nombre de Lan Hotel situado a un kilómetro; decidió dirigirse a él y dar por finalizada la etapa. No le hizo falta andar más que unos pocos metros, pues un hombre detuvo su furgoneta, le preguntó si iba al hotel y lo llevó hasta la entrada. El establecimiento formaba parte de un kibutz (aldeas ecológicas; sus habitantes se dedican a la agricultura, al turismo, a la construcción, a la enseñanza…)
Esa mañana, en contra de lo que creía, no había recorrido más de dieciocho kilómetros. Daniel se encontró muy a gusto en la habitación; sin embargo, en el momento de la cena observó que su estómago no estaba bien. De vuelta a la habitación le apareció un principio de gastroenteritis que solucionó tomando suero fisiológico toda la noche. “Es muy posible que el zumo de mango sea el causante”, pensó. A primera hora de la mañana se encontraba un poco débil, por lo que decidió que su experiencia de dos días caminando era suficiente y se dirigió a la parada de autobús con el fin de pasar el día en Tiberíades
y proseguir al día siguiente hacia Jerusalén, su meta.
En su afán de administrar el dinero que llevaba consigo se encaminó al albergue más barato, a pocos metros del Mar de Galilea. No le gustó, “pero por una noche…”, pensó.
Al volver a la estación de autobuses para ver los horarios a Jerusalén, un taxista se dirigió a Daniel para hacerle una sugerente oferta: llevarle a Cafarnaún, Taghba, Magdala y al río Jordán por un precio asequible, después de un rápido regateo. Durante dos horas hizo el siguiente recorrido: visitó la Iglesia de la Multiplicación de los Panes y Peces, la Iglesia de la Primacía de San Pedro, las ruinas de Magdala (pueblo donde nació María Magdalena) y Yardenite, el lugar donde, según la tradición cristiana, fue bautizado Jesús por Juan el Bautista. En este lugar, el taxista cogió de una papelera una botella de plástico vacía y se la ofreció a Daniel para que cogiera agua del Jordán, cosa que él rechazó con amabilidad.
Pasó la tarde paseando a orillas del lago, mirándolo, imaginándose a Jesús y algunos apóstoles pescando, viendo qué cerca estaban los Altos del Golán, donde tantos conflictos ha habido entre Israel y Siria, observando a la gente…; acabó la jornada cenando una hamburguesa.
A las siete de la mañana subió al autobús, que lo dejó en la estación central de Egged, en Jerusalén. A pocos metros de ella cogió el tranvía, que lo llevó hasta las proximidades de la Puerta de Jaffa; entró de lleno en el bullicio de la Ciudad Vieja, a través de David St.; multitud de tiendas a un lado y otro de la calle que ofrecen todo tipo de artículos, la mayoría para los turistas: maletas, frutos secos, imágenes de santos,
agua mineral, cerámica, dulces. En pocos minutos llegó al albergue Citadel Youth Hostel. La planta baja, donde estaba la recepción y el acceso a las plantas altas, era lo más parecido a una cueva; bueno, de hecho, sin duda fue una cueva.
Desde hora muy temprana y hasta que anocheció, pronto, por cierto, pateó las calles de la Ciudad Vieja, visitó el Monte de los Olivos y se detuvo en la Gruta de Getsemaní (según la tradición cristiana, lugar en el que Jesús solía retirarse a orar con los apóstoles y donde estuvo con ellos después de la última cena).
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Meditó en esta capilla; la sintió como un lugar especial, muy especial.
Al salir oyó de nuevo el sonido estruendoso de un avión de combate, que esta vez vio con claridad.
Durante la tarde del primer día en Jerusalén, cuando su actividad disminuía, Daniel se notó intranquilo, incómodo; no sabía qué le pasaba. Se justificaba con que el albergue tenía muy poca luz, la noche aparecía a primera hora de la tarde, llovía, el desconocimiento de los idiomas…
Al oscurecer el segundo día le ocurrió lo mismo; además, notó que la fe que le había impulsado a hacer el viaje se le “derrumbaba”; sintió angustia, no habitual en él, y sin apenas pensarlo decidió adelantar el viaje de regreso a Madrid. Consultó la página web de la compañía aérea, que le pedía los datos de una tarjeta para el pago de la penalización, pero… había decidido no llevarla. No sabía qué hacer; solo tenía la certeza de que, al día siguiente, llamaría a Malen desde una cabina para que le diese el número.
Cenó en una pizzería situada a pocos metros de la Puerta de Jaffa, volvió al albergue y se acostó muy temprano. Durante la noche, se despertó varias veces.
A las diez de la mañana, nueve en España, llamó y le explicó a Malen lo que le pasaba. Anotó el número de la tarjeta, volvió al albergue y esperó a que un chico acabase de consultar Internet; volvió a entrar en la web de la compañía para adelantar el viaje.
¿Qué le ocurrió a continuación? Que la página se colapsó como consecuencia de la suspensión de vuelos de otra compañía aérea española (Spanair comunicó el 27 de enero que no realizaría vuelos a partir
de las 02:00 horas del día 28).
Durante las cuarenta y ocho horas que llevaba en la ciudad no había pensado en la Voz en ningún momento. Recogió todas sus cosas y con la mochila al hombro se fue andando hacia la central de autobuses, a unos tres kilómetros.
Con ingenuidad, había creído que, aunque era sabbat, los autobuses al aeropuerto circularían. La estación
estaba cerrada a cal y canto; dos policías, desde el interior de la cristalera de la entrada, le hicieron señas de que no había nada en funcionamiento.
De vuelta por la misma Jaffa Rd. se fue serenando; todos los impedimentos que tenía para volver le hicieron dudar de su decisión, hasta llegar a ver que lo más idóneo era buscar otro alojamiento.
Consultó los precios de las habitaciones de un pequeño hotel situado en la misma calle, pero su presupuesto no le alcanzaba. Siguió hacia el centro y vio el albergue Abraham Hostels. Le enseñaron la habitación 238 y decidió reservarla.
Como les faltaba hacer la limpieza, le indicaron que volviera una hora más tarde. Con puntualidad estuvo allí; le dieron otra, la número 222. Todo lo negativo que había sentido dio paso a un “encontrarse bien”. Como se suele decir, se le abrió el cielo.
Durante esas horas, un poco “oscuras” para él, pensó en las personas que estaban en la calle, sin dinero, pasando frío y hambre, sin tener una familia o amigos en que apoyarse, excluidos…
V.: ¿Qué tal la experiencia?
D.: Como sabrás, ni me acordé de Ti.
V.: Ya. Recuerda que, en momentos así, todos podéis pedir ayuda.
D.: Ya… espero que la experiencia me sirva para avanzar. En esos momentos sentí que debo agradecer y valorar todo más, en particular a la gente de mi entorno. Bueno… y a la que no es de mi entorno.
V.: Está bien, está bien.
D.: En Caná expusiste dos ejemplos que tienen que ver con el estamento militar, me gustaría saber qué opinas sobre
LOS EJÉRCITOS
V.: Los ejércitos han de velar solo por la defensa de los países mientras sea necesario.
D.: ¿Hasta cuándo será y quién lo decidirá?
V.: Solo depende de vosotros. Primero debéis sentirlo de forma individual, para después pasar a la acción, siempre pacíficamente, como explicaremos.
D.: Estoy de acuerdo, pero hoy parece utópico, muy lejano en el tiempo.
V.: Ten en cuenta que muchas de las cosas que hoy son utópicas mañana dejarán de serlo; también te diré que lo que es utópico en la Tierra no lo es en mundos más avanzados, algunos de los cuales han pasado por un proceso similar al vuestro. Muchos, cada vez más, sois los que deseáis renovación; seáis conscientes o no, la mentalidad de los humanos está modificándose y no hay duda de que deseáis un mundo más pacífico, más feliz, más alegre.
D.: Está bien; me sigo identificando con lo que dices, pero, por ejemplo, ¿qué medidas deberían plantearse los distintos países?
V.: Partiendo de la base de que cada vez más ciudadanos clamáis porque nadie viva sin lo mínimo necesario, es conveniente, a continuación, que os reunáis grupos de vecinos para que, una vez esteis de acuerdo, se exponga y, si es necesario, se presione de forma pacífica (reitero esto) a los dirigentes
políticos de pueblos y ciudades para que convoquen consultas populares a favor o no de una reducción drástica del gasto militar, con el fin de dedicarlo a cubrir las necesidades básicas de la población.
Si los resultados de esas consultas están a favor de ese recorte, a continuación los estados han de plantear en la ONU un programa de recorte masivo de dicho gasto con el mismo fin.
D.: Además de los gastos en armamento, ¿qué otro apartado o apartados hemos de modificar?
V.: De inmediato te contesto, pero antes he de matizar lo que son necesidades básicas, prioritarias: alimentos como los cereales, legumbres, verduras, frutas…; el agua, la electricidad, el vestido, la vivienda, la educación, la sanidad…; aquí, como queda patente, no entran los lujos.
Respecto a qué apartados debéis modificar, cito algunos, y lo hago en forma de preguntas que sirvan para que reflexionéis: ¿Puede gastarse tanta cantidad de dinero, por ejemplo, en hacer un puente que llame la atención, en unas olimpiadas u otro evento deportivo, en satélites (con ninguna justificación si son militares), en cohetes a la Luna, en campañas electorales, en un edificio hecho con fastuosidad para ser el más alto del mundo, en fichajes y sueldos de deportistas, en sueldos y prebendas de algunos políticos y dirigentes de grandes empresas, en cirugía estética para parecer más jóvenes, en productos de belleza, en relojes para dar envidia al vecino, en cosas que están en buen estado pero pasadas de moda, etc., mientras haya gente que tenga hambre u otras necesidades básicas sin cubrir en cualquier lugar del planeta? No es válido decir “mi país es rico”, “yo conseguí mi fortuna con mi sudor”, “es que aquellos son unos vagos”… Repito: en cualquier lugar del planeta.
Toda persona, da igual que resida en Filipinas, en Jamaica, en Angola, en la India, en Siberia, en Perú…, tiene el derecho a tener cubiertas sus necesidades básicas; y no os olvidéis de que todos tenéis la obligación de contribuir a que así sea. ¡No lo olvidéis! No os disculpéis con que los políticos, los ricos,
los bancos, las multinacionales son esto o lo otro… Repito de nuevo: en cualquier lugar del planeta.
D.: ¡Nos has dado un buen repaso a todos!
V.: He de advertir que todo esto no es nada nuevo. Lo que es necesario es que asumáis la responsabilidad de que es un asunto de todos y no de unos pocos. Una frase: “Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual.” (MARTIN LUTHER KING)
Daniel dedicó la mañana siguiente a rodear la muralla de la Ciudad Vieja por el exterior. Desde la Puerta de Jaffa, donde empezó, hacia el sur, su paseo discurrió bordeando los barrios armenio, judío, musulmán y, por último, cristiano.
Aprovechó para ver la preciosa Iglesia de la Dormición (según la tradición cristiana, es el lugar donde la Virgen María cayó en su “sueño eterno”. Fue consagrada en 1906 y pertenece a la orden de los benedictinos) y la Ciudad de David (monumentales excavaciones iniciadas a mediados del siglo XIX,
en actividad hoy en día).
V.: Buenas tardes.
D.: Buenas tardes.
V.: Voy a hablarte sobre
LAS CRISIS ECONÓMICAS
que con regularidad se instalan en los países y que tanto os preocupan.
D.: Doy por hecho que también es religión.
V: Así es.
D.: En este caso, ¿por qué?
V.: Todo lo que tiene que ver con el desarrollo humano lo es.
D.: ¿Por qué se originan?
V.: En primer lugar, las crisis no existirían si las personas dirigieran sus pasos hacia el bien del conjunto y no al individual.
D.: Por favor, añade algo más, ¿qué quieres decir?
V.: Una sociedad orientada al bienestar de todos no puede entrar en crisis, no la necesita, no necesita las lecciones que surgen de ella.
D.: ¿Qué habría que analizar?
V.: Cuando ocurre algo así, hay que estudiar el origen de la misma. En segundo lugar, hay que tomar conciencia de que todos sois responsables de ella, en menor o mayor grado.
D.: Hay personas que no han movido un dedo: ¿cómo pueden ser culpables, perdón, responsables?
V.: ¿Crees que los que están quietos no son responsables? El señalar, por ejemplo, a políticos, banqueros y multinacionales como únicos culpables no contribuye, para nada, a la  solución.
D.: Sí, ya dijiste que no hay culpables. Admito que lo estoy asimilando y significa un gran reto para mí.
V.: Si se analizan las causas que han motivado esa crisis y hay una responsabilidad compartida, sin duda se sale de ella y no se vuelve a caer en otra. Tenéis una enorme afición a señalar con el dedo, pero siempre a otros.
D.: Tengo que reconocer que es verdad, empezando por mí.
V.: De esa forma os laváis las manos y sirve de pretexto para no moveros; esto solo lo hacéis, muchos de vosotros, cuando el agua os llega al cuello. Deberías consultar lo que dijo Einstein sobre la crisis.
D.: Hace algún tiempo leí algo escrito por él, pero no recuerdo qué decía.
Dos días después…
D.: Localicé este texto, que resumo:
“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.”; “… la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.”; “Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”
V.: Deberéis tener presente esta otra frase, que resume de manera muy acertada lo relacionado con las crisis: “¿Has pensado en la solución o formas parte del problema?” (ANÓNIMO)
D.: ¿En este tema encaja lo que dijiste de un pacto?
V.: Para el que sienta hacerlo, puede ser este o alguno similar: “Pacto conmigo mismo que, siendo como soy corresponsable de esta crisis, me comprometo a no alimentarla hablando de ella en un tono negativo y a estudiar y proponer posibles soluciones. Así es y así será.”
D.: Ya que hablamos de la crisis, ¿podemos hablar del
TRABAJO?
V.: Sin duda.
D.: Ya sabes que en muchos países escasea; ¿qué podríamos hacer?
V.: En primer lugar, equilibrarlo.
D.: ¿Cómo?
V.: Hay parejas que trabajan todo el día; me refiero a que los dos tienen un trabajo remunerado a jornada completa.
D.: Porque lo necesitan.
V.: ¿Todas?
D.: Todas, todas, seguro que no.
V.: Pues, para empezar, esas deberían compartir.
D.: ¿Y qué consiguen como contrapartida?
V.: En primer lugar, lo más importante: ser solidarios con quienes no tienen. En segundo lugar, tendrían más tiempo para su familia (pareja, hijos y mayores) y amigos, para el ocio y para su desarrollo personal.
D.: Pero el que más tiene se mete en más líos: una casa más grande, otra en la montaña o en la playa…
V.: ¡Ya! ¿Tienen tiempo para compartir con su familia, amigos…? ¿Tienen tiempo para ellos mismos?
D.: Es muy probable que no.
V.: Para que viváis mejor es necesario reducir vuestras necesidades, para lo que es preciso simplificar.
D.: ¿Crees que la fórmula empresa-trabajadores es la más idónea?
V.: Dista mucho de serlo.
D.: ¿Cuál sería?
V.: Aquella en la que los trabajadores asumieran más responsabilidades.
D.: ¿Por ejemplo las cooperativas?
V.: Por ejemplo. Aquello que vaya hacia la unidad es la dirección correcta.
D.: Te pongo un ejemplo: una guardería que dependa de un ayuntamiento, ¿cómo lo haría?
V.: ¿La guardería tiene personal docente y personal de limpieza?
D.: Sí.
V.: Una fórmula podría ser: si tiene pocos trabajadores, sería una cooperativa formada por todos; si tiene muchos, los docentes formarían una cooperativa y las personas que realizan la limpieza otra. Cada cooperativa tendría un convenio con ese organismo.
D.: ¿Y qué beneficio hay para todos según esa forma de hacerlo?
V.: Partiendo de la base de que el convenio fuera justo y equilibrado para las partes, los cooperativistas asumirían más responsabilidad en la gestión y por tanto serían más independientes.
D.: Te pongo otro ejemplo: una fundación tiene una residencia de ancianos con personal en la lavandería, auxiliares, enfermeras…
V.: La fórmula podría ser la misma que para la guardería. Es necesario que asumáis lo dicho: ver los asuntos de forma global, no individual, encaminándoos hacia un reparto de las responsabilidades.
D.: Pero hay muchas personas que quieren un buen sueldo, trabajar las menos horas posibles, responsabilidad poca o ninguna, y total seguridad.
V.: Si muchísimos habitantes del planeta sois conscientes de que la situación no es la más adecuada, es evidente que necesitáis modificar en profundidad todos los aspectos de la vida. Y el del trabajo no podía ser menos.
D.: ¿Qué más se puede hacer si no hay trabajo?
V.: En cada pueblo o barrio crear mesas de trabajo; cada participante expondrá sus ideas y de ahí surgirán temas que analizar. Para ello se necesita sinceridad y decisión para hacer algo en conjunto. Ahí encontraréis el camino para salir adelante, consolidando el futuro. No olvidéis que todos los días necesitáis comer, por lo que no debéis abandonar las tierras.
D.: Hemos hablado de las cooperativas, pero estoy pensando que hay muchas personas que son autónomas; tienen, en la mayoría de los casos, una pequeña actividad, como un terreno cultivable, un rebaño, una tienda, un taller, un despacho, un estudio…
V.: Pueden agruparse.
D.: ¿Con qué fin?
V.: Por ejemplo, para compartir medios humanos que les permitiera alcanzar objetivos que de manera individual no les sería posible, para crear un fondo que les permita afrontar momentos difíciles…
D.: Está bien.
V.: Este tema requiere aportar más de un pacto.
D.: ¿Cuáles?
V.: Por ejemplo:
REPARTO DE TRABAJO: Teniendo en cuenta que con parte de mis ingresos puedo vivir con dignidad, pacto conmigo mismo reducir mi jornada de trabajo para que otro hermano pueda vivir con decoro.
PERSONA SIN TRABAJO: Estando como estoy sin trabajo, pacto conmigo mismo no quejarme y lamentarme por ello, sino pensar posibles soluciones y colaborar con otras personas en mi misma situación o con aquellas que me puedan asesorar para proponer ideas que me permitan salir de este estado.
PROPIETARIO/JEFE: Pacto conmigo mismo el tratar a todos los trabajadores con la dignidad
a que todo ser humano tiene derecho, aplicando la máxima: “Haz a otro lo que deseas para ti”.
EMPLEADO: Pacto conmigo mismo el tratar, estén presentes o no, a mis compañeros y encargados aplicando este principio: “Haz a otro lo que deseas para ti”.
AUTÓNOMO: Pacto conmigo mismo dedicar un tiempo a formar un bloque consistente con otros autónomos para conseguir beneficios comunes.
Si la Voz se extiende un poco más, Daniel no tendría dónde escribir. Su cuaderno se agotaba. Dedicó el resto de la tarde a leer, a pasear por las calles cercanas, a consultar Internet y a contemplar los numerosos turistas, de muchos países, presentes en la amplia sala de estar del albergue. Mientras cenaba allí, dos chicos tocaban la guitarra al lado de la mesa de billar. Se acostó temprano y, como ya es habitual en él, se
durmió pronto.
A las siete de la mañana bajó al comedor y se preparó un generoso desayuno. Dedicó un buen tiempo a la lectura y salió a la calle. Lo primero que hizo fue comprar un bloc.
Se acercó hasta la Iglesia de Etiopía (construida a finales del siglo XIX por el emperador etíope Johannes
I. El león que adorna su puerta es el símbolo de los cristianos etíopes, que se consideran descendientes de la reina de Saba (reina de Etiopía) y del rey Salomón. La cúpula es de bronce), un remanso de paz. Dejó su calzado a la entrada y pasó al interior; su sencillez le llamó mucho la atención.
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Recorrió el barrio Mea She´Arim (al norte de Jerusalén, construido durante el siglo XIX) habitado en exclusiva por ultraortodoxos o jaredíes (forman un mundo aparte, con sus tiendas, escuelas, instituciones
y periódicos propios. Rechazan cierta forma de modernidad. Viven en torno a los rabinos), con sus atuendos (las mujeres casadas usan peluca o llevan el pelo recogido y sus faldas o vestidos llegan hasta los tobillos; los hombres, pelo largo con rulos, barbas y visten fedoras negras) característicos; diversos letreros invitan a las visitantes a no entrar en esa zona vestidas de modo “indecente”.
A continuación se dirigió a la Ciudad Vieja; entró de nuevo por la Puerta de Jaffa y se internó en el barrio armenio; visitó la Catedral de Santiago, donde escuchó con gran satisfacción los excelentes cantos corales (cada día se pueden oír durante media hora).
De vuelta al albergue ocupó su tiempo en los menesteres habituales: preparó la comida, descansó, lavó la ropa, salió a dar una vuelta…
Al día siguiente madrugó de nuevo y dirigió sus pasos hacia la Ciudad Vieja. Entró esta vez por la Puerta Nueva, la que da acceso directo al barrio cristiano, para llegar a la Basílica del Santo Sepulcro (construida hacia el año 330 d. C. por encargo de Helena, madre del emperador Constantino. En el año 1009 fue destruida por el califa Hakim; fue restaurada, en parte, hacia el año 1042 y, finalmente, por los
cruzados hacia el 1100; un incendio en 1808 y un terremoto en 1927 le provocaron graves daños. En 1959 se acordó la restauración que podemos contemplar en la actualidad).
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En la entrada observó a grupos de turistas procedentes de muy distintos países. Para la mayoría de los cristianos es el lugar más importante de Jerusalén por tener la tumba de Jesús y las cinco últimas estaciones del Viacrucis. El hecho de que distintas comunidades cristianas (franciscanos, coptos ortodoxos (su liturgia es en copto, lengua egipcia anterior a la adopción del árabe), griegos ortodoxos, armenios (el pueblo armenio fue el primero en abrazar el cristianismo como religión nacional. Presentes en Jerusalén desde el siglo V. Para sus ceremonias, utilizan la antigua lengua armenia), siríacos (su lengua litúrgica es el arameo, la lengua de Jesús) y etíopes o abisinios) compartan la propiedad, con su statu quo, para resolver los conflictos y disputas, y el que una familia musulmana mantenga el privilegio de la custodia de las llaves de la Basílica dan idea de las diferencias existentes entre ellas. Daniel percibió que, para todos esos grupos, el Santo Sepulcro representa, además, una gran fuente de ingresos.
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Después de permanecer dos horas recorriendo con detenimiento el interior de la basílica, Daniel atravesó el barrio musulmán para llegar a la Puerta de los Leones, llamada también de San Esteban. De aquí se dirigió de nuevo a la Gruta de Getsemaní; tomó asiento, cerró los ojos, se relajó y volvió a encontrarse en un estado de paz total. A la salida leyó un escrito de los franciscanos, que regentan el lugar, en el que se detallan textos de los evangelios referidos al mismo y a la obligada entrega a los griegos ortodoxos de la tumba de la Virgen María (según la tradición cristiana, María fue inhumada en este lugar por sus discípulos. Los coptos, sirios y armenios participan también en las ceremonias religiosas) en tiempos de la invasión otomana. Aunque esta iglesia es uno de los enclaves más sagrados para los cristianos, Daniel permaneció escasos minutos en ella.
A pocos metros visitó la Iglesia de Todas las Naciones, o Basílica de la Agonía, y su jardín, el llamado Jardín de Getsemaní.
Mientras tomaba algo de fruta admiró los antiquísimos olivos (tres de ellos tienen más de dos mil años, según un estudio científico),maravillosos ejemplares.
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De vuelta, en dirección al albergue, descansó en un banco a pocos metros de la Puerta de Jaffa y comió en un restaurante chino.
Después de la siesta, oyó:
V.: Buenas tardes, joven.
D.: Gracias por lo de “joven”; supongo que es para animarme.
V.: Los hay “jóvenes” a los sesenta y “viejos” a los treinta.
D.: Si lo dices así… Quería comentarte algo que me ocurrió ayer, al meditar..
V.: Dime.
D.: Estaba sentado con los ojos cerrados, sintiendo la respiración, y vi una imagen, como si estuvieran escritas en la pared, las letras I.N.R.I.
A continuación sentí la explicación de esas iniciales: “Inicio Nueva Religión Israel”. Conocía la de “Jesús Nazareno Rey de los Judíos” (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum). ¿Qué quiere decir eso?
V.: Ahí tienes una confirmación de lo que hemos hablado.
D.: Pero, entonces, ¿cuándo se iniciará esa nueva religión?
V.: Ya está.
D.: ¿Hablas en serio?
V.: Cierto es; cuando he hablado con humor te has dado cuenta y también te ocurrirá cuando lo haga en adelante.
D.: ¿Por qué dices que ya se ha iniciado?
V.: En el momento en que ya hay intención de hacerla, se ha iniciado.
D.: No lo entiendo muy bien, por el momento.
V.: Ten paciencia, lo entenderás.
D.: ¿Es verdad que hay muchos confl ictos en la Ciudad
Vieja entre los distintos grupos cristianos?
V.: Cierto es.
D.: Si los hay entre ellos, ¿también entre musulmanes, judíos y cristianos?
V.: Así es. No solo hay diferencias entre los cristianos, sino también entre los mismos musulmanes y entre los mismos judíos.
D.: Entonces… para que se resuelvan los problemas entre palestinos e israelíes, ¿han de resolverse antes los que tienen dentro de cada uno de ellos?
V.: Cierto es.
D.: Y, una vez hecho eso, entiendo que será necesario que haya auténtica armonía entre las distintas religiones, ¿es así?
V.: Así es.
D.: Bien, pero… insisto: para que se solucione el conflicto político, ¿antes ha de resolverse el confl icto religioso?
V.: No lo dudes.
D.: Bueno, parece que voy entendiendo algo.
V.: En el momento en que los religiosos comprendan esto, estaréis en el principio de la solución.
D.: ¿Cómo se les puede hacer ver esto?
V.: Lo verán, muy pronto.
En la víspera de su retorno a Madrid, Daniel se dirigió a Belén. A pocos metros de la Puerta de Damasco subió al autobús 21. Nada más salir de Jerusalén empezó a observar el muro construido por Israel que aísla Palestina. “En la época en que vivimos —pensó—, de gran transformación, es necesario derribarlos más que construirlos, pero, como siempre ocurre, cada parte tiene su razón. ¿No sería mucho mejor que hubiera en cada país un consejo de siete sabios, ajenos a intereses políticos, económicos, religiosos…, que tuvieran potestad sobre esos otros poderes?”.
Después de subir dos policías al autobús, para echar un vistazo, pasaron sin problemas el control de seguridad situado en la carretera.
A pocos metros de la parada del bus inició su recorrido por Pope Paul VI St. hasta llegar a Manget Sq., el centro de la ciudad. Multitud de gente en las calles: tiendas y puestos que exponen todo tipo de productos tanto para los habitantes de Belén y los de su entorno como para los turistas; taxistas con vehículos relucientes que ofrecen con insistencia sus servicios para visitar Jerusalén, Ramala, Nablús, Jericó…
Entró en la Basílica de la Natividad (construida en el siglo IV por encargo del emperador Constantino;
es la iglesia que más tiempo ha permanecido en activo, aunque parte de ella fue destruida en una revuelta samaritana y reconstruida en varias ocasiones), donde, según la tradición cristiana, nació Jesús. Recorrió las distintas partes del interior, pero no llegó a situarse en la larga fila que forman las personas que quieren acceder a la Capilla del Pesebre, lugar exacto del nacimiento.
A la salida entró en una tienda donde compró postales y sellos para enviárselas a la familia y a sus amigos (llegaron a sus destinos, en España, entre uno y dos meses más tarde). Le atendió con suma amabilidad un hombre de unos setenta años que sabía seis idiomas. “Qué barbaridad”, pensó Daniel con humor. Mientras le hablaba el señor sobre lo barato que estaban los
alojamientos en Belén respecto a Jerusalén, Daniel recordó lo que hacía algún tiempo que tenía pensado preguntar durante ese viaje: si sería posible un estado palestino-israelí. Como vio al señor muy accesible, se lo preguntó, y su respuesta fue: “Más apropiado uno palestino y otro israelí”. “No sé cómo lo harían, con lo mezclados que están…”, pensó Daniel.
Se sentó en un banco de la plaza, se comió un sándwich que, por cierto, le supo a gloria, escribió unas letras en las postales y las echó en un buzón situado a pocos metros.36
Visitó una casa palestina, ambientada en el siglo XIX, convertida en el Museo de la Antigua Belén: trajes típicos, cerámica, muebles y fotografías de la época. Salió satisfecho por
lo bien acondicionado que lo tenían.
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Después de dar unas vueltas por el casco antiguo volvió a Jerusalén. El control de seguridad israelí examinó con rigurosidad a los viajeros palestinos; varios de ellos tuvieron que bajar para identificarse.
Más tarde, Daniel escuchó de nuevo la Voz:
V.: ¿Te gustó Belén?
D.: Sí. Antes de visitarla tenía un poco de temor a los controles, pero mereció la pena ir. Para otro viaje tengo que verla con más calma. A propósito, tengo que hacerte una confidencia.
V.: Hazla, de mí no saldrá.
D.: Me agrada mucho Tu sentido del humor.
V.: El humor libera, relaja.
D.: Ya… Quería hablarte de que mi inquietud se dirige también a tratar de entender la política, la economía, los derechos humanos…
V.: Eso es religión.
D.: ¿También?
V.: Tenéis esta frase de Gandhi sobre ello y te darás cuenta de lo unido que está todo:
“Puedo afirmar sin el menor asomo de duda, y por supuesto con toda humildad, que aquellos que sostienen que la religión nada tiene que ver con la política no conocen el significado de la religión.”
D.: Este Gandhi decía unas cosas…
V.: Y hacía.
D.: Es verdad. Voy a tomar una pizza, ¿vienes conmigo?
V.: Sí.
D.: Yo pago la tuya y tú la mía, ¿vale?
V.: Ahora es a mí a quien le gusta tu sentido del humor.
Has de sacarlo más veces a flote.
D.: Vale.
A media mañana, con puntualidad, el sherut llevó a Daniel al aeropuerto. Durante la larga espera, charló con Santiago, un chico argentino; hablaron de sus experiencias en Israel y Palestina, de la economía de España y Argentina, y algo de política. El joven le preguntó si era escritor; “de pequeñas cosas”, contestó Daniel. Desde que había salido de Madrid, no había podido hablar tanto tiempo en su idioma.
Largas colas se formaron en los controles de seguridad, mucho más lentos que en otros aeropuertos.
En el mostrador de facturación, la fi la se colapsó por un matrimonio argentino que intentaba persuadir a la persona que les atendía de que no les cobrara suplemento por el exceso de equipaje; y debía de ser mucho por la cantidad de maletas y bolsos de mano que llevaban. No tuvieron otra alternativa que abonar el suplemento.
A continuación, Daniel llegó a una plazoleta interior con una fuente, plantas, puestos de comida y tiendas, de donde surgían las distintas puertas de embarque con sus respectivas salas de espera; el lugar le resultó muy agradable.
Carmen le llevó del aeropuerto de Barajas a su casa. A la mañana siguiente, Daniel llegó a Bilbao, donde le esperaba Malen con una amplia sonrisa. Una hora más tarde, llegaron a su “nido”, en Lekeitio.

Libro: “Amanece en Jerusalén”

En 2014 he escrito este libro, auto-editado:

LIBRO 1-Portada

Está permitida la reproducción parcial o total, siempre que no tenga fines lucrativos.

Este es el índice; si te interesa, puedes leer por capítulos:

ÍNDICE
Introducción
Capítulo I. Valle del Silencio 
La justicia
Carta de un violador a su madre: “Lo siento, madre”
Capítulo II. Galilea
La pobreza
Los ejércitos
Las crisis económicas
El trabajo
I.N.R.I.
Capítulo III. El Bierzo 
La educación
Las ideas
Los méritos
Los ricos
La propiedad de la tierra
Los recursos naturales
El agua
Los cotilleos, críticas y juicios
El asceta y la prostituta
Agradecer o lamentar
Culpabilidad o responsabilidad
Influencias religiosas
El cuerpo no es de nuestra propiedad
Capítulo IV. Sión 
La economía
La política
Las monarquías
Los servicios secretos
El medio ambiente
El fracking
Las centrales nucleares
El árbol
Los derechos humanos
Capítulo V. Lekeitio
La sexualidad
Las relaciones de pareja
Una profesora
Cómo empezó la vida en el planeta
Cómo podemos evitar el sufrimiento
El duelo
La reencarnación
Capítulo VI. Jerusalén
Jesús volverá a la Tierra
Las células
Ascensión
Cómo erradicar la violencia
Las guerras
Capítulo VII. Amanece
El tabaco
El doctor Ihaleakala Hew Len y la curación
de 28 presos aquejados de enfermedades mentales
Debates para el progreso personal
Cuento: Una bolsa de agua caliente
Epílogo
Bibliografía
Sobre el pintor de la portada
Sobre el autor
Agradecimientos

FRASES:

“Puedo afirmar sin el menor asomo de duda, y por supuesto con toda humildad, que aquellos que sostienen que la religión nada tiene que ver con la política no conocen el signifi cado de la religión.” Gandhi

“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.” Einstein

INTRODUCCIÓN
En este relato se reflejan temas referidos a la vida cotidiana. Mi intención es que inviten a la reflexión y nos permitan vivir en una mejor sintonía con nosotros mismos, lo que
derivará en un mejor vivir para todos. El enfoque en muchos de los asuntos tratados tiene un denominador común: los cambios se producen de abajo hacia arriba y no, como es habitual que creamos, de arriba hacia abajo.
Otro elemento clave es que debemos considerarnos protagonistas y no actores  secundarios. Muchos vivimos la vida como espectadores a merced de los actores (políticos, banqueros, grandes empresarios…) sin darnos cuenta de que todos somos pilotos de nuestra nave.
Este relato refl eja, desde el corazón, algunas de las numerosas transformaciones que se están desencadenando en nuestro planeta en todos los aspectos: económicos, políticos,
religiosos, los referidos a la educación, a la justicia…, y se abordan temas como la pobreza, cómo evitar el sufrimiento, etc.
Al final del libro se plantea una fórmula para compartir temas con otras personas, lo que, a mi entender, nos permitirá progresar.
Que aproveche.

EPÍLOGO
Gracias por haber leído este libro, o parte de él. Si algo te ha sido de provecho ya justifica el año de trabajo, que ha significado para mí un gran aprendizaje.
Si consideraras interesante implantar en tu entorno debates como los citados, sería conveniente, si lo ves así, compartirlo con otros grupos. Para estar en contacto sobre ello tenemos un correo electrónico: amaneceenjerusalen@gmail.com
Es muy posible que salga a la luz algún libro más. Si consideras interesante hacernos llegar preguntas o sugerencias, haz el favor de enviarlas al correo electrónico indicado más abajo. Trataremos de incorporarlas en futuras publicaciones. No garantizamos la respuesta.
En línea con lo citado en el libro, los ingresos obtenidos se destinarán, en primer lugar, a compensar los gastos realizados (impresión, viajes, material de oficina, etc.); el resto,
una vez cubiertas las necesidades básicas personales, se devolverá a la sociedad a través de entidades sin ánimo de lucro que nos ofrezcan total garantía.
Hasta siempre.

BIBLIOGRAFÍA
Religiones y Creencias, Diccionario. Editorial Espasa Calpe, S. A.
Mahatma Gandhi, Autobiografía. Arkano Books.
Historia de los derechos humanos, Amnistía Internacional.
Historia de Jerusalén, Karen Armstrong, Ediciones Paidós Ibérica, S. A.
Monitor, Salvat ediciones.
La economía del bien común, Ediciones Deusto.

SOBRE EL PINTOR DE LA PORTADA
Le pedí al amigo Carlos que explicara el significado de su dibujo; dijo esto:
Aparece un infante que representa la Nueva Humanidad sosteniendo la paloma de la Paz. Posada en él, una cinta en la cual está escrito “Jerusalem”.
El Sol naciente aparece detrás de él iluminando el cielo. La noche se va retirando con su luna creciente y el Lucero del Alba, Venus, está suspendido sobre el infante como símbolo del Amor. Un almendro ofrece la paloma al niño. Está florecido, el invierno pasó y llegó el amanecer… la primavera. Como el niño, es un símbolo de Vida Nueva. Es el Árbol de la Vida. Unas flores brotan a su lado y despliegan sus pétalos a la luz del Sol y tres cipreses, símbolo de la espiritualidad, se alzan en el horizonte.
carlosbecerraluna@yahoo.es      www.carlosbecerraluna.com

SOBRE EL AUTOR
Nací en Ponferrada y vivo en Lekeitio (País Vasco). Tercero de once hermanos, empecé a trabajar a los dieciocho años en la banca; más tarde, en asesoría de pymes, turismo rural y administración y agencia de fi ncas; en la década de los noventa participé en la rehabilitación de Espinoso de Compludo, cuando el pueblo quedó temporalmente deshabitado.
Como estoy jubilado, mis ocupaciones principales son las labores de casa (parte de ellas) y la escritura, de la que me considero un aficionado.
Es mi primer libro y tengo otros en mente, o mejor dicho, en forma de esquemas y notas; uno de ellos será de cuentos.

AGRADECIMIENTOS:
Al espíritu que mora en todos y cada uno de nosotros.
A mis padres, que están al otro lado del velo, si no han vuelto.
A Lurdes, mi mujer, que con enorme paciencia y atención ha leído los borradores muchas veces.
A los que también han leído el libro antes de su salida “al exterior”, como Patri y Carlos.
A Edurne, Jon, Chema y Lurdes; sin ellos no hubiera podido realizar los viajes a Israel y Palestina.
A Carlos, por ser el generoso pintor de la portada.
A todos los que tienen o han tenido contacto conmigo, en especial a mis hijas, por ser mis maestras.

Non permettiamo al fumo di fare ulteriori danni!

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Eliminiamo gli additivi cancerogeni

e nocivi dalle sigarette

(facciamolo, per noi e per le generazioni future!)

Nonostante ci siano prove schiaccianti, sono ancora relativamente pochi i fumatori consapevoli dei rischi che comporta il tabacco per la loro salute.E sono ancora meno quelli che conoscono i danni causati dagli additivi cancerogeni e nocivi delle sigarette.Tra cui ci sono, solo per citarne quattro, l’ammoniaca, l’arsenico, il monossido di carbonio ed il catrame (che è il più cancerogeno).
In alcuni paesi, sono stati fatti grandi passi avanti nella lotta al tabagismo, ma è necessario “accelerare il passo” per evitare quanta più sofferenza possibile.
Cosa vogliamo chiedere con questa petizione al Commissario europeo per la Salute e la Sicurezza Alimentare, il Sr.Vytenis Andriukaitis?
Che vengano eliminati gli additivi cancerogeni e nocivi dalle sigarette.
Secondo l’Organizzazione Mondiale della Salute (O.M.S.), il fumo di sigaretta contiene più di 4.000 prodotti chimici, dei quali, perlomeno 250 sono dannosi per la salute e, di questi, più di 50 provocano il cancro.
L’epidemia di tabagismo causò 100.000.000 di morti nel XX secolo e, se la tendenza attualesi mantiene inalterata, nel XXI secolo, se ne registreranno 1.000.000.000 (un miliardo!).
Dobbiamo tenere conto del fatto che secondo la Direzione Generale della Salute e della Sicurezza Alimentare, dell’Unione Europea, circa il 50% dei fumatori muore prematuramente, in media, 14 anni prima.
Nell’Unione Europea, muoiono ogni anno, a causa del fumo, circa 700.000 persone: il numero di abitanti di una città come Amsterdam o Siviglia.
Un sentito ringraziamento per la tua collaborazione.
Firma la petizione:

https://secure.avaaz.org/es/petition/Comisario_europeo_de_Salud_y_Segur_Alimentaria_D_Vytenis_Andriukaitis_Paremos_el_dano_del_tabaco/?Day2Share

 

Maggiori informazioni:
*O.M.S. – Organizzazione Mondiale della Salute:
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs339/en/
http://www.who.int/tobacco/global_report/2015/summary/en/
http://www.who.int/tobacco/industry/en/
http://www.who.int/tobacco/en/
*UE- Unione Europea:
http://ec.europa.eu/health/tobacco/docs/dir_201440_it.pdf
http://ec.europa.eu/health/tobacco/policy/index_it.htm

Traduzione in italiano all’interno del progetto PerMondo di traduzione gratuita di siti Internet e documenti per ONG ed ONLUS. Progetto diretto da Mondo Agit. Traduttrice: Sonia De Martino; Correttrice: Carmela Presenza.

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Let’s stop the harmful effects of tobacco!

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Let’s remove the carcinogenic and harmful

products added to tobacco.

(Let’s do it for ourselves and the generations to come!)

Even though there is conclusive evidence, relatively few smokers are fully aware of the risk that smoking poses to their health. And even fewer are aware of the damage caused by the carcinogenic and harmful products that are added to tobacco. To name but four of these, there is ammonia, arsenic, carbon monoxide and tar (which is the most carcinogenic).
In some countries, there have been great advances made in the fight against smoking, but we need to “hurry up” if we are to prevent as much suffering as possible.
This is the petition that we are presenting to the European Commissioner of Health and Food Safety, Dr. Vytenis Andriukaitis:
Remove the carcinogenic and harmful products that are added to tobacco.
According to the World Health Organisation (WHO), cigarette smoke contains over 4,000 chemicals, of which at least 250 are damaging to our health and more than 50 cause cancer.
The smoking epidemic caused 100,000,000 deaths in the 20th century and, if the current trend continues, up to 1,000,000,000 will be registered in the 21st century (a thousand million!).
Let’s bear in mind that, according to the EU’s Directorate-General for Health and Food Safety, around 50% of smokers die prematurely: 14 years earlier on average.
In the European Union, around 700,000 people die every year from smoking, which is the equivalent of the population of Amsterdam or Seville.
Many thanks for your collaboration.
Sign the petition:

https://secure.avaaz.org/es/petition/Comisario_europeo_de_Salud_y_Segur_Alimentaria_D_Vytenis_Andriukaitis_Paremos_el_dano_del_tabaco/?Day2Share

 

More information:
* WHO – World Health Organisation:
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs339
http://www.who.int/tobacco/global_report/2015/summary
http://www.who.int/tobacco/industry
http://www.who.int/tobacco
* EU – European Union
http://ec.europa.eu/health/tobacco/docs/dir_201440_en.pdf
http://ec.europa.eu/health/tobacco/policy/index_en.htm

This article has been translated into English within the PerMondo initiative. PerMondo offers free translation of websites and documents for NGOs so they can spread their message. A project managed by the translation agency Mondo Agit.Translator: Thomas McGuinn.

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